La investigación llevada a cabo impulsa la búsqueda de nuevos yacimientos minerales en Australia.en el mismo origen

La investigación llevada a cabo impulsa la búsqueda de nuevos yacimientos minerales en Australia.en el mismo origen Universidad de Australia Occidental

Ciencia

Científicos australianos hallan dos yacimientos formados hace 2.500 millones de años que comparten el mismo origen

Se suele creer que los diferentes yacimientos de minerales no están relacionados, pero sí suelen tener puntos en común.

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Las claves

Científicos australianos descubren que dos yacimientos minerales en Australia Occidental, separados por cientos de kilómetros, comparten un origen común.

El análisis geológico y geoquímico revela que ambos yacimientos se formaron hace 2.500 millones de años y presentan firmas isotópicas similares, especialmente en isótopos de azufre.

Los depósitos, uno de oro hidrotermal y otro de platino, paladio y níquel magmático, derivarían de un mismo reservorio profundo en el manto litosférico enriquecido.

Este hallazgo podría cambiar la forma en que se exploran nuevos recursos minerales, sugiriendo un enfoque que considere la conexión de procesos profundos en el manto terrestre.

Aunque se suele pensar que los yacimientos de minerales no tienen relación entre sí, especialmente si se encuentran a varios cientos de kilómetros de distancia, la realidad dista mucho de ser esta. Muchos de estos podrían tener un origen común en el interior de la Tierra.

Así lo sugeriría un nuevo trabajo llevado a cabo con dos grandes tipos de depósitos minerales de Australia Occidental, los cuales se encuentran separados a cientos de kilómetros y se formaron hace 2.500 millones de años.

Y, a pesar de todas estas circunstancias, tendrían un origen común, lo cual cuestionaría algunas de las actuales ideas sobre la formación de yacimientos metálicos en la corteza terrestre, según explica el nuevo trabajo publicado en Nature Communications.

Dos yacimientos, único origen

La investigación, dirigida por el doctorado Matthew Demmer del ARC Training Centre for Critical Resources for the Future de la Universidad de Australia Occidental, ha identificado conexiones inesperadas entre depósitos hidrotermales de oro y depósitos magmáticos ricos en paladio, platino y níquel dentro del cratón de Yilgarn, una de las regiones geológicas más antiguas del planeta.

Según Demmer, su trabajo propondría una nueva forma de entender la formación de recursos minerales: "En geología solemos considerar que los distintos tipos de yacimientos se forman por procesos independientes".

En este estudio adoptaron el enfoque contrario: buscando los elementos comunes entre sistemas aparentemente diferentes para mejorar la exploración de recursos. Así pues, los investigadores analizaron dos tipos de depósitos que tradicionalmente se estudian por separado.

Por un lado, examinaron los sistemas hidrotermales de oro presentes en los terrenos de Kalgoorlie y Kurnalpi, regiones que albergan algunos de los distritos auríferos más ricos del mundo, los cuales se formaron cuando los fluidos calientes ricos en metales ascendieron a través de fracturas en la corteza terrestre, precipitando el oro y otros elementos.

Por otro lado, investigaron los depósitos magmáticos de elementos del grupo del platino (paladio y platino) y níquel situados en el terreno suroeste del mismo cratón, donde los metales se concentraron durante la cristalización de magmas procedentes del manto.

Teóricamente, ambos sistemas son completamente diferentes, dado que uno se asocia a fluidos hidrotermales y el otro a procesos magmáticos profundos. Sin embargo, el análisis geológico y geoquímico reveló una significativa relación temporal y química.

Tras analizar diferentes indicadores geoquímicos, como los isótopos de azufre y la presencia de metales traza, se objetivó que ambos tipos compartirían características clave:

- Ambos se formaron en el mismo intervalo geológico, hace 2.675-2.655 millones de años, durante el Arcaico tardío.

- Ambos presentan firmas isotópicas similares, especialmente en los isótopos de azufre. Se trataría de una "huella digital" geoquímica que permite rastrear el origen de elementos involucrados en la mineralización.

- En ambos casos se objetivó un enriquecimiento con elementos como el bismuto y telurio, metales semimetálicos asociados habitualmente a procesos de mineralización profunda.

Todas estas evidencias sugerirían que tanto los fluidos hidrotermales que transportaron el oro como los magmas que concentraron platino, paladio y níquel derivarían del mismo reservorio profundo: un manto litosférico previamente enriquecido en metales y volátiles.

Según explican los autores del estudio, este reservorio del manto se habría formado a partir del reciclaje de material de la corteza terrestre antigua, durante procesos tectónicos muy tempranos en la historia de nuestro planeta, fragmentos de corteza rica en azufre y metales que habrían sido incorporados al manto.

Más allá de la importancia a nivel geológico, estos resultados tendrían implicaciones prácticas para la búsqueda de recursos minerales a futuro, dado que hasta ahora la minería se ha basado en modelos que tratan cada yacimiento de forma diferente, sin tener en cuenta estos procesos de enriquecimiento del manto y la forma mediante la cual ocurren "de abajo hacia arriba".

Como explica Demmer: "Sugerimos que en lugar de utilizar modelos que se centren en comprender la formación de depósitos individuales para ayudarnos a encontrar más depósitos minerales, los geólogos también deben adoptar un enfoque 'de abajo hacia arriba'".

De esta forma, comprender qué procesos enriquecen el manto y cómo ocurren estos procesos podría ayudarnos a entender dónde buscar nuevos depósitos minerales en la superficie y en el tiempo geológico.