Beverly Cardador y los 600 extremeños de las plantaciones de azúcar que se reúnen en Jarandilla de la Vera.

Beverly Cardador y los 600 extremeños de las plantaciones de azúcar que se reúnen en Jarandilla de la Vera. EL ESPAÑOL

Reportajes

La odisea jamás contada del bisabuelo de Beverly Cardador y 600 extremeños a Hawái hace 100 años: 'Huyeron al ver la lava'

Entre 1907 y 1913, 600 extremeños fueron a Hawái, donde buscaban trabajadores. Muchos terminaron en San Francisco. Sus descendientes se reúnen en Jarandilla para conmemorar la historia de sus ancestros.

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A principios del siglo XX, cuando Extremadura sufría graves sequías y apenas daba para sobrevivir, cientos de extremeños emprendieron un viaje atípico hacia Hawái, un maridaje exótico e impensable entre dos lugares a los que, a priori, sería difícil encontrar un nexo de unión. Fue el caso de la familia de Beverly Cordodor, nacida en Oakland en 1950 (apellido antes conocido como Cardador).

Y es que nació ahí, fruto de que la mayoría de estas familias recalaban en la bahía de San Francisco, puesto que era la ciudad más accesible a la que llegar desde tierras hawaianas.

Estas familias zarparon entre 1907 y 1913, hacinadas en cinco grandes barcos que partieron desde Gibraltar: Heliópolis, Orteric, Willesen, Harpalion y Ascot. Aunque no eran los primeros, porque en 1899 llegaron a estas islas los 200 pioneros de la Península a bordo del buque Victoria.

Extremeños en las plantaciones de azúcar en Hawái (imagen de archivo de Library of Congress).

Ha llovido mucho desde aquellos largos viajes y los descendientes de estos valientes que dejaron atrás todo cuanto tenían en España para encontrar una vida mejor están organizando una gran reunión para el año 2027 (la última aconteció en verano de 2025).

Los descendientes de estas familias mantienen el contacto tras las generaciones, la última reunión fue en la Universidad de California de Davis. Beverly en conversación con EL ESPAÑOL explica por qué mantienen el contacto: "Por mantener la herencia y el legado de nuestros ancestros".

Manuel Píriz, el pionero

Uno de los primeros en ir hacia Hawái en el Victoria fue Manuel Píriz, antes que los extremeños. Procedente del municipio zamorano de Nuez de Aliste.Tras la historia de este valiente que lo dejó todo atrás buscando una vida mejor está José María Domínguez Fernández, geólogo e investigador del mismo municipio del pionero.

"Estuve investigando sin tener ni idea hasta que vi un libro de José Pérez Martín y me fastidió un poco que ya lo tenía trabajado, su libro describe el proceso de ese barco", relata.

Pero José María siguió los detalles de su paso por la isla de Hawái y la vida de Manuel Píriz. Su padre, Melchor estaba en búsqueda y captura por hurto y se conseguiría fugar diez meses después junto a su familia.

Ocurrió tras ver una oportunidad de trabajo publicada en el Heraldo de Zamora. La travesía fue un desastre: falta de alimentos, mala ventilación, por lo que el pasaje se rebeló y hasta hubo un motín que propició que la mitad de los españoles volvieran a España o se quedaran en Brasil.

Manuel Píriz a la derecha y a la izquierda el barco Victoria.

Manuel Píriz a la derecha y a la izquierda el barco Victoria. Cedida

Los que siguieron el viaje, después de 79 días llegaron al puerto de Honolulú. A su llegada, la familia de Manuel sería trasladada a las plantaciones de Lahaina en la isla de Maui. Hawái, por entonces, era un archipiélago muy distinto a lo que es hoy día.

Un año antes de la llegada, en 1898 el archipiélago se unió a Estados Unidos y no fue hasta 1959 que se convirtió en el estado número 50. Por entonces, predominaban los hawaianos nativos y una comunidad japonesa y china. Fueron acompañados por una familia gallega, los Barreiro.

Allí nacería su hija, Rosa Píriz, durante aquel tiempo trabajaban 10 horas diarias y libraban los domingos, con un salario de unos 15 dólares al mes, que no era malo en el medio rural. No obstante, trabajaban bajo la Ley de Amos y Sirvientes, una norma semiesclavista de 1850 que les prohibía abandonar su puesto de trabajo por algunas cláusulas.

Cláusulas que tras la anexión a los Estados Unidos deberían haber quedado obsoletas, pero que los americanos aprovecharon para seguir ejerciendo su presión sobre los trabajadores.

