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Reportajes

La nueva Cartuja de las Luksic, las chilenas con una fortuna de 45.000 M que han rescatado las míticas vajillas y "30 empleos"

Fundada en 1841, la histórica compañía tiene igualmente como inversor y CEO a Javier Targhetta, también presidente de Atlantic Cooper, y a su mujer, Mar Madrid.

Más información: Los nuevos dueños de las vajillas de La Cartuja se arman con fichajes en Flex y Molins para facturar 12M en dos años

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En septiembre, a las 30 personas que componen la plantilla de la fábrica de cerámica y loza fina La Cartuja les hicieron un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE). Les explicaron que iban a arreglar varias filtraciones en los techos de la nave industrial, ubicada en Salteras (Sevilla). La producción, por consiguiente, se paró.

Luego les notificaron por correo electrónico que, probablemente, cerraban la fábrica. Desde noviembre a finales de enero de este año, cuando vencía el ERTE, estuvieron conteniendo el aliento.

Las goteras, y no solo, se han arreglado muchos meses después, y lo han hecho otros.

La solución a tanto declive tiene su origen en dos mujeres que toman café en el mes de noviembre. Lo hacen en el hotel Palacio de María Luisa en Jerez de la Frontera (Cádiz).

Una de ellas se llama Gabriela, y, curiosa, se detiene a mirar la taza de loza que le deposita el maitre en la mesa. La mujer, con marcado acento chileno, alaba la vajilla. El maitre le informa que la fábrica va a cerrar y que está en concurso de acreedores.

La otra mujer, justo enfrente, se llama Mar Madrid. Le dice a su amiga que esas vajillas son de La Cartuja Pickman, y que se fabrican en Sevilla, que son maravillosas y que forman parte del imaginario español: la vajilla buena. La de la vitrina, la del ajuar, la de las madres y abuelas. De la tradición, de la historia y de la buena manufactura.

Mar lo sabe bien porque tiene dos: una en su casa de Madrid, y la otra, en la de Asturias.

Las mujeres se miran y de inmediato, Mar telefonea a su marido.

El hombre que responde al teléfono se llama Javier Targhetta, y habla con su mujer cuando está a punto de volar hacia China. La idea que le transmite Mar es que tantee la situación de La Cartuja Pickman... para comprarla.

En resumen, "en China estuve más preocupado por la Cartuja que por el cobre". Targhetta es consejero delegado de Atlantic Copper, uno de los principales complejos metalúrgicos de Europa y primer productor de este mineral de España.

Gabriela es Gabriela Luksic, miembro de una de las familias con mayor relevancia económica en Chile a través del Grupo Luksić. Su fortuna proviene de negocios diversos como minería y bebidas.

Javier, Mar, Gabriela y su hermana Paola, han comprado tanto la unidad productiva como las marcas de La Cartuja de Sevilla-Pickman. Han mantenido los puestos de trabajo y en tres semanas empezarán a producir.

Gabriela Luksic, Mar Madrid, Javier Targhetta y Paola Luksic.

Gabriela Luksic, Mar Madrid, Javier Targhetta y Paola Luksic. Cedida

Para ponerse manos a la obra, los inversores fueron conscientes en primer lugar de la situación de los trabajadores, además de estudiar la oferta concursal. "Decidimos ir adelante, y a partir de ahí nos empezamos a asesorar legalmente para dar los pasos correctos". Presentaron la oferta el 22 de diciembre y el 20 de enero la jueza se la adjudicó.

Javier Targhetta asevera a este periódico que es consciente del cariño que se le tiene a la marca en Sevilla, en Andalucía y también en España. "Estoy muy contento. Yo me siento andaluz de adopción".

No en vano ha desarrollado parte de su vida profesional muy vinculado a Huelva y a sus minas, además de estar "orgulloso" por la futura planta CirCular de biometano que se ubicará en la misma provincia.

"Esto ha surgido a una velocidad meteórica, no estaba en nuestra mente y ahora mismo estamos a punto de arrancar la producción. Tenemos muchísima ilusión".

El revuelo mediático en la prensa económica por la operación tiene ya su eco en la generalista. Cuenta Targhetta que "precisamente ayer -por el miércoles- recibí la llamada a un hotel de San Sebastián que quería reponer piezas. Esto es un orgullo".

El icónico modelo 'Aurora' es un icono de la marca.

El icónico modelo 'Aurora' es un icono de la marca. Cedida

Se trata de una apuesta en la que reconoce que hay una parte que surge de su amor por Andalucía. "Tengo un vínculo con ella desde mis primeros pasos profesionales porque estuve trabajando dos años en Huelva y luego en Atlantic Cooper". Además recibió la Medalla de Andalucía en el año 2021 en su categoría de Economía y Empresa.

La nueva sociedad propietaria de la fábrica está conformada en un 40% por cada una de las hermanas Luksic y en un 20% por Mar Madrid y Javier Targhetta.

El presidente de la firma es Targhetta, quien recuerda las vajillas de La Cartuja "en casa de mis abuelos y en la de mis padres. La colección Aurora, que no digo que sea clásica ni histórica, es que es icónica".

