Enfermera en un hospital.

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Tribunas LA TRIBUNA

Día de las enfermeras 2026: un año más de injusticia contra la profesión

Cuentan con una formación de cuatro años, aun así siguen relegadas a una categoría inferior a la que les corresponde.

Raquel Rodríguez Llanos
Publicada

¡Feliz Día Internacional de las Enfermeras! Sin duda, esta tendría que ser la frase más repetida hoy a nivel sanitario –y no sanitario también-, un día para celebrar, recordar y valorar el enorme trabajo que hace la profesión enfermera en nuestro país los 365 días al año, las 24 horas al día.

Pero un año más este día de celebración vuelve a estar empañado por las grandes desigualdades a las que se enfrenta la profesión en la actualidad. Unas desigualdades que, a pesar de ser injustas y anacrónicas, las administraciones se niegan a solucionar.

Hace tan sólo unos días veíamos cómo la Justicia anulaba el nombramiento de una enfermera como directora de una zona básica de salud en Mallorca.

Pero es que hace unos meses un tribunal hizo lo mismo en Extremadura, mi tierra, ninguneando a las enfermeras y enfermeros gestores que están sobradamente preparados para dirigir no sólo zonas básicas de salud, sino hospitales, centros de salud y lo que se propongan.

Esta injusticia viene de la mano de unas leyes antiguas y obsoletas que no permiten a las enfermeras acceder a puestos de gestión sólo por estar encuadradas en el grupo A2 de la función pública desde cuando nuestra titulación académica era una diplomatura y no un grado como ahora. Y es que la clasificación profesional de las enfermeras es, actualmente, una de las mayores injusticias que se están cometiendo en el Sistema Nacional de Salud.

Las enfermeras tienen una formación de cuatro años de grado, en muchas ocasiones dos más de especialidad e incluso pueden acceder a doctorados y másteres. Aun así, siguen relegadas a una categoría inferior a la que les corresponde y, a pesar de que se están intentando lograr avances en este sentido, siempre hay quien, por cuestiones políticas, desidia o celo profesional se empeñan en frenar este progreso.

Los puestos de gestión deben ser ocupados por aquellos profesionales con capacidades y conocimientos para ello, independientemente de la categoría profesional que tengan en la actualidad. El objetivo del Consejo General de Enfermería es acabar con esta situación tan aberrante que no tiene ni pies ni cabeza.

Raquel Rodríguez Llanos, vicepresidenta del CGE

"Todavía hay algunos que consideran que no somos capaces de estar ahí y quieren invisibilizar a la profesión sanitaria más numerosa de España".

Es decir, en la actualidad tenemos enfermeras dirigiendo hospitales, centros de salud, centros sociosanitarios, son consejeras de Sanidad, ocupan direcciones generales, toman decisiones en el Congreso de los Diputados, en el Senado o en los Gobiernos autonómicos… pero todavía hay algunos que consideran que no somos capaces de estar ahí y quieren invisibilizar a la profesión sanitaria más numerosa de España.

En este contexto, cobra especial relevancia el informe del Consejo Internacional de Enfermeras (CIE), publicado con motivo del Día Internacional de las Enfermeras, que refuerza con datos el papel estratégico de la profesión a nivel mundial. Bajo el lema “Nuestras enfermeras.

"Nuestro futuro. Las enfermeras empoderadas salvan vidas", el documento evidencia que invertir en enfermería no es sólo una cuestión de justicia profesional, sino una decisión clave para la sostenibilidad de los sistemas sanitarios.

Con casi 30 millones de profesionales en todo el mundo, la enfermería constituye la columna vertebral de la atención sanitaria, capaz de mejorar resultados en salud, ampliar el acceso y fortalecer economías si se le permite desarrollar todo su potencial. El informe, además, advierte de una escasez global de 5,8 millones de enfermeras y subraya siete dimensiones esenciales de su impacto —desde la confianza hasta la práctica o la proximidad—, insistiendo en que el verdadero empoderamiento debe ser estructural: mejores condiciones laborales, mayor inversión en formación y un papel activo en la toma de decisiones.

En definitiva, el CIE lanza un mensaje inequívoco a los gobiernos: apostar por la enfermería no es un gasto, sino una de las inversiones más rentables y necesarias para garantizar el futuro de la salud.

Por eso, desde el Consejo General de Enfermería decimos ¡basta ya de ninguneos, basta ya de ir contra el progreso y de frenar los avances que por ley deben cambiarse de inmediato! Las enfermeras y enfermeros estamos capacitados plenamente para los puestos de gestión, llevamos años demostrándolo y, sin duda, 2026 debe ser el año del cambio verdadero.

Todos los partidos políticos deben apoyarnos y esta injusticia debe cambiar en las leyes y en aquellos despachos donde se decide el futuro de la Sanidad.

Porque ya lo hemos dicho muchas veces, pero lo podemos seguir repitiendo: sin enfermeras no hay salud y sin salud no hay futuro.

***Raquel Rodríguez Llanos, vicepresidenta del Consejo General de Enfermería.