Japón desciende 5.500 metros y encuentra en las profundidades una sorprendente criatura con la lengua de hierro
Japón desciende 5.500 metros y encuentra en las profundidades una sorprendente criatura con la lengua de hierro
Científicos descubren un extraño molusco marino cuyos dientes están recubiertos por magnetita, un mineral de hierro natural.
Más información: Aparece en el Atlántico una colosal e impactante bestia marina: "Su presencia fue profundamente sorprendente".
Hay criaturas en las profundidades del océano que parecen sacadas de una película de ciencia ficción: tanto por apariencia como por características. Sin embargo, como en todos los casos, la realidad siempre supera a la ficción, y eso es justo lo que ha ocurrido en esta ocasión.
Un equipo de científicos, principalmente japoneses y en colaboración con expertos internacionales, han encontrado a 5.500 metros de profundidad una nueva especie de molusco denominada Ferreiraella populi, y su aspecto, desde luego, ha fascinado todos y cada uno de los responsables de la investigación.
El animal fue hallado en la Fosa de Izu-Ogasawara, al sur de Japón, y su existencia es de vital importancia para los profesionales, puesto que estos seres han cambiado poquísimo en cientos de millones de años y estudiarlos es como tener una máquina del tiempo para entender cómo era la vida antes de que los dinosaurios siquiera existieran.
Una criatura en las profundidades de Japón.
Un animal antiguo y único
Lo más sorprendente de este Ferreiraella populi, más allá de que es una criatura que permite echar ese vistazo al pasado, es la composición de su boca: cuenta con una extraña lengua con dientes recubierta de hierro. Midiendo solamente unos pocos centímetros, posee una anatomía singular nunca antes vista de esta manera.
Según parece, el animal posee una rádula -esa particular lengua "serrada"- totalmente cubierta por magnetita, un mineral de hierro extremadamente duro. Esta armadura metálica le permite raspar y alimentarse de madera hundida que llega al fondo del océano, un material complicado difícil de procesar a esas presiones, pero para él no supone gran esfuerzo.
El molusco, además, vive en simbiosis con gusanos que se alimentan de sus heces -sí, cuanto menos resulta verdaderamente curioso y difícil de olvidar-. Los gusanos, sin embargo, son muy importantes porque limpian los desechos del molusco creando un micro-ecosistema eficiente en un entorno donde la comida es casi inexistente.
Este nivel de cooperación extrema entre los gusanos y el molusco en un entorno tan hostil sugiere que la vida en el abismo depende totalmente de la ayuda mutua, no solo de la competencia, y las alianzas pueden surgir en el momento más inesperado, como es el caso.
La existencia y hallazgo del Ferreiraella populi a manos de equipos como la Senckenberg Ocean Species Alliance demuestran que, en realidad, todavía falta mucho por conocer sobre lo que habita en las profundidades, y lo mejor es que este tipo de animales ayudan a estudiar cómo era el mundo hace millones de años.
Desde luego, este diminuto molusco ha logrado dejar su huella en la historia en tiempo récord, siendo estudiado, bautizado y analizado a fondo en un abrir y cerrar de ojos. Donde creemos que no hay nada, la vida siempre encuentra una forma de blindarse y prosperar.