El presidente del Gobierno Pedro Sánchez.

El presidente del Gobierno Pedro Sánchez. EFE

Columnas NEWSLETER

La "prioridad nacional" es él

Apúntate y recibe cada miércoles esta newsletter para leerla antes que nadie y no perderte la información más relevante.

Publicada

Pedro Sánchez está tan acostumbrado a favorecer a los territorios de cuyos representantes políticos depende su asiento en la Moncloa que es lógico que le haya salido un sarpullido cuando ha oído hablar de "prioridad nacional".

O sea, que el presidente del Gobierno que ha practicado el "los catalanes primero" o "los vascos primero", porque en ello le iba su investidura y la permanencia en el poder, ahora ve intolerable que alguien diga "los españoles primero".

Para Sánchez, eso "viola" el principio de igualdad que consagra la Constitución. Pero el primero que ha convertido en voluble y elástico el concepto de igualdad ha sido él.

Porque, ¿no rompe la igualdad la "financiación singular" para Cataluña en la que tanto se ha empeñado la hoy andalucísima María Jesús Montero?

¿No rompe la igualdad el criterio de ordinalidad diseñado para blindar que las comunidades que más tienen jamás vean comprometido su estatus en favor de las más pobres?

¿No rompe la igualdad la cesión de Rodalies, esa que hasta Salvador Illa calificaba de imposible bajo el actual marco legal, antes de que la aritmética parlamentaria le obligara a cambiar de opinión?

¿No rompe la igualdad el traspaso de las competencias en materia de prisiones al País Vasco, cuando los beneficios carcelarios sólo son para etarras?

¿No rompe la igualdad que el Estado regale al Gobierno vasco el Palacete del Instituto Cervantes en París y varios solares en Francia que eran patrimonio de todos los españoles?

¿No rompe la igualdad la entrega de la Seguridad Social al lehendakari Imanol Pradales?

¿No rompe la igualdad amnistiar a los protagonistas del golpe en Cataluña, creando de facto impunidad sólo para unos ciudadanos?

En fin, la lista podría ser mucho más larga e incluir la creación de "mesas de diálogo" en el extranjero con "verificador internacional" para negociar al margen del Parlamento asuntos que nos afectan a todos.

Evidentemente, estas decisiones del Gobierno rompen la igualdad, no sólo entre españoles, sino entre los inmigrantes regularizados y por regularizar, cuyos derechos y oportunidades dependen ya del código postal donde se asienten.

Por eso el lapsus del presidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados al decir el miércoles "vamos a hacer a Cataluña y a España países mejores", le retrata a la perfección. No fue un error, fue una confesión.

No lo duden. Si mañana su continuidad en el Gobierno dependiera de su apoyo a la "prioridad nacional", allí estaría Sánchez abrazándola con todas sus fuerzas.