Dos trabajadores frente a un ordenador.

Dos trabajadores frente a un ordenador. Javier Longobardo

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Una trabajadora de 37 años logra una pensión vitalicia de 2.773 euros al mes por agotamiento físico y mental

Esta auxiliar administrativa de Albacete padece encefalomielitis miálgica, una patología que le provoca fatiga extrema, niebla mental, cefaleas y fotofobia.

Más información: Castilla-La Mancha alcanza en febrero los 406.461 pensionistas, con una paga media de 1.283,57 euros

Julia Toledano
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Las claves

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El Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha ha reconocido la incapacidad permanente absoluta a una trabajadora de 37 años con fatiga crónica.

La mujer, auxiliar administrativa, sufría encefalomielitis miálgica que le provoca fatiga extrema, niebla mental y cefaleas, impidiéndole desarrollar cualquier actividad profesional.

La sentencia concede una pensión vitalicia de 2.773,76 euros mensuales, equivalente al 100% de su base reguladora, más revalorizaciones.

El tribunal considera que la afectación de la trabajadora es tan severa que solo puede dedicarse a su propio autocuidado.

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha ha confirmado la incapacidad permanente absoluta de una trabajadora de 37 años con fatiga crónica al considerar que ha acreditado "sobradamente" un estado de agotamiento físico y mental que le impide desarrollar cualquier actividad profesional.

La resolución reconoce, además, el derecho a percibir una pensión vitalicia equivalente al 100 % de su base reguladora, fijada en 2.773,76 euros mensuales, más las revalorizaciones correspondientes.

El origen del caso se remonta al 23 de marzo de 2023, cuando el Equipo de Valoración de Incapacidades (EVI) determinó que la mujer, auxiliar administrativa con funciones informáticas, padecía encefalomielitis miálgica, una patología que le provocaba fatiga extrema, niebla mental, cefaleas y fotofobia, limitando de forma notable su capacidad laboral.

Pese a ello, el Instituto Nacional de la Seguridad Social rechazó inicialmente que sus dolencias fueran invalidantes. Sin embargo, un juzgado de lo Social de Ciudad Real dictó sentencia el 23 de octubre de 2024 reconociendo la incapacidad permanente absoluta.

Ahora, la Sala de lo Social del TSJ respalda ese criterio y subraya que la afectación había alcanzado un grado severo.

Agotamiento físico y mental

Según recoge la sentencia, la mujer no podía salir de casa ni conducir y sufría un "agotamiento físico y mental que le impedía realizar cualquier actividad diferente al propio autocuidado".

El tribunal concluye que la demandante ha demostrado "sobradamente" que no puede desempeñar una actividad profesional con la "dedicación, constancia y esfuerzos precisos para su correcto y regular desarrollo".

La sentencia no es firme y puede ser recurrida en casación ante el Tribunal Supremo.