En internet, con buscar algunas palabras relacionadas, se abre un mundo de venta de drogas.

En internet, con buscar algunas palabras relacionadas, se abre un mundo de venta de drogas. Arte EE

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Europopper, TuCamello.com y Telecoca, las webs que venden droga en España sin pudor: "En un mes facturo 10.000 euros"

La Policía estima que la venta de drogas online tiene al menos 2.000 clientes mensuales. Los compradores reciben la mercancía mediante 'riders'.

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—¿Eres cliente nuevo o antiguo?—, pregunta el camello por mensaje. "Si estás buscando droga en Madrid, los precios están en la página web", añade.

Su foto de perfil en WhatsApp es la de Tony Montana y se hace llamar 'Pantera Rosa'. Por filosofía desconfía de los nuevos compradores.

El cliente le confiesa que es la primera vez que le contacta y que desconoce el catálogo.

Entonces, 'Pantera Rosa' sentencia: la cocaína pura en un 50% se vende a 50 euros el gramo. Si la quiere con un 90% de pureza, el precio a pagar es de 70 euros el gramo.

Su trato es directo. Las respuestas tardan segundos y las entregas son casi inmediatas. El punto de entrega es el que el cliente elija: su casa, su oficina o un sitio privado.

El pago es con dinero en efectivo—, resalta 'Pantera Rosa'. En caso de que la transacción sea de un valor alto, prefiere que se realice mediante bitcoin.

Tampoco permite que su primera venta hacia el cliente -si confía en él- sea grande. Le ofrece, como mucho, dos gramos de cocaína con pureza del 90% por 140 euros con el delivery.

La calidad es top. Si no vienes recomendado por nadie, es lo máximo que puedo venderte—, dice.

Imagen de archivo de la droga incautada en un operativo contra el narcotráfico en A Pobra do Caramiñal.

Imagen de archivo de la droga incautada en un operativo contra el narcotráfico en A Pobra do Caramiñal. Europa Press

Pero el camello no es exclusivo en la venta de cocaína. Además de esa droga ilegal, también tiene otras páginas web como Telecoca, Vendococa y Comprarmefedrona, en las que ofrece LSD, marihuana, hachís, hongos, cristal y cualquier alucinógeno.

Hay otras páginas como TuCamello, en la que se señala que allí puede adquirirse marihuana de forma legal. Lo anterior debido a que su base está en el CBD y su THC no supera el 0,2%.

Estos camellos online son el reflejo del cambio en la venta de drogas en Madrid y parte de España. 'Pantera Rosa' se encarga de coordinar las entregas a nivel nacional.

En ciudades como Valencia, Barcelona, Sevilla, Málaga y Zaragoza tiene redes de distribución bajo el mismo concepto: una página web, con números telefónicos cambiantes y entregas rápidas con los riders.

'Pantera Rosa' ya no espera a sus clientes en un parque, una discoteca o en una esquina para vender droga. Ahora, los camellos se refugian en internet, fuera de la vista de la Policía y sin tener un riesgo tan alto como en las calles para ser capturado.

A un clic

Comprar droga en Madrid y en España está al alcance de cualquiera. Con teclear algunas palabras y buscarlas en internet, se abre un mundo impensado, pero que no está oculto.

Parte de los camellos optaron por digitalizarse porque la calle les representaba un riesgo. “Solía vender en las calles y discotecas, pero nunca sabías si había un policía encubierto”, dice Esteban*, un exLatin King.

En ese entonces, Esteban* debía pasar en las calles desde la medianoche hasta las 7 de la mañana en cualquier sitio, intentando captar posibles clientes.

Hasta que en 2022, decidió “emprender” digitalmente. “Vender droga por internet es mucho más fácil porque nunca das la cara. Yo ya me retiré porque quiero una vida más tranquila con mi familia, pero era un buen negocio”, resalta.

Antes, en las calles, vendía semanalmente unos 1.500 euros y su cuerpo sufría los rezagos de la noche, además de que era prácticamente una “obligación” consumir.

—La noche te obliga. Tienes que mantenerte despierto, mostrarles a los clientes que vendes cosas top—, dice.

También, si alguien le llamaba a su móvil para comprarle, solía pedir conocerle en persona. Si le daba confianza, le entregaba una dosis mínima. Y si repetía, le vendía más.

Mientras que, vendiendo drogas online, podía aumentar sus ganancias. Sin embargo, usaba móviles que sean difíciles para rastrear su señal y el número los cambiaba con frecuencia.

—Con mucho menos esfuerzo y sin tener que estar en la calle, podía facturar mínimo unos 10.000 euros mensuales—, expresa orgulloso.

Imagen de las motos de La Guardia Civil.