La reunificación

La historia de La Cartuja de Sevilla no es solo la de una empresa que fabrica loza. Es la historia de muchas familias que han dedicado generaciones a un oficio artesanal y que, tras años de "zozobra e incertidumbre", han encontrado un "ángel de la guarda" en un grupo de inversores con sensibilidad histórica.

Los entrecomillados anteriores son de Inma Calero Vargas, que este viernes cumplió 26 años trabajando en La Cartuja. "Estoy de celebración. Esto es un nuevo ciclo", apostilla a EL ESPAÑOL.

Cuando los nuevos inversores llegaron a la fábrica, la situación era crítica. Aunque los anteriores propietarios hubiesen arreglado las cubiertas de la nave, que no lo hicieron.

Los suministros estaban cortados por impagos, y además de que los 30 trabajadores estaban en ERTE, la estructura empresarial estaba fragmentada. Porque las marcas tenían unos propietarios, la unidad de producción (empleados y maquinaria) otros y la nave, a otro. Lo primero que hicieron fue unificarlo todo.

José Hurtado tiene 60 años y entró a trabajar en la fábrica con 19. Hoy es el representante de los trabajadores y define la llegada de la nueva dirección como "oír música celestial". Porque "en 25 años oí por primera vez la palabra inversión".

Javier Targhetta, como presidente, y junto a las hermanas Luksic, comenzaron primero hablando con los trabajadores para plantearles lo que querían hacer.

"Esto está siendo un proyecto muy bonito, porque había mucha gente en una situación de zozobra e incertidumbre. Cuando llegamos a la fábrica hablamos con ellos y les dijimos que ya se acababan los ERTE y los concursos de acreedores y íbamos a ir para arriba".

La implicación

La plantilla comenzó a trabajar este pasado lunes. "Teníamos tanta ilusión y tantas ganas con la nueva dirección que el primer día, entrábamos a las 7 de la mañana y a las 6:30 ya estamos en los aparcamientos esperando a que abrieran la puerta", subraya Javier Hurtado.

José Hurtado, de 60 años, empezó a trabajar en la fábrica con 19 años.

José Hurtado, de 60 años, empezó a trabajar en la fábrica con 19 años. Cedida

"Somos 30 trabajadores. Un 60% mujeres y un 40%, hombres. Lo hemos pasado muy mal. Hemos aguantado mucho. Hemos aguantado tanto por amor y pasión. Esta fábrica forma parte de nosotros. Hemos trabajado lloviendo, con goteras, cobrando por debajo del convenio... porque La Cartuja para nosotros es parte de nuestra vida y tenemos con ella un sentimiento de pertenencia"

Se ha reparado la nave, adecentándola y se han contratado los suministros y seguridad privada. Luego no solo han inyectado capital, también una estructura directiva profesional.

"Hemos nombrado a un director general y una directora comercial que son sevillanos, y el director de producción es un navarro pero afincado en Sevilla desde hace muchos años", explica Targhetta, quien puntualiza que "todos nos hemos subido al barco en cuerpo y alma, incluido yo que soy el presidente de la sociedad".

María Cárdenas es la tercera generación de su familia que trabaja en la fábrica, fundada inicialmente en La Cartuja, hasta que en 1980 se trasladó a la localidad de Salteras porque en su ubicación iba a construirse la Exposición Universal de 1992. "Mi abuelo vivía en la fábrica, en la antigua sede de la Cartuja", recuerda.

Inmaculada Calero, posando con una de las piezas de La Cartuja.

Inmaculada Calero, posando con una de las piezas de La Cartuja. Cedida

Esto, indica "ha sido una verdadera alegría. Nos ha caído del cielo". Lo mismo que Inma Calero, quien se encuentra en la sección de decoración. Destaca la complejidad de un trabajo artesano y revela uno de los secretos de estas vajillas y piezas de lujo: su fabricación totalmente manual. "Cada pieza se hace una por una y con tiempos medidos por cronómetro".

El futuro

Por su parte, José Hurtado indica que la nueva dirección plantea acercar la fábrica a Sevilla de nuevo "que es lo que soñábamos" y también ligarla a lo que fue siempre. "Una marca que forma parte de la historia. Las piezas que hacemos son las mismas que se hacían en 1841".

"Ahora mismo estamos en Salteras. La nave es muy grande, no tiene climatización ninguna y sobra sitio", explica Javier Targhetta. Por ello "estamos estudiando movernos y adquirir una nave nueva, y si fuera en Sevilla capital mejor. Necesitamos una nave adecuada".

En cuanto al enfoque, el flamante CEO de la empresa indica que barajan abrir tiendas físicas en Sevilla y en Madrid. "Queremos compaginar el legado histórico del modelo tradicional con otros modelos más modernos para gente joven. Aunque decir que las colecciones más clásicas y míticas también le gustan mucho a la gente joven".

En cuanto a las hermanas Luksic, ambas tiene casa en España y "su implicación es total. Se preguntaban que cómo era posible que esto estuviese así, que La Cartuja no se podía perder, porque La Cartuja es una referencia mundial".