Las difíciles condiciones de vida en las islas llevó a estos españoles a hacer todo lo posible por salir de Hawái. Por eso, en 1903, la familia Píriz se marchó a San Francisco, donde nacerían otras dos de sus hijas: Juana y Mathilda.

Beverly Cordodor

Más adelante, 10 años después, al igual que la familia de Píriz los Cardador emprenderían la misma aventura. Pero esta vez sería desde el barco Ascot, en el que se subieron muchas otras familias de la comarca.

Beverly Cordodor Baker, presidenta de la SPHHA (Spanish Hawaiian Heritage Association), explica que su familia "tiene sus orígenes en Jarandilla de la Vera (Cáceres) y Periana (Málaga)". Sus abuelos extremeños eran Vitorio Berrocoso y Sofía Rodríguez. La otra rama eran los Nuñez.

La explicación de que Beverly se apellide Cordodor, tiene que ver con motivos como errores fonéticos de los funcionarios que confundían letras.

Iban todos en el mismo barco, explica. "Mis abuelos se casaron y tuvieron un niño, Casimiro". Su familia viajó con la intención de alcanzar Hawái el 13 de abril de 1913 partiendo desde el Puerto de Gibraltar. Hubo parte de su familia que se quedó en Brasil y Argentina.

Familia de Beverly.

Familia de Beverly. Cedida

Los dos hermanos solteros de su abuelo terminaron uno en Brasil y otro en Argentina. El de Brasil se mantuvo en contacto con Beverly, aunque nunca pudieron conocerle. "Siempre supe que tenía familia en Argentina y tenía una copia de una carta de Argentina y encontré a mis primos en Sao Paulo y mantenemos el contacto".

Beverly, por otro lado explica que su familia de Periana llegó en 1917 a San Francisco, la base en la que recalaban todos los españoles con destino Hawái. La californiana explica como fue el proceso de buscar a sus antepasados: "Viendo los manifiestos de los barcos, a veces había errores que se corregían".

También utilizaron herramientas como My Heritage o Family Search (herramienta creada por los mormones). "Buscaron a todas las familias y si buscaba a mi abuelo había columnas próximas en la lista y te dicen de donde son". En esa lista de pasajeros se podía ver el oficio y el lugar de nacimiento.

Beverly cuenta que Arcadio, primo de su abuelo se casó con su tía abuela, Carmen Cardador. Había gente que marchó de Jarandilla por las dificultades económicas, por las sequías y otra por miedo a lo que podía acontecer en España. "Para algunas familias podía sonar como una gran aventura", añade .

Abuelos de Beverly.

Abuelos de Beverly. Cedida

Tras unos años en Hawái llegaron a California, trabajaban en la producción de vinos, aceite, vegetales… La zona del norte de California es en parte similar a Jarandilla y estas familias echaron raíces allí. Eso propició que, aunque pasase el tiempo se mantuvieran muchos genes que asociamos propios de los españoles.

"Tengo sus certificados de nacimiento y he aplicado para conseguir la ciudadanía española. Hay un proceso de ley de memoria democrática para descendientes de españoles que se fuesen por motivos políticos o sequías. Esto España lo permitió en 2022", explica.

El proceso no sería fácil, Beverly tendría que conseguir los certificados de nacimiento de sus abuelos. También los de sus padres y el suyo propio y contrastar que estaban en matrimonio.

Tenía que hacer todo ese papeleo dentro de un PDF e iniciar sesión en una web española y meterlo para conseguirlo. "Aunque ese proceso solo se podía hasta octubre de 2025, sobre este programa no tenía que demostrar que sé español, no estoy buscando irme a España, pero me gustaría tener la nacionalidad".

Beverly Cordodor en el pueblo junto a familiares.

Beverly Cordodor en el pueblo junto a familiares. Cedida

El hecho de que Beverly consiga la nacionalidad, facilitaría que sus hijos (uno de ellos quiere venir a España), también la puedan obtener. "Una vez mandamos los papeles, tendríamos que esperar por las credenciales y buscar una cita, los últimos tres meses hemos intentado conseguir cita, pero a las 9 de la mañana española en Madrid son las 12 de la noche aquí y lo pusieron a esa hora", explica la californiana.

Desde esa hora hasta las 3 de la mañana establecieron 4 citas para la embajada de San Francisco. Y el pasado lunes pudo por fin conseguir su cita. Un problema es que el programa de inscripción es demasiado arcaico y que hay mucha gente aplicando para ello.

Sobre los años en Hawái, Beverly explica lo siguiente: "Tuvimos una conferencia este verano con gente de diferentes barcos y teníamos una clase con toda la gente que su familia estuvo en ese barco". La mayoría de los asistentes tenían poco que contar.

