Reportajes HISTORIA

El cortijo del que Paca huyó en sus ‘Bodas de Sangre’, plató de ‘El Bueno, el Feo y el Malo’

En el Cortijo del Fraile ya sólo queda en pie la capilla. Precisamente la capilla. El sitio en el que se tenían que casar Casimiro y Paca la Coja, los novios de la boda más famosa de la literatura española. Un casamiento que nunca se llegó a celebrar, pero que inspiró la obra ‘Bodas de Sangre’ de Federico García Lorca. Esa capilla es lo único que mantiene firme su estructura. Todo lo demás está derruido.

El Cortijo del Fraile (Níjar, Almería) es, sin lugar a dudas, el más universal de nuestro país. No sólo por ‘Bodas de Sangre’. Es que ningún otro ha llegado a tantas partes del mundo: fue el escenario de algunos de los westerns más legendarios jamás rodados. ‘El bueno, el feo y el mal’ o ‘Por un puñado de dólares’ se filmaron allí. Pocos monumentos españoles han llegado a tantos hogares del planeta.

Pero el Cortijo del Fraile pronto será, si no lo es ya, sólo un recuerdo. Ya no queda ni la palmera de la entrada, que siempre fue su símbolo de identidad. Hace poco se la comió un bicho que se llama picudo rojo. El cortijo ahora es un montón de piedras por el suelo. Lo que otrora fue una de las fincas más prósperas de la provincia de Almería y después un set de rodaje de estrellas, ahora es un montón de escombros.

El Cortijo del Fraile protagoniza “una situación kafkiana” según las entidades que reivindican su restauración. Es un tesoro envenenado. Y es que entre la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Níjar y los actuales propietarios de los terrenos se van pasando la pelota. Todos quieren conservar esa joya arquitectónica, pero todos responsabilizan a las otras partes de su mantenimiento. Y nadie quiere poner, claro está, los 2 millones de euros que harían falta (como mínimo) para restaurarlo. ¿Cómo se ha llegado a esta situación?

Breve historia del cortijo

El Cortijo del Fraile está ubicado al sureste del término municipal de Níjar (Almería). Se encuentra dentro de los límites del Parque Natural de Cabo de Gata. Fue construido en el siglo XVIII cuando se controló la piratería y se pudieron estabilizar los cultivos en la zona. Los frailes de Santo Domingo desarrollaron allí muchas infraestructuras que luego derivaron en asentamientos y finalmente en aldeas. Un que está muy cerca se llama Los Pozos del Fraile y su nombre también procede de aquella época.

Clint Eastwood abandona el Cortijo del Fraile en 'El Bueno, el Feo y el Malo'.

Clint Eastwood abandona el Cortijo del Fraile en 'El Bueno, el Feo y el Malo'.

Pero el Cortijo era la joya de la corona. Con capilla, habitaciones, cuadras, cripta, un campanario… y hasta un horno para hacer el pan más famoso de la zona. Por eso los lugareños lo conocían como el Cortijo del Hornillo. La tierra es fértil y tiene agua. De hecho, el aljibe (depósito de agua) sí que está conservado.

En el año 1836 se acabó el cortijo para los frailes. Se lo confiscó el estado al entrar en vigor las leyes de desamortización de órdenes religiosas. Tras una subasta, pasó a ser propiedad privada y los echaron de allí.

El 'puñado de dólares'

Del Cortijo del Fraile dependían otros más pequeños, y colocarse allí dentro era un buen negocio. Ese fue uno de los motivos por los que a Paca la Coja, la hija del aparcero de 1928, la quisieron dos hombres como esposa. Ella plantó al novio en el altar, se fugó con su primo y la cosa acabó en tragedia. Real y literaria, porque el suceso derivó en libros de leyendas como García Lorca o Carmen de Burgos.

De izquierda a derecha: Casimiro, el novio plantado. Paca, la novia fugada y José, el asesino.

