Ana Rosa y Marga, la madre de Nadia.

Ana Rosa y Marga, la madre de Nadia.

Reportajes

La madre estafadora de la niña Nadia se enfrenta a Ana Rosa: "Mi hija es mi vida, cojones"

Marga, la madre de Nadia acusada de presunta estafa por utilizar la enfermedad de su hija para recaudar fondos que jamás se destinaron a su tratamiento, se ha defendido en El Programa de Ana Rosa: “Es mi hija y me necesita, la he parido yo. Yo no he hecho daño a mi hija. Mi hija es mi vida, cojones”, ha inquirido en televisión. 

Tanto Marga como su marido, según el auto del juez, “habrían estado dedicándose de forma conjunta y previo acuerdo a orquestar una estafa, sirviéndose para ello de su hija enferma de once años de edad”. Es decir, utilizaron a su hija menor, “diagnosticada de tricotiodistrofia, para recaudar fondos con la excusa de ser destinados al tratamiento de la misma. Para ello, acudieron en multitud de ocasiones a diferentes programas de televisión, concedieron entrevistas a diversos periódicos y llegaron a emplear a su hija en actos benéficos con público en directo”. 

Ante esas acusaciones, la madre de la niña ha salido al paso de forma vehemente en sus declaraciones en televisión. “Mi mundo se paró desde que nació mi hija. Desde entonces, lo primero ha sido ella. Dejé mi vida apartada para cuidar de mi hija, una niña enfermita que es lo más cariñoso y amoroso del mundo. Es una niña que me necesita. Tiene un vínculo muy grande conmigo. Mi hija es mi hija y la he parido yo… ¿Supuesta estafa? ¿Hay alguien que tenga una prueba de que yo le he hecho algo a mi hija? Mi hija es mi hija, cojones”. 

Y, en su defensa, denuncia el trato al que está siendo sometida: “Si la niña se cae, quiero estar con ella. Si está resfriada, quiero estar con ella. Si llega fin de curso, quiero estar con ella. Si se disfraza en Halloween, quiero estar con ella. Si cumple años, quiero estar con ella. No una hora, como estuve. Eso es un despropósito (…) Hasta que me muera, lo primero es mi hija, lo segundo es mi hija y todo es hija. Nadie puede decir lo contrario”. 

Esas denuncias no esconcen su supuesto delito de estafa. El juez argumenta que ellos, “en cada una de las ocasiones, solicitaban donaciones con un argumento distinto, con un único punto en común: su falsedad (…) Argumentaban operaciones en Estados Unidos, riesgo inminente de muerte o contratar especialistas para el tratamiento de la menor (…) No se ha acreditado gasto médico privado por parte de los investigados que exceda de los 4.000 euros. Respecto a estos, los investigados no han podido aportar un solo dato que haya permitido a este instructor acreditar su existencia”.  Mientras, ha quedado acreditado que la enfermedad es de “carácter genético, no tiene tratamiento conocido y no genera riesgo inminente de muerte de la menor”, tal y como ellos sostenían.