Humedades junto a la ventana.

Humedades junto a la ventana. OCU

Sociedad

Los arquitectos coinciden: "La solución para las humedades en casa no está en cambiar la ventana"

Una sencilla medida preventiva puede evitar muchas filtraciones alrededor de las ventanas.

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Las claves

Las claves

Los arquitectos advierten que cambiar la ventana no suele ser la solución para las humedades tras episodios de lluvia.

La mayoría de estos problemas pueden evitarse con intervenciones mínimas y sin necesidad de obras costosas.

Bajar la persiana durante tormentas crea una barrera física que protege la vivienda y previene filtraciones.

Adoptar este sencillo hábito ayuda a evitar reformas estructurales y el reemplazo de ventanas.

Cuando una mancha oscura aparece junto a una ventana tras varios días de lluvia, lo habitual es pensar en filtraciones graves y reparaciones costosas.

Sin embargo, esa primera impresión no siempre se corresponde con la realidad. Antes de plantearse cambiar ventanas o abrir paredes, conviene revisar un aspecto mucho más sencillo que suele pasar desapercibido.

El arquitecto Máximo Caballero asegura que buena parte de estos problemas puede evitarse con una intervención mínima, rápida de realizar y sin necesidad de embarcarse en obras ni asumir un gran desembolso económico.

A través de una explicación dirigida a los propietarios de viviendas, Caballero advierte de que muchas personas buscan soluciones complejas cuando el origen del problema puede estar relacionado con un aspecto cotidiano.

Como resume el propio arquitecto, "la solución no está en cambiar la ventana, está en prepararte los días de lluvia".

En ese contexto, señala que las lluvias intensas pueden provocar filtraciones o humedades en las zonas cercanas al marco de las ventanas, especialmente cuando la exposición es prolongada y el agua incide de forma continuada sobre el cerramiento.

En esos casos, añade, no solo influye la intensidad del episodio de lluvia, sino también el tiempo durante el que la ventana permanece directamente expuesta a esas condiciones. "Las ventanas no están preparadas para recibir tanta lluvia", apunta Caballero.

A partir de ahí, incide en que la clave no está en intervenciones complejas, sino en pequeñas acciones preventivas en el día a día, especialmente en momentos en los que las condiciones meteorológicas son adversas y la vivienda queda más expuesta.

Uno de los ejemplos que pone es el uso de las persianas durante episodios de tormenta, ya que en muchas ocasiones permanecen subidas incluso con lluvia intensa: "Hay veces que no bajamos la persiana y llueve a mares".

Esta exposición directa y sin protección adicional es precisamente lo que acaba generando humedades con el paso del tiempo.

Para evitarlo, la solución pasa por un gesto tan sencillo como usar los elementos de los que ya disponemos. Como resume Caballero, "simplemente bajando la persiana estaría solucionado".

Al respecto, recuerda que esta recomendación básica permite proteger la vivienda de forma inmediata al crear una barrera física frente al impacto continuado del agua.

Se trata de un hábito a coste cero que prolonga la vida útil de los cerramientos, evitando que el exceso de lluvia derive en filtraciones graves y ahorrando a los propietarios la necesidad de acometer costosas reformas estructurales o de tener que sustituir las ventanas por completo.