De izquierda a derecha: Casimiro, el novio plantado. Paca, la novia fugada y José, el asesino.

En los 60 y 70, Almería se convirtió en el escenario perfecto para simular el lejano oeste de los westerns italianos, y el Cortijo del Fraile en lo más parecido a un solitario poblado del far west. Allí vivió su segunda edad de oro, como escenario de algunas de las escenas más famosas de la historia del cine. También de otras de serie B (incluso alguna letra más abajo) como la serie Saracen. Incluso alguna de Bud Spencer y Terence Hill, como ‘Los 4 truhanes’.

 

PELÍCULAS RODADAS EN EL CORTIJO DEL FRAILE

1965 - La muerte tenía un precio

1966 - El Bueno, el Feo y el Malo

1966 - El Chuncho (Yo soy la revolución)

1967 - El tiempo de los buitres

1968 - Los cuatro truhanes

1978 - Montura de plata

1989 - Saracen

1996 - La lengua asesina

2009 - Los hombres de Paco

 

 

Desde entonces ha ido pasando de mano en mano, pero nadie se ha preocupado por cuidarlo. A los compradores les interesaban las tierras, pero no un cortijo en ruinas. Así ha llegado al punto de degradación en el que se encuentra ahora. Aunque fue catalogado en 2010 como Bien de Interés Cultural por la Junta de Andalucía, la administración siempre ha evadido hacerse cargo del coste de mantenimiento.

El cortijo, hoy

Níjar es un municipio que tiene costa y monte. Consecuencia de ser tan grande y disperso. Está dividido en un montón de pequeños núcleos de población llamados ‘barriadas’, bien distanciados entre sí.

Para llegar al Cortijo del Fraile hay que desviarse desde la barriada de Los Albaricoques en dirección a las montañas. No hay asfalto; sólo caminos de tierra y pistas llenas de pedruscos, barro y charcos. Allí, en mitad de la nada, en el centro de una gran llanura y rodeado de campos de cultivo, reposan los vestigios de lo que antaño fue un coloso. A su lado, un viejo y sucio cartel recuerda las películas que se rodaron allí. Comparten cartel gente como Clint Eastwood y Hugo Silva, porque la última fue un episodio de la serie Los Hombres de Paco en 2009.

Hugo SIlva en el Cortijo del Fraile. La última película rodada allí fue un episodio de 'Los Hombres de Paco'

Hugo SIlva en el Cortijo del Fraile. La última película rodada allí fue un episodio de 'Los Hombres de Paco'

El cortijo propiamente dicho está rodeado por una valla en la que se advierte del estado ruinoso del interior. La empresa no se hace responsable de los posibles daños que sufra aquel que quiera entrar. Dentro se ven trozos de tejado caídos recientemente, sin restos de musgo. El peligro es real.

La Misión Eco

En mitad de la llanura, donde el viento golpea fuerte de frente y el sol pega con ciolencia desde arriba, emerge el cortijo. Es parte innegociable de la cultura española del siglo XX, y como tal, despierta atracción. Gentes de todas partes vienen de visita. Hay un matrimonio de La Rioja, de turismo en Almería, que se desvía de la ruta sólo para verlo. Cuando llegan se les cae el alma al suelo al ver el panorama. Buscan, como yo, a alguien que les informe sobre el cortijo. Pero allí no hay nadie… o casi nadie. “Mira, un paisano”; advierte el riojano, viendo a un hombre caminar solo por la montaña.

Me acerco al ‘paisano’ y le explico que soy un periodista de Barcelona que está haciendo un reportaje sobre ‘Bodas de Sangre’. Él me contesta que él es marroquí y que planta lechuga Batavia, apio y brócoli. “100% ecológico”, puntualiza. Y es un dato importante, porque exactamente de eso es de lo que va ahora la finca. El terreno alberga el proyecto “La Misión Eco”, que es un intento de cultivar verduras con procedimientos íntegramente ecológicos, libres de químicos.

