Judíos ortodoxos.
Cada vez más judíos tienen miedo a vivir su fe
Ante el aumento del antisemitismo y de las restricciones gubernamentales sobre prácticas religiosas, muchos judíos sienten cada vez más miedo de expresar abiertamente su identidad en Europa y Estados Unidos.
Desde los atentados del 7 de octubre, una de las reacciones más esperanzadoras dentro de la comunidad judía ha sido el fortalecimiento de su identidad.
Cada vez escuchamos más historias de personas que han vuelto a acercarse a las sinagogas, participar en actividades comunitarias o involucrarse públicamente en apoyo a Israel después de años de distancia.
Son señales alentadoras.
Pero, al mismo tiempo, tanto en Europa como en Estados Unidos, las dificultades para vivir abiertamente una vida judía han alcanzado niveles que no se veían desde hace décadas.
Aunque las presiones se manifiestan de maneras distintas según la región, el resultado es similar: un aumento de la inseguridad entre un creciente número de judíos.
En Europa, esta inseguridad se refleja en restricciones impulsadas por gobiernos y sectores de la sociedad que dificultan la práctica de aspectos fundamentales de la vida religiosa judía.
En algunos países europeos, las leyes prohíben la shejitá (sacrificio ritual judío), fundamental para cumplir con el kashrut, el conjunto de las normas alimentarias de la tradición hebrea.
Un grupo de manifestantes quema la bandera de Israel en Estambul.
La situación se agravó aún más cuando el Tribunal de Justicia de la Unión Europea respaldó las prohibiciones impuestas en dos regiones de Bélgica, abriendo la puerta a que medidas similares puedan extenderse al resto del continente.
De forma similar, la posibilidad de que los mohalim (circuncidadores rituales judíos) sean procesados en Bélgica por presuntas agresiones a menores durante la realización de este rito religioso ancestral ha conmocionado a la comunidad judía local y a las organizaciones judías de todo el mundo.
Estas presiones llegan, además, en un momento en que muchos judíos en Europa ya sienten temor de mostrar abiertamente su identidad debido al aumento del antisemitismo.
Aunque dentro de la comunidad se están dando esfuerzos (que están teniendo cierto éxito) para animar a los judíos a sentirse orgullosos de su identidad judía y sionista, y a expresarla sin miedo, también está ocurriendo lo contrario.
Las estadísticas indican que cada vez más judíos optan por no lucir símbolos visibles de su judaísmo, como la estrella de David o la kipá. O prefieren no expresar públicamente su apoyo a Israel y al sionismo.
En otras palabras, prácticas y expresiones que durante años formaron parte natural de la tradición hebrea comienzan ahora a ocultarse por miedo e inseguridad.
En Estados Unidos no se están produciendo las acciones gubernamentales y judiciales que hoy se ven en Europa. Los judíos siguen contando con protecciones constitucionales para preservar su forma de vida.
Sin embargo, a nivel social, abundan las señales de que para muchos judíos se ha tornado problemático mostrar abiertamente su fe.
"No sólo debemos combatir el antisemitismo en todas sus formas, sino también sentirnos orgullosos y reafirmarnos más que nunca en nuestro judaísmo, expresándolo de forma pública y abierta"
Son frecuentes los casos de judíos estadounidenses que prefieren ocultar símbolos visibles de su identidad. Desde evitar usar la kipá en público o quitarse la estrella de David, hasta renunciar a unirse a asociaciones judías en las universidades.
Resulta llamativo si se tiene en cuenta cuánto habían avanzado los judíos estadounidenses durante décadas a la hora de sentirse cómodos expresando su identidad.
En los años cincuenta era poco habitual ver a alguien usando kipá fuera de las zonas con una importante población judía. Eso fue cambiando a medida que Estados Unidos se volvió una sociedad más plural y las expresiones públicas del judaísmo comenzaron a normalizarse.
Ahora, la combinación de ataques violentos contra judíos y ataques verbales contra Israel y los sionistas ha hecho que, para muchos, expresar la identidad judía sea motivo de ansiedad.
Sin duda, los informes sobre el alto número de agresiones violentas contra judíos jaredíes (ortodoxos), fácilmente identificables por su atuendo, han influido en la vacilación de otros miembros de la comunidad.
Estos patrones, en Europa y Estados Unidos, suponen un gran desafío para las sociedades democráticas, que afirman haber aprendido las lecciones del Holocausto.
Si realmente quieren garantizar el modo de vida de los judíos, las sociedades occidentales deben hacer más para protegerlos, contribuyendo a modificar los escandalosos estereotipos que han envenenado el ambiente hacia judíos y sionistas. Y así garantizar a sus ciudadanos de fe judía que son una parte importante de su nación y que serán protegidos.
Desde la comunidad judía debemos reforzar el mensaje de que no sólo debemos combatir el antisemitismo en todas sus formas, sino también sentirnos orgullosos y reafirmarnos más que nunca en nuestro judaísmo, expresándolo de forma pública y abierta.
*** Kenneth Jacobson es subdirector nacional de la Liga Antidifamación (ADL).