Peral es una vieja conocida en las prisiones catalanas. Ya en su primer destino, la cárcel de Wad-Ras (Barcelona), trató de agredir a la directora del centro penitenciario. Han pasado nueve años desde que junto a su amante, Albert López, trazaran un plan para matar a su pareja, Pedro Rodríguez.

Peral es una vieja conocida en las prisiones catalanas. Ya en su primer destino, la cárcel de Wad-Ras (Barcelona), trató de agredir a la directora del centro penitenciario. Han pasado nueve años desde que junto a su amante, Albert López, trazaran un plan para matar a su pareja, Pedro Rodríguez. E. E.

Reportajes

Rosa Peral, la 'viuda negra' de la Guardia Urbana, se obsesionó con una funcionaria en prisión y ordenó darle dos palizas

La protagonista de uno de los principales crímenes de la crónica española orquestó un malévolo plan hace años para asfixiar y arrancar varios mechones de pelo a la misma trabajadora.

En la prisión de mujeres de Wad-Ras (Barcelona) intentó agredir a la directora del centro penitenciario.

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"Es una persona compleja, difícil de tratar. Siempre ha protagonizado incidentes en las prisiones. Agota bastante. Montar este tipo de números es normal en ella".

Con una mirada de acero y un semblante gélido, Rosa Peral contestaba las preguntas del tribunal de la Audiencia de Barcelona sobre el tan conocido crimen de la Guardia Urbana. De aquello hace ya seis años.

El caso que conmocionó a España entera tiene como figura clave a Peral, la exagente de la Guardia Urbana de Barcelona que, a su vez, es bien conocida en las prisiones catalanas.

"Personalidad muy manipuladora"

Ahora, ha vuelto a ser trasladada por quinta vez de centro penitenciario por urdir un plan de agresión a una funcionaria de prisiones.

Peral, que ha sido trasladada al penal de Brians I situado en la Ciudad Condal, orquestó un maquiavélico ataque con el fin de herir a una trabajadora del centro tarraconense de Mas d'Enric.

"Tiene una personalidad muy manipuladora y cuando encuentra a alguien con una personalidad débil se aprovecha de ella", relatan fuentes penitenciarias a EL ESPAÑOL.

La comitiva judicial del crimen de la Guardia Urbana acude a la inspección ocular de la casa de la acusada Rosa Peral en Cubelles (Barcelona).

La comitiva judicial del crimen de la Guardia Urbana acude a la inspección ocular de la casa de la acusada Rosa Peral en Cubelles (Barcelona). Europa Press

Asimismo, se cree que ya protagonizó un incidente hace años con la misma funcionaria hoy señalada.

Por ello, se ha vuelto a detectar una campaña sobre esta mujer y como medida de prevención se la ha decidido trasladar.

La abogada de Peral, Nuria González, sostiene en conversación con EL ESPAÑOL que "todo es rotundamente falso".

La letrada asegura que solo habló con su defendida el pasado martes, cuando le comunicó su traslado de centro penitenciario.

"No tengo mucha información. No hay ningún tipo de resolución ni de expediente administrativo. Se la llevaron. Se lo dijeron por la mañana y a mediodía ya estaba en Brians", agrega la penalista a este diario.

Siguiendo en esta línea, González confirma que ha presentado un recurso ante el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de Lérida.

Apoyo de internas

Fuentes consultadas por este periódico ratifican que Peral estaría buscando el apoyo de internas para maquinar ese plan y lesionar a la trabajadora.

Sin embargo, desconocen si estas presas recibirían "algún favor" a cambio por parte de Peral, tales como drogas, teléfonos móviles o tabaco, los bienes más cotizados entre barrotes.

Además, consideran que si la rea fijó su blanco en una funcionaria concreta es porque es algo intrínseco y característico en Peral.

"Es una persona que tiene fijación, va con su ADN, focaliza sus problemas en alguien. No ocurre lo mismo con el resto de reclusas, solo con Rosa" sentencian.

Cabe destacar que la prisión de Mas d'Enric no es exclusivamente de mujeres, pero sí tiene un módulo concreto para ellas.

La comitiva judicial del crimen de la Guardia Urbana acude para comenzar la inspección ocular del escenario del crimen, la casa de la acusada Rosa Peral en Cubelles (Barcelona), con uno de los acusados, Albert López.

