Imagen de archivo de un hombre refrescando a su perro en una plaza de España.

Imagen de archivo de un hombre refrescando a su perro en una plaza de España. EFE Salas

Ciencia

Un estudio demuestra que acariciar a un perro de terapia durante solo diez minutos reduce el estrés en humanos

Los perros son mucho más que mascotas, y se sabe que la interacción entre humanos y perros es vital para ambas especies.

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Las claves

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Un estudio revela que acariciar a un perro de terapia durante solo diez minutos puede reducir significativamente el estrés en humanos.

La investigación analizó distintas zonas de caricia en perros y concluyó que cualquier tipo de contacto físico es beneficioso para el bienestar emocional.

El contacto con perros de terapia disminuye los niveles de cortisol y aumenta la oxitocina, conocida como 'la hormona del bienestar'.

Tener perros como compañía aporta beneficios físicos y emocionales a largo plazo, como menor estrés, mejor ánimo y hábitos más saludables.

Se sabe que los humanos somos animales sociales, pero no somos los únicos que disfrutamos de esta característica natural. Animales domesticados, como perros, gatos e incluso caballos han demostrado la necesidad de la interacción, tanto entre ellos como con los propios humanos.

Precisamente los perros han demostrado ser el animal idóneo para participar en terapias de bienestar, las cuales benefician tanto al ser humano como al propio animal que recibe las caricias. Así lo ha demostrado un estudio publicado este mismo año en Human-Animal Interactions.

Sus autores quisieron analizar precisamente esta interacción: qué beneficios tiene el rascado de los perros de terapia por parte de los humanos, y qué zonas serían las mejores.

En este caso, durante el estudio se organizaron sesiones estructuradas con perros de terapia con 198 estudiantes universitarios, buscando analizar diferentes formas de interacción: acariciar la cabeza, el lomo o la cola de los perros, manteniendo condiciones controladas en cada sesión.

Cualquier rascado vale

Durante el estudio, cada estudiante fue asignado a un grupo específico según la zona de caricia. Se tuvo en cuenta la zona acariciada, pero también variables como la posición, la distancia y el comportamiento del propio animal, garantizando la consistencia en todas las experiencias. Y, tras cada sesión, los participantes evaluaban su propio estado de bienestar emocional.

Como explica el Dr. Binfet, profesor de la Facultad de Educación de Okanagan y director del programa Building Academic Retention Thought K-9s (BARK): "Esta investigación se basa en un estudio previo que exploró los resultados de bienestar asociados con el contacto físico frente a la ausencia de contacto durante las interacciones con perros de terapia".

Sin embargo, todo comenzó con una pregunta sencilla de un estudiante de posgrado: "¿Importa con qué parte del perro interactúan los estudiantes?". Preguntas como esta demuestran la solidez de nuestra comunidad universitaria, donde los estudiantes contribuyen a dar forma a los debates sobre investigación y a explorar nuevas ideas".

Según las conclusiones del estudio, no importa la zona de contacto entre humanos y perros, sino la interacción en sí misma: interactuar y acariciar a perros de terapia durante tan solo 10 minutos sería suficiente para reducir el estrés percibido.

El mismo contacto físico con los perros cumpliría un rol clave en esta reducción del estrés: por un lado, el contacto activa respuestas fisiológicas relacionadas con la relajación y, por otro lado, este tipo de interacción se ha relacionado con menores niveles de cortisol y mayor liberación de oxitocina.

Esta última hormona es conocida como "la hormona del bienestar", la cual también se libera durante abrazos entre seres humanos, o tras las relaciones sexuales.

Además, los perros ofrecen una presencia sin prejuicios ni exigencias, lo cual ha demostrado generar espacios seguros dentro de las terapias con animales. Esto, a su vez, facilitaría a los seres humanos que realicen dichas terapias una sensación de "desconexión" del estrés cotidiano.

Asimismo, cabe recordar que no solo la terapia con animales es beneficiosa para el ser humano, sino que la misma convivencia con perros ha demostrado múltiples beneficios para la salud física y emocional en nuestro día a día.

Uno de los beneficios más conocidos y evidentes es el fomento de la actividad física diaria, dada la necesidad de llevar a cabo paseos y rutinas con el animal; por otro lado, el fortalecimiento de vínculos afectivos con los animales de compañía en general, y los perros en particular, se relaciona con una menor sensación de estrés y soledad, además de una mejoría en el estado del ánimo.

Tener un perro como compañero de vida también promueve una serie de hábitos y una mayor responsabilidad, además de reforzar las conexiones con otros seres vivos.