Julio, montando a su nieto en su vieja bicicleta. Al lado, la radiografía que le hicieron en enero de 2024 y donde aparecía un tumor que le costó la vida.

Julio, montando a su nieto en su vieja bicicleta. Al lado, la radiografía que le hicieron en enero de 2024 y donde aparecía un tumor que le costó la vida. Cedida

Reportajes

Julio, el agricultor que murió porque nadie miró en 10 meses su radiografía: "Tenía un tumor como una pelota de ping-pong"

Joaquín Perales, abogado de la familia del difunto, reclama 120.188 euros al Servicio de Salud de Castilla-La Mancha: "Hubo una omisión de la diligencia más elemental. Le privaron de la oportunidad de prolongar su supervivencia".

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Julio adoraba llevarse a su nieto Daniel al campo, subido sobre su vieja bicicleta y acompañado de su inseparable perro. Este agricultor manchego ya no puede seguir enseñándole el oficio a su nieto porque no revisaron la radiografía que le hicieron del tórax, en enero de 2024, y donde ya aparecía un tumor que le acabó matando por culpa del retraso en el diagnóstico.

“Tenía el tamaño de una pelota de ping-pong. Si se lo hubieran visto antes, cuando el tumor estaba localizado y delimitado, no se habría extendido y el cáncer no le habría empezado a tocar los huesos”, según lamenta David, yerno del difunto Julio García Girón.

Julio acudió dos veces a urgencias, quejándose de fuertes dolores porque tenía metástasis óseas vertebrales, pero los médicos le decían que era lumbago y lo mandaban a casa donde se fue marchitando este agricultor que logró que a su nieto le gustara más su tractor rojo que un Ferrari.

“Este domingo 17 de mayo, Julio habría cumplido 77 años”. “Mi suegro era un paciente de riesgo porque era fumador y no miraron su historial clínico donde tenía esa radiografía. La familia quiere hacer público su caso para que esto no le pase a ningún paciente más”, reflexiona David, aportando la radiografía de marras a EL ESPAÑOL.

El Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM) ha declinado pronunciarse sobre el caso, a preguntas de este diario, argumentando que “hay una reclamación patrimonial en curso”.

Julio, víctima de una grave negligencia médica.

La muerte de Julio no tiene vuelta atrás como tampoco lo tiene la reclamación patrimonial, por importe de 120.188 euros, que ha presentado su familia contra el SESCAM, tras contratar los servicios de Joaquín Perales: abogado experto en pleitos sanitarios y de tráfico.

En la reclamación, el letrado remarca el –supuesto- error de bulto cometido por el Hospital de Villarrobledo por no mirar el resultado de una prueba diagnóstica a un paciente de riesgo por su edad y que estaba bajo seguimiento del área de Neumología, desde 2019, al estar diagnosticado de EPOC [Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica].

“En enero de 2024, en el Hospital General de Villarrobledo se le realiza una radiografía de tórax, con nueve meses de retraso con respecto a la solicitud realizada por el neumólogo, el 31 de marzo de 2022, donde se observa una masa en lóbulo inferior izquierdo, no siendo valorada esta prueba por ningún facultativo en ese momento”, según recalca Joaquín Perales en su reclamación patrimonial.

Lo más triste de esta historia es que hubo varias oportunidades para haber detectado el cáncer de Julio, un septuagenario con las manos agrietadas de deslomarse a diario en el campo donde solía montar a su nieto en su tractor haciéndole creer al chiquillo que era el conductor.

Este agricultor tenía una cita programada con el especialista para marzo de 2023, pero esa consulta “nunca se llegó a realizar por ausencia de citación”, tal y como consta en la reclamación. Hasta enero de 2024 no llamaron a Julio y cuando le hicieron la radiografía nadie analizó el resultado de esa prueba donde el cáncer ya daba la cara.

El tumor se extendió en silencio, desde enero hasta noviembre de 2024, sin ser combatido con quimioterapia. “Julio era una persona sencilla, tranquila y trabajadora. Se pasó toda su vida cotizando y cuando ha necesitado ayuda del sistema sanitario, se lo han cargado”, critica David.

“Era un paciente de riesgo y no revisaron su historial clínico”, insiste su yerno. “Nadie revisó esa placa, solo se le ocurrió a un médico en prácticas”. “Se podría haber muerto de cáncer, sin habernos enterado y esa radiografía seguiría archivada en su historial”.

Julio paseando a su nieto con su inseparable perro.

