Banderas de Hezbolá ondean encima de un cartel que representa al líder del grupo terrorista.

Banderas de Hezbolá ondean encima de un cartel que representa al líder del grupo terrorista. Reuters

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La pasividad de Líbano contra Hezbolá fuerza a Israel a invadir

El Irán de los ayatolás, respaldo esencial de Hezbolá, aunque debilitado, sigue presente y desafiante en Líbano.

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El frente principal de la guerra, de la que se cumplió este sábado 28 de marzo exactamente un mes, es Irán.

Pero para Israel, la arena libanesa, es decir, el enfrentamiento con la organización terrorista Hezbolá, es primordial para su seguridad.

Aunque se supone que, si el régimen de los ayatolás cae, podría reducirse automáticamente el peligro de Hezbolá (dado que fue creado y es armado y financiado desde hace más de cuatro décadas por Irán), Israel no se puede permitir aguardar a este desenlace.

Un día y medio después del inicio de la guerra en curso, con el ataque preventivo de Israel a Irán, Hezbolá se sumó a ella y atacó a Israel.

Durante uno o dos días no hubo plena certeza de si se trataba de una mera expresión de compromiso con su patrón, Irán, o si la organización había decidido incorporarse en forma absoluta a la guerra.

Hace ya mucho que esa duda ha sido respondida. Hezbolá está tan abocado como siempre a la agenda de los ayatolás en Irán. Si no puede destruir a Israel, al menos intentará matar a la mayor cantidad posible de israelíes y alterará la vida en el Estado judío.

Mojtaba Jamenei, durante una visita a la oficina de Hezbolá en Teherán, el 1 de octubre de 2024.

Mojtaba Jamenei, durante una visita a la oficina de Hezbolá en Teherán, el 1 de octubre de 2024. Reuters

Absolutamente todos los días, Hezbolá dispara entre cien y ciento cincuenta cohetes desde Líbano hacia la población civil del norte de Israel.

En varias ocasiones ha lanzado también misiles de largo alcance hacia el centro del país, Tel Aviv y la zona metropolitana a su alrededor.

Es por ello, por los continuos ataques y su progresiva y rápida escalada, que Israel está maniobrando por tierra en el sur libanés. El ejército de Israel está destruyendo puentes sobre el río Litani que permiten a Hezbolá movilizarse hacia el sur y acercarse a la frontera con Israel, y anuncia que intensificará sus incursiones hasta que termine con la amenaza de Hezbolá.

Lo que pierden de vista (u omiten a sabiendas) quienes condenan los operativos israelíes en el sur del Líbano y los presentan como un intento de ocupación es que absolutamente nada de esto estaría ocurriendo si Líbano hubiera cumplido con su compromiso.

Ese compromiso consiste en desarmar a la organización terrorista Hezbolá y garantizar que no tenga presencia alguna en el sur libanés, contiguo a territorio israelí.

Lo dijo repetidamente el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y también lo recalcó su titular de Defensa, Israel Katz. Líbano tiene que cumplir con lo que dijo que haría al firmarse el alto el fuego en noviembre de 2024.

Líbano debe impedir que su territorio sea usado por terroristas para atacar a su vecino Israel.

Las advertencias han sido reiteradas y recurrentes. Y han agregado un elemento fundamental: por el propio interés de Líbano, el gobierno de Beirut debería hacer valer su soberanía, declarar ilegal a Hezbolá y garantizar que ponga fin a sus ataques a Israel desde Líbano.

Pero, más allá de declaraciones, no se ha hecho mucho en Líbano al respecto.

Hay numerosos indicios y comentarios de figuras libanesas que dejan claro que la población rechaza los ataques de Hezbolá, dado que introducen a Líbano en una situación que podría evitarse. El propio presidente libanés, Joseph Aoun, ha llegado a hablar de un acuerdo de paz con Israel.

Hace pocos días, fue expulsado el embajador de Irán en Líbano.

Pero todo esto llega sólo hasta determinado punto y no a sus máximas consecuencias. Y Hezbolá sigue amedrentando al Estado libanés.

Ataque con cohetes de Hezbolá en Israel.

Ataque con cohetes de Hezbolá en Israel.

Parte del problema es que un alto porcentaje del Ejército libanés está formado por miembros de la comunidad chií, que, a grandes rasgos, apoya a Hezbolá.

Pero probablemente el problema central de fondo es que, aunque se ha debilitado, el respaldo esencial de Hezbolá, el Irán de los ayatolás, aún está presente y desafiante.

Este viernes, el portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel, el general de brigada Effie Defrin, lanzó una advertencia que fue de la mano de una acusación. "Contrariamente a la declaración del gobierno libanés a principios de este año, Hezbolá sigue operando y realizando ataques desde el sur del Líbano. Si el Gobierno libanés no desarma a Hezbolá, las FDI lo harán".

Israel tiene derecho a garantizar su seguridad.

Lo increíble es que Líbano, que décadas atrás sufrió la ocupación de la OLP palestina en el sur del país, letal para la población cristiana local, y que desde comienzos de los años ochenta del siglo pasado sufre la presencia de Hezbolá, no haya entendido todavía que es su propio destino el que está en juego.

No sólo el de Israel.

*** Jana Beris es periodista.