Crucero MV Hondius. Reuters
España es un capítulo de Benny Hill
Ahí está nuestro héroe Super Guápez para decir que el barco va a Canarias "por obligación legal y moral", aunque no sé en qué código o normativa nacional o internacional está esa obligación legal.
Como me decís que parece que escribo enfadado, hoy voy a cambiar de estrategia: empezaré esbozando una sonrisa e iré in crescendo hasta llegar a la carcajada sonora, infinita. Vamos allá.
Hace ya algunos años mi buen amigo Paolo Pacciani, redactor jefe de deportes de la Gazzetta di Parma, me contaba que en Italia, a los españoles, nos llaman "los alemanes del sur" por aquello de nuestra forma de trabajar y nuestra eficiencia en comparación con el 'dolce far niente' italiano. Si en aquel momento no pude evitar sonreír, imagínense en 2026.
Durante esta semana, y sólo en EL ESPAÑOL, hemos leído sobre Carla Maronda, una joven que perdió brazos y piernas por culpa de una bacteria y a la que hoy llaman "la valenciana biónica" por las prótesis que le permiten hacer vida normal, independiente y autónoma.
También hemos leído que Suiza, como China desde hace meses, ha empezado a regular el tráfico (y a multar) con drones. Y sobre todo (esta es mi preferida) hemos sabido de Gabi, un robot que acaba de ser ordenado monje budista con votos dictados por IA, desafiando los límites de la fe y superando cualquier distopía.
Ves todo esto con los ojos fuera de las órbitas y un segundo después 'pasas la página' y lees un titular de María Peral que dice: "Ábalos: 'Este es un caso mediático, juzgado hace tiempo, con condena clara'".
Ojo, "caso mediático", "juzgado hace tiempo" y "con condena clara". En lo último creo que puede tener razón pero es que con las dos primeras afirmaciones ya empezamos con el jiji, juju, jaja.
Abalos, declarando en el Tribunal Supremo.
No voy, sin embargo, o únicamente, por la broma que han parecido algunas de las declaraciones en el juicio del caso mascarillas. De hecho sólo tienen que leer las tres informaciones exclusivas de Jorge Calabrés y David Vicente al respecto para empezar a reír:
- Ábalos montó una cita con seis prostitutas vulnerando el toque de queda de la Covid con Koldo, el comandante Villalba y el amigo chino de Zapatero.
- Mensajes de Koldo ratifican que la trama intentó vender un complejo de la SEPI por 250M para cobrar comisiones: "Ya está hecho y me ha llamado Aldama".
- Koldo grabó a Ábalos mientras tenía sexo con Jésica y Melisa en Atocha, 25: no fue una trampa de Aldama como declaró el exministro ante el Supremo.
No, no, voy mucho más allá para contradecir al bueno de Paolo y lo voy a hacer simplemente enumerando como si esto fuera una sucesión de sketches de Benny Hill. De hecho, tarareen la musiquita de su programa mientras leen.
1.- Vito Quiles saliendo a gatas del porche de un bar persiguiendo a la mujer del presidente del Gobierno mientras dos señoras del PSOE le agarran, zarandean y golpean para evitar que llegue a ella. Es que sólo falta el calvo enano al que siempre vacilaba el bueno de Benny.
2.- El Gobierno acaba de sacar una oferta pública de empleo de 37.000 plazas para este 2026 y la justificación es "digitalizar un 25% de los servicios que ofrece la Administración". En serio, ¿esto es una cámara oculta, no?
3.- Qué dicen en RTVE que como Sánchez está peleado con Israel y ha sacado a España de Eurovisión la televisión pública va a contraprogramar con un especial con Raphael y Chanel, como si estuviéramos en Nochebuena. Es que sólo faltan Norma Duval y Agustín Bravo...
Raphael en uno de sus conciertos. GTRES
4.- Y aquí llegamos a la parte final del capítulo de Benny Hill, cuando todos se perseguían a todos y el humorista era el primero que huía mientras básicamente se reía de todos los que iban detrás haciendo el trenecito. Y digo que es el final (o el colmo de los colmos) porque es lo que está pasando con el MV Hondius. Un barco de bandera neerlandesa, que viene de Ushuaia, del que nadie quiere saber nada en Cabo Verde, del que en Ámsterdam los holandeses se hacen los suecos y al que la OMS no tiene la más mínima idea de dónde encasquetar. Pero no pasa nada.
Ahí está nuestro héroe Super Guápez para decir que el barco va a Canarias "por obligación legal y moral" (así decía la nota de Sanidad, aunque no sé en qué código o normativa nacional o internacional está esa obligación legal ni qué código moral nos obliga a los españoles más que a los neerlandeses a acoger a sus nacionales).
La cuestión es que el bueno de Clavijo lleva una semana detrás de Sánchez para terminar comiéndose el marrón, Margarita Robles y Mónica García andan a la gresca por decidir quién manda en el Hospital Gómez Ulla (por cierto que con Madrid tampoco ha hablado nadie) y mientras tanto tenemos a una tripulación y unos pasajeros confinados dentro de un barco infectado que parece que son los que menos importan en todo esto.
La vida es una caja de bombones en Hollywood, pero en la Alemania del Sur es un capítulo de Benny Hill. Y de los malos además.