La comitiva judicial del crimen de la Guardia Urbana acude para comenzar la inspección ocular del escenario del crimen, la casa de la acusada Rosa Peral en Cubelles (Barcelona), con uno de los acusados, Albert López. Europa Press

"No es un lugar donde ocurran más incidentes que en los otros módulos de mujeres de otros centros. Ocurren los habituales", detallan las mismas fuentes.

El motivo por el que se produciría el traslado a Brians I sería por "inadaptación en el centro", una razón muy común para mover a los presos entre cárceles.

El presidio de Mas d'Enric en Tarragona tiene la mitad de capacidad que el de Brians I en Barcelona, con un aforo para 900 y 1.800 reclusos, respectivamente.

Según los datos recopilados por la asociación Marea Blava relativa a las agresiones a funcionarios, en 2025 Mas d'Enric registró 45 altercados, cuatro de ellos graves, siendo este el quinto penal catalán con más ataques anotados.

Intento de agresión a la directora

Lo cierto es que cuando Peral desembarque en Brians I todo le resultará familiar. Ya pasó por aquel presidio.

Desde que ocurrió el denominado crimen de la Guardia Urbana, la sentenciada ha pasado por numerosos penales, y todos situados en Cataluña.

Cuando sucedió el crimen, allá por 2017, el 16 de mayo del citado año ingresó en el centro penitenciario Wad-Ras, de Barcelona, una cárcel solo para mujeres.

Allí, en Wad-Ras, ya protagonizó un incidente, y no uno cualquiera, lo que motivó su movimiento a Brians I.

Resulta que en la prisión de mujeres de la Ciudad Condal trató de agredir a la directora del centro penitenciario.

Y los intentos de agresiones a personal penitenciario no quedaron ahí en su carrera carcelaria.

Mechones de pelo y asfixia

Llegó a Brians I, y lejos de calmarse y tener un buen comportamiento entre barrotes, volvió a agitar el ambiente. Y esta vez sí que llegó a su cometido y sobre la funcionaria hoy señalada.

Fue el 21 de julio de 2024. Un domingo a mediodía en el módulo de mujeres de la prisión.

La trabajadora del penal trató de impedir que una presa saliera al patio para participar en una pelea.

Ante este impedimento, la reclusa le estiró a la funcionaria la cinta que llevaba en el cuello con el fin de asfixiarla, hasta que la banda se rompió.

No contenta con ello, la recluida se abalanzó sobre la funcionaria y le arrancó varios mechones de pelo.

A cambio de estas acciones, las responsables habrían sido beneficiadas con tabaco por parte de Peral.

Crimen de la Guardia Urbana

Se consolidó como uno de los episodios más mediáticos de la crónica negra española.

El crimen de la Guardia Urbana se remonta al 2 de mayo de 2017, cuando apareció el cadáver calcinado del guardia urbana Pedro Rodríguez, pareja de Rosa Peral.

El cuerpo apareció en el maletero de un vehículo, cerca del pantano de Foix.

La investigación pronto se centró en Peral y el amante de esta, Albert López, también miembro de la Guardia Urbana.

Juicio por el crimen de la Guardia Urbana en la Audiencia de Barcelona con los acusados Rosa Peral y Albert López.

Juicio por el crimen de la Guardia Urbana en la Audiencia de Barcelona con los acusados Rosa Peral y Albert López. Europa Press

Durante el juicio, se recriminaron el uno al otro la autoría del asesinato.

Sin embargo, la Audiencia Provincial de Barcelona estimó que ambos trazaron un plan premeditado para acabar con la vida de Rodríguez.

En 2020, el tribunal catalán condenó a Peral a 25 años de prisión por un delito de asesinato, mientras que la sentencia de López se situó en 20.

Por su parte, el Tribunal Supremo condenó a ambos, en concepto de responsabilidad civil, al pago conjunto y solidario de una indemnización de 450.000 euros al hijo de la víctima.

El Alto Tribunal consideró probado que el 2 de mayo de 2017, de madrugada, los dos condenados mataron a Rodríguez "de forma violenta" en la vivienda que éste compartía con Peral en Vilanova i La Geltrú (Barcelona).

Después utilizaron el teléfono móvil de la víctima varias veces para fingir que hacía su vida con normalidad.

Llevaron el terminal en funcionamiento, para que delatara su posicionamiento geográfico, a las inmediaciones del domicilio del exmarido de Peral, con el que esta mantenía una "relación muy conflictiva", con el propósito de involucrarle.