Rosa María Pérez Lorenzo, entre telas para cortinas en Tropical.
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Más de medio siglo instalando cortinas en A Coruña: "El cliente quiere que duren y no le aburran"
Los tejidos blancos, de colores neutros y "menos atrevidos" predominan en Cortinas Tropical, un veterano negocio de la avenida de Finisterre donde la "retroalimentación" mantiene estable su clientela
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El comercio coruñés de siempre tiene su origen no pocas veces en la emigración, en comerciantes que al regresar a Galicia de Europa y Sudamérica emprendieron con negocios tradicionales que lograron mantenerse activos durante décadas. Un ejemplo es Cortinas Tropical, en el 174 de la avenida de Finisterre.
Los abuelos de Rosa María Pérez Lorenzo, José y Avelina, tenían un restaurante en Venezuela al que habían llamado Tropical. "Les fue bien allí, así que mantuvieron el nombre aunque pasasen a vender cortinas". Su hija Inés comenzó enseguida a trabajar en la tienda, es la propietaria; y su hija Rosa es la responsable: "No pensaba que me iba a retener tanto tiempo, pero esto me ha gustado".
Corría el año 1970. Sus abuelos habían vuelto a Galicia pero no a su tierra natal, Lobios (Ourense), de donde otros vecinos y emigrados retornados se habían desplazado hasta A Coruña para instalarse y buscar oportunidades de negocio. Compraron un bajo muy próximo al parque de Santa Margarita del que no se han movido en más de medio siglo.
Muestrario de tejidos para cortinas en Tropical, en A Coruña.
Tropical empezó vendiendo tejidos para ropa, pero no tardó en especializarse en cortinas. "Creo que este negocio es duradero porque casi todos los hogares tienen cortinas, porque las ventanas no son estándar y tienen sus propias medidas, y porque cada familia tiene sus gustos", opina Rosa Pérez Lorenzo.
El color blanco domina el interior de Tropical, repartido en variedad de telas enrolladas y en muestras de cortinas y estores. También hay tonos grises y pastel neutros y otros recortes de telas en catálogo con colores algo más atrevidos que destacan o tejidos menos convencionales.
De lo recargado a lo minimalista
Desde el mostrador, Rosa ha visto variar las tendencias de los clientes: "Ahora se llevan otras cortinas. Lo recargado y con bordados, cortinones o con muchos volantes ha dado paso a diseños lisos más sencillos y minimalistas, de colores neutros. La gente es más conservadora y prudente, no arriesga. Quiere algo que le dure y que no le aburra".
Muestrario de tejidos para cortinas en Tropical, en A Coruña.
Unas cortinas pueden durar, si no toda la vida, sí unos 25 o 30 años antes de que se renueven, señala la responsable de Tropical, que en la actualidad ve pasar por su tienda tanto familias mayores como jóvenes: "En el comercio de barrio la mejor publicidad es el boca a boca, y aquí hemos visto a clientes que han venido porque se lo ha recomendado su hermana, su madre o un vecino. Hay retroalimentación".
Tropical recibe surtido de telas de sus proveedores nacionales y se encarga después de diseñarlas e instalarlas en los hogares. Una pieza tipo para un salón, por ejemplo, entre que se mide, se corta y se coloca puede estar lista en unas tres semanas. A partir de ahí, que dure.
Si se mancha, el "único truco" es lavar la cortina en frío, "en casa perfectamente". Consejo de comerciante, que también en el sector de las cortinas es "un poco psicólogo" con sus clientes para saber "orientarlos" y resolverles las dudas.