Parece la Toscana, pero es España

Parece la Toscana, pero es España

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Parece la Toscana, pero es España: 33 habitantes, un castillo árabe del siglo IX y no quiere tener más turistas

Este pequeño rincón de la provincia de Tarragona es uno de los destinos más especiales para visitar en nuestro país.

Más información: El pueblo español donde David Bustamante desconecta: declarado Conjunto Histórico y con un castillo del siglo XIII.

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Si buscas un destino que parezca suspendido en el tiempo, donde el silencio solo se vea interrumpido por el viento y el eco de las leyendas medievales, existe un rincón de la provincia de Tarragona que deberías anotar en tu lista de deseos.

Hablamos de Siurana, un pequeño núcleo de casas de piedra que corona un impresionante peñón de roca caliza, ofreciendo una de las estampas más espectaculares de toda Cataluña.

Ubicado en la comarca del Priorat, este pueblo no es solo un destino visual; es un viaje directo al siglo XII. Siurana tiene el honor de haber sido el último reducto musulmán de Cataluña, resistiendo con ferocidad antes de caer ante las tropas cristianas en 1153.

Esa resistencia se siente en cada una de sus calles empedradas, tan estrechas y cuidadas que invitan a guardar el móvil y simplemente caminar.

Lo primero que te golpea al llegar es su ubicación estratégica. El pueblo se asoma a un precipicio de vértigo sobre el río Siurana, rodeado por las Montañas de Prades.

Esta posición lo convierte en un mirador natural e inigualable desde el cual se divisa el embalse homónimo, cuyas aguas turquesas contrastan con los tonos rojizos y grises de la piedra.

Es, sin duda, el pueblo perfecto para recorrer a pie, ya que apenas cuenta con una veintena de habitantes censados y el tráfico está restringido para preservar su esencia.

Paseando por sus calles, te toparás con la Iglesia de Santa María, una joya del románico que se conserva en un estado impecable. Su portalada es un ejemplo perfecto de la sobriedad y belleza de la época.

Sin embargo, el punto que atrae todas las miradas es el famoso Salto de la Reina Mora. La leyenda cuenta que Abdelazia, la hija del valí de Siurana, prefirió despeñarse con su caballo antes que verse sometida por los cristianos. Dicen que, en la roca, aún se puede ver la marca de la herradura del animal por el impulso del salto.

Siurana

Siurana

Más allá de la historia, Siurana es hoy un lugar de culto para los amantes del deporte. Sus paredes verticales son conocidas mundialmente por los escaladores más experimentados, mientras que sus senderos atraen a curiosos que buscan rutas que serpentean entre viñedos y acantilados.

No hay que olvidar que estamos en el Priorat, tierra de vinos de renombre, por lo que una parada en este pueblo debe ir acompañada, obligatoriamente, de una copa de la zona y un chorro de su excelente aceite de oliva virgen extra con DO Siurana.

Siurana

Siurana

Actualmente, el municipio forma parte de Cornudella de Montsant y ha sabido mantener un equilibrio delicado entre el turismo y la conservación.

No es de extrañar que esté declarado Conjunto Histórico-Artístico. Si buscas una escapada, este balcón a la eternidad te está esperando. Es el lugar donde el asfalto desaparece para dar paso a la roca viva y el atardecer tiñe las fachadas de un dorado que difícilmente olvidarás.

En el año 2022, Siurana se convirtió en un símbolo de la resistencia local frente al turismo de masas. Así, el pueblo rechazó formalmente la invitación para formar parte de la asociación de Los Pueblos más Bonitos de España.

Siurana tiene apenas 33 habitantes censados, pero recibe cerca de 400.000 turistas al año. Esta desproporción generó un problema de sostenibilidad insostenible. El pueblo es una pequeña joya de piedra al final de una carretera estrecha y sinuosa; cuando el flujo de coches es excesivo, el municipio simplemente se bloquea.