Oriente Próximo

Irán anuncia la reapertura del estrecho de Ormuz a buques "no hostiles" y de países no vinculados a la "agresión"

En los últimos días un puñado de barcos de distintas nacionalidades como China o India ha atravesado esta ruta con el consentimiento de Teherán.

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Las claves

Irán ha reabierto el estrecho de Ormuz para buques "no hostiles" y de países no vinculados a la "agresión".

El paso marítimo, crucial para el transporte internacional de petróleo, permanecía casi cerrado desde el inicio de la ofensiva 'Furia Épica' el 28 de febrero.

Unos 3.200 barcos siguen varados en el Golfo Pérsico y al menos 22 embarcaciones han sido atacadas por Irán desde el inicio del conflicto.

La OMI busca establecer un corredor humanitario para permitir la salida de buques con suministros críticos del Golfo.

En medio de las ambiguas declaraciones de Trump sobre una supuesta negociación con el régimen de los ayatolás, Irán mueve ficha y anuncia una reapertura del estrecho de Ormuz para todos los buques "no hostiles" y de países no vinculados a la "agresión".

Esta vía marítima crucial por la que antes de la guerra transitaba una quinta parte del petróleo mundial ha estado prácticamente cerrada desde el inicio de la ofensiva 'Furia Épica', el pasado 28 de febrero.

Irán ha enviado una carta a los países miembro de la Organización Marítima Internacional (OMI) en la que anuncia que todos los buques no vinculados a EEUU, Israel y a "otros participantes en la agresión" podrán circular por el estrecho de Ormuz, según informa el Financial Times.

Teherán subraya que los "buques no hostiles" podrán transitar por el estrecho de Ormuz "en coordinación con las autoridades iraníes".

En la misiva, el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní subraya que Teherán ha "tomado las medidas necesarias y proporcionadas para impedir que los agresores y sus partidarios usen el estrecho de Ormuz para llevar a cabo operaciones hostiles".

Pese a las reiteradas amenazas de Trump y hasta dos ultimátum, uno de 48 horas primero que después amplió a cinco días, la nación persa ha reiterado que no habrá un retorno a la situación anterior a la guerra en el estrecho de Ormuz, incluso si la agresión termina.

Lo que sí descartó fue minar el estrecho, ya que considera que tiene un “control total” sobre esta vía marítima, como demostraría el hecho de que haya permanecido prácticamente cerrada, provocando una escalada casi sin precedentes en los precios del petróleo, y de que el propio Trump se haya visto obligado a pedir ayuda —sin mucho éxito— a sus aliados para organizar una misión militar en busca de su reapertura.

Unos 3200 barcos permanecen varados en el Golfo Pérsico, reacios a arriesgarse a transitar por el estrecho.

Al menos 22 embarcaciones han sido atacadas por Irán desde el estallido del conflicto.

Si bien en los últimos días, un puñado de buques de distintas nacionalidades —principalmente vinculados a China, India, Pakistán y Grecia— ha atravesado el estrecho de Ormuz con el consentimiento de Teherán, lo que refleja cierto grado de coordinación sobre este paso estratégico.

La OMI, organismo de la ONU que establece las normas internacionales para el transporte marítimo, convocó una reunión de emergencia de sus miembros la semana pasada para abordar la crisis en esta vía esencial del transporte marítimo mundial.

Con sede en Londres e integrada por 176 Estados, la OMI está negociando para intentar establecer un corredor humanitario que permita a los buques con escasez crítica de suministros salir del Golfo.