Julio paseando a su nieto con su inseparable perro.

En Casas de Fernando Alonso, un pueblecito de Cuenca con 1.100 vecinos y que es conocido por llamarse como el piloto de leyenda de Fórmula 1, era habitual ver por la calle a Julio empujando su bici, con su nieto Daniel sentado. “La afición de mi suegro eran sus olivos, sus almendros y su nieto: se llevaba a mi hijo a buscar caracoles, a la vendimia, de excursión...”.

Una presunta negligencia médica le robó tiempo a Julio con su nieto, dejando desolada a Adela, su esposa durante casi medio siglo, y que como sus dos hijas solo pretenden que el sistema sanitario reconozca unos errores que fueron mortales para el cabeza de familia: ni lo citaron en tiempo y forma en la consulta del neumólogo ni comprobaron una simple radiografía.

“Julio pasó las de Caín con el cáncer porque se le extendió y le afectó a los huesos. Entre julio y noviembre de 2024, mi suegro fue tres veces a urgencias y el cáncer se lo detectó un médico residente”, remarca David. "¿A nadie se le ocurrió mirar su historial clínico para ver que le habían hecho una radiografía en enero de 2024?"

El pobre Julio sufría dolores de huesos y no sabía que era por un cáncer que lo estaba matando. Así lo expone la reclamación patrimonial donde se recogen diagnósticos erróneos, como una lumbalgia mecánica, tratando de buscar una explicación a las visitas a urgencias de este jubilado.

“El 27 de julio de 2024, el Señor García Girón acudió al Servicio de Urgencias del Hospital General de Villarrobledo donde vuelve a ser examinado, al presentar dolor en región lumbar derecha de tres días de evolución, realizándole exploración, en la que se aprecia dolor paravertebral. Se le practica radiografía de columna lumbar, en la que no se observan lesiones óseas agudas”.

De forma que Julio García Girón recibió el alta. El 29 de octubre de 2024, Julio regresó al hospital, y por segunda vez, le diagnostican lumbalgia, mandándolo a casa. La causa del malestar de este agricultor que siempre estuvo fuerte como un roble, trasciende el 10 de noviembre de 2024, cuando vuelve a urgencias desesperado por un “dolor bilateral de tipo pleurítico, de semanas de evolución”, y lo someten a una radiografía.

“Se realiza RX Tórax, en la que se aprecia lesión redondeada de densidad de aproximadamente 4,5 centímetros por 4,5 centímetros”. Todas las alarmas saltaron.

El tamaño de esa lesión motivó que un médico residente se interesara por el historial clínico de este paciente crónico con EPOC y ahí se destapó la presunta negligencia médica que sustenta la reclamación de la familia contra el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha.

En enero de 2024, la radiografía del tórax detecta un tumor, con forma de pelota, y en pruebas posteriores el cáncer ya estaba en expansión por el pulmón.

En enero de 2024, la radiografía del tórax detecta un tumor, con forma de pelota, y en pruebas posteriores el cáncer ya estaba en expansión por el pulmón.

El médico residente descubrió que a Julio le hicieron una radiografía [RX] diez meses antes y se veía con nitidez un tumor. Así se refleja en la reclamación patrimonial: “En este informe de urgencias ya se reconoce la existencia de una RX previa, de enero de 2024, en la que se aprecia una lesión del mismo tipo, pero de menor tamaño".

El pobre Julio siguió encadenando demoras asistenciales, a pesar de que le habían detectado un tumor con diez meses de retraso. “Estuvo más de 30 días esperando para realizarse una punción que es necesaria para identificar el tipo de cáncer y empezar con el tratamiento”, tal y como recuerda su yerno David. "Lo tuvieron en el Hospital de Villarrobledo con muchos dolores y se lo llevaron en ambulancia a Albacete sin anestesia".

La familia tuvo que presentar un formulario de reclamaciones sobre la asistencia sanitaria que estaba recibiendo Julio y la biopsia no se la realizaron hasta el 13 de diciembre de 2024 en el Hospital General de Albacete. El diagnóstico fue una losa. "Nos dijeron que el cáncer ya tenía metástasis y no se podía curar", subraya David.

El Servicio de Anatomía Patológica confirmó la existencia de un adenocarcinoma en el pulmón izquierdo, en estadio cuatro. “Si comparas la radiografía de enero de 2024 con las siguientes, se aprecia que el cáncer se extendió como una mancha”. Julio volvió a esperar hasta el 24 de enero de 2025 para recibir radioterapia paliativa sobre las vértebras y costillas adyacentes al tumor.

