Un grupo de agentes de la Guardia Civil custodiando a los inmigrantes en Ceuta.

Un grupo de agentes de la Guardia Civil custodiando a los inmigrantes en Ceuta. Reuters

Reportajes

Un guardia civil de paisano, apaleado en Ceuta por cinco marroquíes que intentaron robarle en una gasolinera

Los marroquíes, tras el hecho, se escondieron en una escalera. Cuando les encontraron salieron corriendo; tres de ellos fueron capturados y los otros dos escaparon.

Otras historias: La Policía de Ceuta recibe 200 denuncias de delitos al día, diez veces más que antes del asalto: "Estoy harta de tener miedo"

Publicada
Actualizada

Un agente de la Guardia Civil, que no estaba de servicio, iba caminando por la avenida Cañonero Dato, en Ceuta, a las 4:30 de la madrugada del domingo 23 de agosto.

Iba despreocupado. Sin embargo, un grupo de cinco marroquíes lo abordó en las inmediaciones de la gasolinera Carranza.

Le pidieron dinero y él se negó. Ante la negativa, intentaron robarle y este opuso resistencia.

Los asaltantes le propinaron varios golpes en el rostro y patadas en el cuerpo y posteriormente se fugaron.

El agente, como pudo, notificó lo que había sucedido y de inmediato el Grupo de Atención al Ciudadano de la Policía Nacional (GAC) inició un patrullaje en el sector para dar con los responsables.

Minutos más tarde, y con el agente ayudando en la búsqueda, encontraron a los cinco. Estaban escondidos en unas escaleras que conectan la rotonda de la Avenida de España con la Barriada Junta de Obras del Puerto.

Sin embargo, al percatarse de que la Policía estaba tras ellos, emprendieron la huida a pie y fueron interceptados tras oponer una fuerte resistencia física.

De los cinco implicados pudieron capturar a tres, quienes están bajo custodia por la presunta comisión de los delitos de robo con violencia e intimidación en grado de tentativa y desobediencia grave a la autoridad.

"Ceuta no puede normalizar robos, reyertas, agresiones sexuales y ataques a miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Exigimos más presencia policial, control efectivo y que quienes delinquen afronten inmediatamente las consecuencias legales", asegura el Sindicato Unificado de la Policía Nacional (SUP).

Aumento de delitos

Por su parte, el portavoz del Sindicato de la Policía Nacional (Jupol), Javier Otero, asegura que esta es una nueva realidad que se está viviendo en la ciudad autónoma desde la invasión de más de 80.000 inmigrantes del pasado 30 de julio.

"Lo habitual es que en un día llamen 20 o 30 veces para reportar delitos, y si es fin de semana eso aumenta. Pero se están registrando más de 200 llamadas cada día. Lo que estamos viviendo te desborda", expresa.

Además de ello, el sindicato Jupol ha alertado en diversas ocasiones de que están saturados por el incremento de hechos delictivos y que debería haber más refuerzos en Ceuta.

A eso se añade que están afrontando problemas debido a que algunos de sus agentes están realizando turnos de hasta 16 horas y se encuentran durmiendo en barracones del Ejército, sin tener un apoyo real por parte del Ministerio del Interior.

"Hemos llegado a Ceuta con una dieta de 77 euros para las tres comidas y alojamiento. Eso no te alcanza. Las dietas llevan sin actualizarse casi 20 años. Si no fuera por la amabilidad del Ejército de Tierra, probablemente los agentes estarían durmiendo en la playa", añade Otero.

La situación de inseguridad también se traslada hacia los residentes. Durante este fin de semana, se conocieron tres atracos por parte de inmigrantes.

Ese es el caso de una víctima que iba camino a su trabajo en la mañana del sábado 22 de agosto, en la zona entre el Morro y Miramar Bajo.

"Un asaltante me dijo que le diera el bolso y le contesté que no le daría nada. Entonces, me sacó un cuchillo y me dijo que si no se lo daba, me mataba allí mismo", asegura la víctima para El Faro de Ceuta.

Ella no tuvo otra alternativa que entregar sus pertenencias. Allí llevaba el dinero, su documentación y el pasaporte.

"Tengo pánico a salir desde el atraco. Es un trauma. Nunca se me va a olvidar", añade.

Esa sensación también se ha trasladado al grupo de hosteleros de Ceuta, que por las noches está viendo una disminución considerable de clientela en los comercios.

"Las familias ya no salen. Se quedan en sus casas por miedo porque los inmigrantes los intimidan cuando se sientan en terrazas. Los ceutíes estamos abandonados", expresa Gema Molina, dueña del restaurante El Capote.

Frente a la situación, Otero asegura que la Policía Nacional no tiene órdenes claras de lo que debe hacer en Ceuta, además de sentir esa misma sensación de abandono por parte del Gobierno.

Un agente de la Policía Nacional tuvo una fractura en uno de sus dedos de la mano cuando intentó intervenir en una reyerta entre marroquíes.

"Las cosas no pueden continuar así. Debemos tener una autoridad real porque estamos jugando al gato y al ratón", concluye Otero.