Los expertos coinciden: Hacienda penaliza a los propietarios de pisos que cometan este error en la Renta

Los expertos coinciden: Hacienda penaliza a los propietarios de pisos que cometan este error en la Renta iStock

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Los expertos coinciden: Hacienda penaliza a los propietarios de pisos que cometan este error en la Renta

Con el inicio de la campaña de la Renta, la Agencia Tributaria vigila de cerca a los propietarios de viviendas y su tributación.

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Las claves

El error más frecuente entre los propietarios en la Renta es no declarar correctamente los rendimientos de sus inmuebles o aplicar deducciones de forma indebida.

Hacienda detecta fácilmente discrepancias cruzando datos con el Catastro y penaliza la omisión de ingresos o deducciones mal aplicadas.

Declarar correctamente los ingresos por alquiler y deducir solo los gastos permitidos es clave para acceder a importantes rebajas fiscales y evitar sanciones.

También se exige declarar una renta imputada por segundas viviendas, incluso si no están alquiladas, para evitar regularizaciones y sanciones.

Cada campaña de la Renta deja al descubierto los mismos fallos entre los propietarios de viviendas.

Aunque la normativa es clara, muchos contribuyentes siguen cometiendo errores que pueden derivar en regularizaciones, pérdida de beneficios fiscales e incluso sanciones.

El más frecuente, según coinciden asesores fiscales y expertos, es no declarar correctamente los rendimientos de los inmuebles o aplicar deducciones de forma indebida.

La Ley 35/2006 del IRPF establece con precisión cómo deben tributar los ingresos derivados de viviendas, ya sea por alquiler, segunda residencia o venta.

Sin embargo, la complejidad del sistema y el desconocimiento llevan a muchos propietarios a omitir información o a calcular mal su rendimiento neto.

Hacienda, que cruza datos con el Catastro Inmobiliario, detecta fácilmente estas discrepancias. Uno de los errores más habituales es no declarar los alquileres o hacerlo parcialmente.

Todos los ingresos obtenidos por arrendar un inmueble deben incluirse en la declaración, pero también es clave hacerlo correctamente: el propietario puede deducir gastos necesarios como intereses de hipoteca, reparaciones, tributos o servicios, siempre que estén vinculados al inmueble.

No aplicar bien estas deducciones, ya sea por exceso o por defecto, puede perjudicar al contribuyente.

La normativa también permite deducir la amortización del inmueble, generalmente hasta un 3% del mayor valor entre el coste de adquisición o el valor catastral (sin incluir el suelo).

Este punto, a menudo olvidado, puede reducir significativamente la factura fiscal si se aplica correctamente. Pero el verdadero problema llega cuando se aplican reducciones sin cumplir los requisitos.

En el caso del alquiler de vivienda habitual, el rendimiento neto positivo puede reducirse entre un 50% y un 90%, dependiendo de circunstancias como rebajar el precio en zonas tensionadas o alquiler a jóvenes.

Sin embargo, estas ventajas fiscales solo se aplican si se han declarado correctamente los ingresos desde el inicio.

Aquí está la clave: Hacienda no permite aplicar estas reducciones si detecta ingresos no declarados o gastos mal reducidos.

Es decir, el contribuyente no solo tendrá que regularizar su situación, sino que además perderá el derecho a beneficiarse de estas importantes rebajas fiscales. Este doble impacto es lo que convierte el error en especialmente costoso.

Otro fallo frecuente es no imputar rentas por segundas viviendas. Incluso si un inmueble no está alquilado, Hacienda exige declarar una renta imputada basada en su valor catastral.

Ignorar este punto puede generar discrepancias automáticas en la declaración.

El calendario tampoco admite descuidos. La campaña de la Renta arranca el 8 de abril y se extiende hasta el 30 de junio de 2026, con opciones de presentación por Internet, teléfono o de forma presencial en oficinas de Hacienda.

En definitiva, declarar correctamente los inmuebles no es solo una obligación, sino una oportunidad para optimizar la tributación.

El problema no suele ser pagar más, sino hacerlo mal. Y en ese terreno, Hacienda no solo corrige: también penaliza.