Padecía tanto dolor que le administraban morfina. Julio dejó de sufrir el 3 de mayo de 2025. Joaquín Perales, abogado de la familia del difunto, sostiene que hubo "un retraso en el diagnóstico que conllevó una pérdida de oportunidad en el tratamiento del cáncer".

- ¿Por qué hubo una pérdida de oportunidad para el paciente?
- Joaquín Perales: Hubo una relación entre el daño causado y el anormal funcionamiento del servicio público por el retraso que se produjo en dos momentos concretos. Una cita médica de revisión programada en un año, que nunca se llevó a cabo, y un segundo retraso, de enero a noviembre de 2024, cuando en la radiografía de enero ya se apreciaba el tumor.

La omisión en la lectura de la radiografía, impidió el diagnóstico precoz, lo que permitió la libre evolución de la neoplasia durante 10 meses, con resultado de un estadio metastásico masivo intratable que causó la muerte del paciente, privado de una oportunidad real, seria y cuantificable de prolongar su supervivencia y mantener una calidad de vida digna.

La realización de una prueba de imagen diagnóstica lleva implícita, de forma inexcusable, la obligación de su lectura, interpretación y emisión del correspondiente informe radiológico o valoración clínica. El hecho de que una radiografía se realice, contenga una imagen patológica y quede archivada en el sistema, sin ser visualizada ni informada durante 10 meses, constituye una omisión de la diligencia más elemental.

El abogado Joaquín Perales, en su despacho, revisando el caso.

El abogado Joaquín Perales, en su despacho, revisando el caso.

La reclamación patrimonial relata, paso a paso, las fechas clave de este caso que se llevó por delante a Julio dos semanas antes de su 76 cumpleaños.

En la diana está el Hospital General de Villarrobledo: “Consta documentado que ha habido un fallo asistencial objetivable, que se inicia en la consulta de Neumología del 31 de marzo de 2022, en la que se pauta expresamente: 'Cita en un año con RX tórax y espiro'".

“Esta indicación médica era pertinente y ajustada a la lex artis, dada la condición de paciente con EPOC y tabaquismo activo (población de máximo riesgo oncológico). Sin embargo, esta cita, que debería materializarse en marzo de 2023, nunca fue generada por el sistema de admisión del hospital público”.

“La omisión de esta revisión anual privó al paciente de un control clínico y radiológico en la primavera de 2023, momento en el cual, dada la evolución posterior de la enfermedad, es más que probable que la lesión pulmonar ya estuviera en fase de desarrollo incipiente”.

“Igualmente, debemos destacar que existe un error médico consistente en la omisión de la valoración de la radiografía de tórax, realizada en enero de 2024, por parte de ningún facultativo, siendo una certeza clínica, documentada por el propio centro hospitalario".

"En el informe de alta emitido por el Servicio de Urgencias del Hospital General de Villarrobledo, el 10 de noviembre de 2024, en el que el facultativo que lo atiende, por un dolor pleurítico, objetiva la existencia de una masa de 4,5 x 4,5 cm en el lóbulo inferior izquierdo y deja constancia escrita de un hallazgo irrefutable: la lesión era “ya existente en RX previa, en enero de 24, de menor tamaño”.

El Hospital General de Villarrobledo está en la diana de la reclamación patrimonial del abogado Joaquín Perales.

El Hospital General de Villarrobledo está en la diana de la reclamación patrimonial del abogado Joaquín Perales.

El letrado del bufete Perales Abogados lanza una conclusión demoledora ante el SESCAM: “El retraso de 10 meses en la revisión de la radiografía efectuada, tuvo unas consecuencias biológicas devastadoras y objetivables en la historia clínica del paciente".

"El cáncer de pulmón, no microcítico, tiene un tiempo de duplicación volumétrica que, aunque variable, implica un crecimiento exponencial continuo en ausencia de tratamiento”. El pasado domingo 11 de mayo, tuvo lugar la misa de cabo de año de Julio y en Casas de Fernando Alonso nadie se olvida de este agricultor que trabajaba la tierra como antaño.

David insiste en que solo ejerce como portavoz de la familia para dar a conocer "el periplo de dolores" que sufrió su suegro, para que ningún paciente pase por algo similar: "A Julio le quitaron la oportunidad de pasar por el quirófano para quitarse el tumor y ganar esperanza de vida".