Eduardo Sáenz de Cabezón, profesor de la Universidad de la Rioja, divulgador y 'youtuber'.

Eduardo Sáenz de Cabezón, profesor de la Universidad de la Rioja, divulgador y 'youtuber'.

Ciencia

El profesor de matemáticas que ha conquistado a 360.000 personas en YouTube

"Hace falta que las matemáticas se enseñen de otra forma", dice el investigador de la Universidad de La Rioja y divulgador Eduardo Sáenz de Cabezón.

"Las matemáticas son como el sexo: está claro que tiene una utilidad práctica evidente, pero no es sólo por eso por lo que lo hacemos". Eduardo Sáenz de Cabezón parafrasea al físico Richard Feynman como quien recita un mantra, con la esperanza de que algún día y de una vez por todas esta rama de la ciencia cale en el imaginario colectivo y persuada a más mentes de las que asusta en la actualidad. Porque está convencido de ello. "Las mates tienen multitud de aplicaciones, están prácticamente detrás de todo. Pero yo no las utilizo por eso. Las uso y las enseño porque realmente molan", insiste.

Sáenz es profesor de matemáticas de la Universidad de la Rioja e investigador. Buena parte de su tiempo lo emplea al estudio del álgebra computacional. "Digamos que me dedico a hacer programas para que los ordenadores sean capaces de hacer matemáticas avanzadas". Sin embargo, por lo que este logroñés de 45 años se ha hecho realmente conocido en internet ha sido por su labor divulgadora. Sáenz es uno de los youtubers de ciencia más seguidos de España. Derivando, el canal que creó en la plataforma, acumula más de 360.000 suscriptores y millones de visitas en poco más de dos años.

¿Cómo lo ha conseguido? Explicando cuestiones tan simples y a la vez tan complejas como cuál es la fila más rápida en el supermercado, por qué un número dividido por cero da infinito, cuál es el camino más corto para un avión, o cuántas veces se puede doblar una hoja de papel. Todo ello desde un punto de vista matemático.

"Al final, lo que yo hago es contar a través de Youtube cómo las matemáticas están presentes en mil facetas de nuestra vida. Explico cosas que despiertan la curiosidad de la gente y hacen que se les rompa la cabeza", cuenta Sáenz con entusiasmo. "Que digan: 'Ostras, yo nunca había pensado antes en eso y mola pensar estas cosas'". Su intención, asegura, no es tanto explicar cómo se resuelve un problema o una ecuación diferencial sino demostrar cómo la ciencia te ayuda a comprender que a menudo las cosas no son siempre lo que parecen.

Y funciona. Según relata este investigador, la mayoría de usuarios que se acercan hasta Derivando para ver sus vídeos son jóvenes que se encuentran entre los 15 y los 25 años. "La media de edad se sitúa en los 23 años", matiza. Más allá de que el perfil principal de la plataforma sea el de un público joven, lo que el investigador ha demostrado es que, efectivamente, las matemáticas pueden convertirse en una materia atractiva que despierte el interés de los chavales. Sin embargo, hay que saber dar con la clave.

Esto ha llevado a Saénz a plantear en uno de sus últimos vídeos una cuestión que flota desde hace años sobre la nebulosa del sistema educativo español: ¿se enseñan bien las matemáticas? La respuesta para este profesor está clara: "Hay más consenso en que las mates no se enseñan bien que en que Jar Jar Binks es lo peor que le ha pasado al mundo del cine", asegura en el vídeo en el que aparece junto a David Calle, otro profesor que ha conquistado a más de un millón de personas en Youtube enseñando a resolver todo tipo de ejercicios.

"Más que que se enseñen mal, yo diría que hace falta que las matemáticas se enseñen de otra forma. Que la enseñanza en general se adecúe a los tiempos en los que estamos", matiza Sáenz. "Las matemáticas y la física son muy diferentes a las matemáticas y la física que se ve en la escuela", explica el investigador. Y pone un ejemplo: "Yo suelo compararlo con la lengua. Es como si el profe de lengua sólo enseñase sintaxis y morfología y se olvidase de la literatura o la poesía. La literatura y la poesía de las matemáticas, que la tienen, y mucha, está fuera de la escuela".

Él mismo asegura que no se enamoró de esta rama de la ciencia hasta que no llegó a primero de carrera. "En el colegio no tuve un interés especial. Mi interés por la carrera tenía que ver con la computación, que era una especialidad. Fue al entrar a la universidad cuando descubrí la matemática teórica y surgió el flechazo", rememora desde el otro lado del teléfono.

Así, este culo inquieto no sólo ha centrado sus esfuerzos en la docencia y en la investigación, sino que, con los años, se ha ido enamorando también de la divulgación. De hecho Sáenz fue uno de los fundadores del grupo de científicos y monologuistas Big Van Ciencia, que desde 2013 recorre España acercando la investigación a todo tipo de públicos, ha participado en programas de televisión como Órbita Laika, en charlas TEDx en distintas partes del mundo, y ha publicado Inteligencia Matemática, un libro que se ciñe a la perfección a la cruzada que emprendió este investigador hace tiempo: "Demostrar que las matemáticas no son tan odiosas como aparentan".