EN la actualidad, el cortijo está en ruinas y nadie asume el coste de su rehabilitación

EN la actualidad, el cortijo está en ruinas y nadie asume el coste de su rehabilitación DLF

Lo gestiona la empresa Agrícola Mar Menor. Ellos son los propietarios actuales, que adquirieron el terreno por sus buenas condiciones. Lo que no esperaban es que dentro hubiese un edificio en ruinas que además está catalogado como Bien de Interés Cultural. En resumidas cuentas, compraron unas tierras para labrar y se encontraron dentro un marrón.

La ofrecieron a la Junta por un euro

Como la empresa no tiene ningún interés en el Cortijo del Fraile, pero sí que recae sobre ellos la responsabilidad de la conservación del monumento, ofrecieron un trato a la Junta: regalarles el cortijo. Les ofrecieron su venta por el precio simbólico de un euro. La Junta, aun consciente de que el conjunto arquitectónico es un tesoro a conservar, rechazó la oferta. Además sancionó a los propietarios, conminándoles a realizar actuaciones urgentes para que lo que queda en pie no se caiga.

Varias asociaciones reivindican la recuperación del cortijo

Varias asociaciones reivindican la recuperación del cortijo

Un juez determinó que el Ayuntamiento de Níjar actuase, como responsable del patrimonio ubicado en su término municipal. Pero el Tribunal Superior de Andalucía suspendió la sentencia al considerar que es la Junta de Andalucía la que tiene que hacerse cargo. Después ordenó reabrir el proceso contra el Ayuntamiento. Con la pelota dando vueltas, los únicos que realmente se vieron en la obligación de actuar por ley fueron los propietarios, que acabaron cediendo.

Como responsables de los terrenos, cumplieron con la obligación de asegurar la zona emprendiendo dos obras en el cortijo. Gastaron 140.000 y 47.000 euros en las dos acometidas. Pero con eso lo único que hicieron fue apuntalar las partes más críticas. La restauración costaría más de dos millones de euros, una cifra que no está dispuesta a pagar una empresa agrícola. La Junta de Andalucía, por su parte, viene a decir que hace lo que puede. El Ayuntamiento también. Y, entretanto, el cortijo cada vez está peor.

El chumbo verde

“No es sólo por ‘Bodas de Sangre’ y por los westerns. Es que tiene un gran valor etnográfico. Ya no quedan cortijos andaluces de aquella época”, apunta María Teresa Pérez, presidenta de la entidad ‘Amigos de la Alcazaba’ y una de las que más está haciendo para reivindicar la recuperación del cortijo. “Hemos hecho muchos actos reivindicativos. Uno de protesta con banderas negras. Un festival de poesía, en este entorno que es inigualable. También entregamos unos premios cada año, uno en clave positiva (Premio Alcazaba) y otro negativa (El chumbo verde). Pues les hemos dado el chumbo verde a la Junta por su inacción. Pero no hay forma", lamenta.

El vicepresidente de la entidad, Francisco Verdaguer, no se corta en afirmar que “lo del Cortijo del Fraile es un cachondeo”, y apunta que “en este país tenemos una ley para estas cosas sensacional. El problema es que no se cumple la ley”.

Imágenes de la película 'El Chuncho. Yo soy la revolución'

Imágenes de la película 'El Chuncho. Yo soy la revolución'

Y mientras tanto, el cortijo se apaga. Va un microbús cada día, pero no lleva turista sino temporeros que trabajan en la huerta. Ahora lo que importan son los campos; el cortijo es lo de menos. O lo de más, porque es una patata caliente que nadie se quiere quedar. Y mientras, entre las ruinas de sus paredes se escuchan los lamentos de Paca la Coja y las hostias de Bud Spencer. Todo ello quedará sepultado si no se actúa en breve. Ya sólo queda la capilla. 

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