China se blinda energéticamente.

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Ciencia

China cambia de estrategia: acelera su nuevo escudo energético para blindarse frente al petróleo más caro

Xi acelera el “nuevo sistema energético” chino: más red eléctrica, hidráulica y nuclear, reservas récord de crudo y menos dependencia del petróleo del Golfo.

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Las claves

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China acelera su estrategia energética para reducir la dependencia del petróleo importado y protegerse del encarecimiento global.

El plan incluye reforzar la capacidad eléctrica interna, expandir la hidráulica, desarrollar la nuclear y diversificar proveedores energéticos.

China mantiene reservas estratégicas de al menos 1.200 millones de barriles de crudo y sigue acumulando petróleo pese a la crisis.

El país aumenta compras de gas licuado de América y refuerza industrias basadas en recursos domésticos, como el sector de carbón a químicos.

China ha decidido apretar el paso en su estrategia energética en pleno repunte del crudo y en mitad del nuevo shock geopolítico que ha sacudido los mercados. La señal más clara llegó el 6 de abril, cuando Xi Jinping pidió acelerar la planificación y la construcción de un “nuevo sistema energético”.

La expresión no es menor. Pekín no está hablando solo de instalar más parques solares o eólicos, sino de levantar una arquitectura defensiva mucho más amplia: reforzar la capacidad eléctrica interna, expandir la hidráulica, desarrollar la nuclear de forma “segura y ordenada” y reducir la exposición al petróleo importado.

El momento explica bien la urgencia. El medio subrayó que la orden de Xi llegó mientras la guerra en torno a Irán seguía alterando flujos energéticos globales y encareciendo la energía, en un escenario que ha obligado a muchos grandes importadores asiáticos a recalcular riesgos.

Ese giro se entiende mejor si se mira la posición de China en el mapa energético. Aunque el país cuenta con una enorme base de carbón, energía hidroeléctrica y renovables, sigue dependiendo del exterior para parte de su consumo de crudo y productos energéticos.

La crisis de Ormuz ha vuelto a dejar claro hasta qué punto Asia es vulnerable cuando el petróleo se dispara. Reuters explicó además que el encarecimiento energético ya está elevando costes industriales en China, especialmente en ramas petroquímicas y manufactureras muy sensibles al precio de los insumos.

Todo tipo de producción de energía

Pero el “escudo” chino no se apoya solo en electricidad limpia. También hay una pata mucho más clásica y decisiva: las reservas estratégicas y comerciales de crudo. Reuters calcula que China dispone de al menos 1.200 millones de barriles, un colchón que le permite amortiguar interrupciones.

De hecho, Pekín siguió acumulando petróleo incluso en marzo. Reuters estimó que ese mes China registró un excedente de 1,74 millones de barriles diarios entre importaciones, producción y actividad de refino, una señal de que seguía reforzando sus existencias pese al deterioro del entorno.

A eso se suma otra pieza clave: diversificar proveedores y reducir dependencia del Golfo. Sinopec compró cargamentos de crudo ruso para sustituir parte del suministro de Oriente Medio, una maniobra favorecida por la necesidad de encontrar barriles alternativos en plena tensión regional.

El ajuste no se limita al crudo. Reuters también informó de que China, igual que otros grandes consumidores asiáticos, está aumentando compras de gases licuados procedentes de América para compensar el desplome de las exportaciones energéticas desde Oriente Medio tras la crisis.

Hay además una derivada muy china, mucho menos vistosa, pero igual de importante: el refuerzo de industrias basadas en recursos domésticos. Reuters contó en marzo que el sector de carbón a químicos se estaba beneficiando del petróleo caro, porque parte de sus competidores petroquímicos dependen más del Golfo.