Imagen de las motos de La Guardia Civil. Gettyimages

Las precauciones que debía tener eran simples: primero identificar el tipo de cliente, revisar su foto de perfil, preguntar si está recomendado por alguien y acordar con algún delivery la recogida de la droga.

A esa venta digital se suma Darío*, que reside en Gran Canaria. “Aquí es muy fácil vender. La mayoría de turistas consume y en un mal mes puedo facturar unos 12.000 euros”, comenta.

Su método de venta es en Wallapop. Allí pone un anuncio, en el que dice vender un refresco y pone un precio elevado.

Quienes ya han comprado suelen saber las señales. Pongo artículos por más de 100 euros, que en el mercado cuestan 1 euro o poco más—, dice.

Su riesgo es bajo respecto a las calles. Tener varios móviles le minimiza riesgos. No da la cara en ningún momento y las entregas de la mercancía a los delivery nunca son en su barrio.

TusiMadrid

—No preguntes tanto por lo que tengo. ¿Vas a comprar o no?— escribe ‘Pantera Rosa’.

El camello cambia su tono. Durante la conversación no fue amable, pero tampoco hostil. "Si me vas a tener con preguntas todo el rato sin comprar, no me interesa", añade.

Después explica que también vende tusi, la droga de los pijos. El valor del gramo es de 100 euros y su peculiaridad es por el color rosa, lo que la hace ver como "exclusiva".

Su alto costo no es reflejo de tener como base la cocaína. Es más porque se ha considerado la “droga de los ricos”, aunque sus ingredientes suelen ser más baratos. La mezcla de sustancias puede variar entre ketamina, MDMA, entre otras.

La razón de la hostilidad del camello es porque la Policía ha realizado varios golpes a los vendedores online y ha capturado en 2025 a más de 50 personas en Madrid. Sin embargo, aún no se ha logrado desarticular a la red.

Europopper

Ricardo* solía comprar popper en una sexshop de Madrid. "Lo incómodo era tener que entrar solo. Me daba vergüenza", dice.

El comprador explica que en España no es legal comprar popper para consumo humano, pero que tampoco es una sustancia ilegal. "Lo que sucede es que hay una zona gris. Se puede comprar online como si se tratara de un ambientador o un limpiador de cueros", asegura.

Por ello, en páginas como Europopper no se vende como una "droga" sino un ambientador o limpiadores de cuero. "Para mí es más fácil comprar popper en una página web que yendo hacia una sexshop"; añade.

Bajo esta práctica, se entra en un vacío legal y las personas tienen un mayor acceso a esta sustancia alucinógena.

La Policía estima que los negocios de venta de alucinógenos cuenta con más de 2.000 clientes online. El principal vendedor apunta a ‘Pantera Rosa’, el nombre más frecuente en ese mercado.

No se suelen capturar a los cabecillas, por eso continúa la venta online. Cuando cae alguien, siempre suele ser de bajo rango y no conoce a sus jefes, entonces ‘sapea’ a otros de su mismo nivel”, explica Esteban*.

En su caso, vendía droga online junto a otras cinco personas. Cada uno de ellos manejaba una línea y tenía a cargo a los riders que repartían.

‘Riders’ de droga

Las noches son el turno favorito de Mario*, un rider en Madrid.En el centro, sobre todo por la Gran Vía, hay mucho flujo en la venta de drogas”, dice.

Él se camufla en las calles que no son transitadas y, además, los ‘riders’ no suelen ser requisados con frecuencia. Por turno suele entregar al menos a unos cinco clientes.

Intenta no llevar grandes cantidades de droga. Y sus entregas suelen ser sin muchos detalles. Le dan una dirección, llega al punto y la persona, por lo general, ya está esperando.

No hay una cordialidad. Solo le entrega una bolsa (como si se tratara de cualquier pedido) y sigue su camino.

“Las entregas me las pueden pagar en unos 10 o 15 euros. Depende del riesgo que represente”, señala el rider.

Sabe que corre un riesgo, pero poco le importa. “A mí lo que me interesa es poder llegar a fin de mes y cubrir mis gastos”, resalta.

Edificios del centro de Madrid.

Edificios del centro de Madrid.

El rider solo conoce a camellos intermediarios, no a los jefes. Los tratos entre ellos no van más allá que para que le den una dirección y le digan cuánto debe cobrar.

Tampoco suele saber con exactitud cuántos gramos o qué tipo de droga está transportando.

Entre menos sepa es mejor. Al final, si estuviera enterado de todo lo que llevo, se me notaría la angustia en la cara. Solo intento hacer como si fuese un pedido de McDonald’s”, expresa.

En unos meses espera salir de ese mundo. Mario* sabe que el dinero es efímero y que una condena lo alejaría de su hijo e hija.

Solo espero que cuando tome la decisión de dejar de transportar no sea muy tarde—, dice Mario. Segundos después se monta en su bicicleta y se pierde entre las calles de Madrid.