"La experiencia fue tan negativa que no quisieron contar nada", explica la californiana. "Mi abuela decía que terminó trabajando en la plantación para el dueño y que trabajó con la mujer de él, pero era sirvienta en la casa".

El abuelo de Beverly estuvo en Hilo, en la isla grande de Hawái: "Contaba que ahí había volcanes y que recuerda ver la lava caer de las montañas y fue uno de los motivos de irse de allí", comenta Cordodor. Otro de los problemas que tenían era que no podían ir a ningún sitio, una isla rodeada mar y con una selva densa.

La familia malagueña de Beverly ya tenía experiencia en las plantaciones de azúcar porque al este de Málaga había muchas. No obstante, los extremeños que llegaron a Hawái no estaban tan acostumbrados al oficio.

Bebés muertos a bordo

Sobre cómo era ir en el barco, Beverly explica: "Mi abuela decía que las condiciones en el barco eran horribles, que no había privacidad para ir a los baños o ducharse, que la comida era horrible, mi tía abuela Carmen tuvo un pequeño bebé que murió en el barco y lo envolvieron y lo tiraron al océano".

En esos viajes, mucha gente buscaba conseguir una vida mejor, no todos iban por huir de la justicia o por temor a lo que podía acontecer en España, pero el coste fue demasiado elevado, inestimable. En ese barco iban unas 900 personas, en un viaje que recorría todo Sudamérica, rodeando el Cabo de Hornos y pasando por tierras recónditas, como la Tierra del Fuego.

El abuelo de Beverly definiría estas aguas "terribles, agitadas y llenas de tormentas" y Beverly lo corrobora: "Estuve en la Antártida y pasé alrededor del cuerno y lo era y eso que estuve en un barco moderno, por lo que seguramente estuvieron mareados".

Sobre la cultura española y su relación con ella, Beverly explica lo siguiente: "No hablo español, tengo 48 primos y nadie habla español, la razón es que cuando mis padres iban a la escuela fueron molestados y avergonzados por los profesores por hablar español y se les prohibió, por lo que decidieron que no querían que sus hijos experimentaran ese tratamiento".

Burcio (el bebé de la foto) uno de los bebés que murió en el viaje.

Burcio (el bebé de la foto) uno de los bebés que murió en el viaje. Cedida

Beverly conoce muchas palabras, pero tristemente no puede mantener una conversación en español. "Uso gestos y traductores", dice. Lo que pasó es que muchas familias querían ser americanizadas. "Algo de la cultura estadounidense es que intentan aplastar otras culturas entrantes y creo que es una vergüenza", concluye Beverly.

Ella considera que su familia no profundizó tanto como otras en las tradiciones, algo que lamenta. No obstante, rememora cosas de nuestro país: "recuerdo muchas canciones en español y comidas como chorizos colgando en la cocina o vino, aceitunas…"

Su asociación busca mantener este legado. "Mi hijo y su mujer están enseñando español a sus hijos y mi nieta, que tiene 3 años puede hablar muy bien español". El problema es que muchas asociaciones están desapareciendo y solo quedan cuatro en el área de San Francisco.

En toda esta aventura, Beverly pudo ponerse en contacto con el consulado en San Francisco, donde acordaron formar una alianza con el resto de asociaciones. Sobre otros barcos, Beverly cuenta anécdotas como las que ocurrieron en el Orteric, donde hubo percances con los portugueses.

"En el Orteric, el barco que llegó en 1911 había portugueses que tenían un montón de peleas porque no se llevaban muy bien con los españoles". No obstante, en otros barcos también había sosiego: "Bailaban, tocaban instrumentos y jugaban a las cartas. Una tradición en mi familia era jugar a juegos españoles", explica Beverly.

La californiana recuerda ver a su madre llenar un saco de patatas con ropa para ayudar a sus familiares españoles. En 1990 pudo ir a España con sus padres, su hermana y sus tíos a conocer a la familia.

Beverly (primera por la izquierda) en su viaje a Jarandilla en los años 90.

Beverly (primera por la izquierda) en su viaje a Jarandilla en los años 90. Cedida

Desde entonces, ya ha ido siete veces a Jarandilla y aún se llama y se mensajea con sus familiares del pueblo. En septiembre del año pasado, en una conferencia en Davis (California) fueron 27 personas desde España hacia tierras americanas.

La familia de Beverly es extensa, por otro lado, en 2019 fueron 19 personas (dos generaciones) desde Estados Unidos a Jarandilla para conocer sus orígenes. Ahora en 2027, otros tantos parientes del clan de los Cardador quieren repetir este viaje. En el caso de Beverly, su próximo reto es encontrar a sus familiares de la zona de Málaga a los que todavía no conoce.

Al ser preguntada sobre que le diría a sus antepasados si pudiese, Beverly tiene claro que le gustaría saber muchas más historias sobre como crecieron en España.

Españoles millonarios

Por su parte, Steve Alonzo, el historiador que está investigando este proyecto y a su vez descendiente de españoles que partieron a Hawái, junto a Manuel Trinidad, un bibliotecario extremeño que ha recopilado todo esto en bases de datos. Alonzo asegura que creció orgullosamente con raíces españolas y "con la calidez de tener una abuela española".

Alonzo y Trinidad explican lo siguiente: "A los españoles en los bancos no los admitían como clientes y no aceptaban su dinero". La negativa de las entidades financieras a negociar con los ahorros de los españoles tendría una importancia crucial cuando llegara la Gran Depresión del 29.

Manuel Campos Escaño, uno de los descendientes que prosperó y se hizo un nombre.

Manuel Campos Escaño, uno de los descendientes que prosperó y se hizo un nombre. Cedida

Como disponían de dinero en efectivo, comenzaron a comprar tierras y casas a los arruinados americanos, lo que consolidó su despegue económico y respeto social. En la ciudad de Farfield, en el condado de Solano (California), una de las principales avenidas lleva el nombre de Manuel Campos Escaño como agradecimiento a su ingente labor como médico y alcalde. Manuel Campos era hijo de andaluces emigrados en el Heliópolis.

Steve coincide con Beverly en que le hubiese gustado ser bilingüe y que en sus familias les hubiesen criado hablando las dos lenguas. "Crecimos comiendo arroz con pollo, paella, olla, migas, sardinas fritas, chorizo,morcilla, buñuelos de bacalao y en tiempos navideños: polvorones, mantecados, membrillo, pan de higo y rosquillas".

Manuel fue el gran artífice de todo esto y asegura que "la película de Disney Coco es el espíritu de todo esto, el simbolismo de la foto y lo de que no desaparecen nunca".

Al igual que Beverly, Trinidad explica que las condiciones fueron muy duras para los extremeños: "Los capataces filipinos que iban a caballo(conocidos como los lunas) llevaban látigos". Cuando llegaban a San Francisco, muchos de estos españoles "mendigaban", como explica Manuel.

Ana García (centro) junto a Beverly.

Ana García (centro) junto a Beverly.

Pero al igual que Beverly buscó conocer a su familia, en España Ana García Rodríguez quiso conocer a sus antepasados que fueron a Estados Unidos, así lo explica en "La niña del pelo rojo". Además estuvo en California durmiendo en casa de Beverly, puesto que son familia política.

Eugenio, el tío de Ana se casó con Nicolasa Berrocoso, tras quedarse viuda al morir su marido en una mina y ella es la tía de Beverly. Su interés por esta historia comenzó porque ella desde pequeña dormía con su abuela paterna, Aurea quien le contaba historias de la aventura de su familia en Estados Unidos.

Ella le contaba siempre la misma historia: "Con 13 amitos me fui con mi padre y mucha gente de aquí del pueblo hasta Gibraltar y me hizo prometer que contase esta historia para que todo el mundo sepa lo que vivió nuestra familia".

Cuando se descubre que hay extremeños con parentesco en Hawái ni siquiera el alcalde lo sabía. En el norte de Cáceres, por entonces llegaron unos forasteros bien vestidos conocidos como "ganchos" y "empapelaron toda la Vera con publicidad engañosa", según Ana.

Conferencia en Jarandilla de la Vera.

Conferencia en Jarandilla de la Vera. Cedida

Sobre la llegada al barco Ascot para Ana explica: "Había gente que llevaba semanas en el puerto, mis familiares llegaron en tren, pero hubo gente que fue andando hasta Gibraltar". Su bisabuelo tenía cuatro hijas y una de cuatro meses y cuando llegó allí y vio el carguero tenía claro que no iría.

"Yo no lo llamaría cobardía, fue valentía, porque él se quedó solo con su hija en el puerto". Una decisión que cambió la vida de Ana, porque sino ella no hubiese nacido. En el Ascot murieron 3 niños de Jarandilla y uno de Madrigal.

Más adelante, se verá en la futura reunión de 2027 si los estadounidenses pueden seguir descubriendo a muchos de sus antepasados españoles, para poder seguir contando su aventura y de paso conocer a familiares.