Markwayne Mullin, nuevo secretario de Seguridad Nacional EEUU Reuters.
Markwayne Mullin es el nuevo jefe del ICE, un vaquero de origen cheroqui que propone resolver los asuntos a puñetazos
El Senado de EEUU aprueba el nombramiento del nuevo secretario de Seguridad Nacional. Sustituye a Kristi Noem, destituida tras los graves disturbios en Minneapolis.
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El Senado estadounidense aprobó este lunes el nombramiento de Markwayne Mullin como secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) por 54 votos a favor y 45 en contra. Será responsable, entre otros, del ICE, la agencia federal encargada de hacer cumplir las leyes migratorias.
Mullin nació en 1977 en Tulsa (Oklahoma). Inscrito como ciudadano de la Nación Cheroqui, es el único miembro de las etnias nativas americanas que ocupa un asiento en el Senado.
El presidente Donald Trump anunció la candidatura del senador por Oklahoma a primeros de marzo. Era su propuesta para sustituir a Kristi Noem, cesada tras los disturbios de Minneapolis que se saldaron con la muerte de René Good y Alex Pretti a manos de agentes del ICE.
Noem aseguró entonces que los agentes habían actuado de forma adecuada para repeler el "terrorismo doméstico", aunque los vídeos de ambas actuaciones mostraron que, en ninguno de los casos, las víctimas suponían una amenaza para la seguridad.
La revuelta en Minneapolis desencadenó una ola de protestas a nivel nacional. La popularidad de Trump había alcanzado sus niveles más bajos en los meses anteriores y el presidente decidió suspender la publicación de las encuestas que miden el nivel de aprobación.
Un tipo duro
El perfil del nuevo responsable del DHS es el de un hombre duro que representa a la américa rural: un cowboy, orgulloso de su origen cheroqui. Creció en una familia numerosa en un rancho de Westville, Oklahoma. Su padre regentaba un pequeño negocio de fontanería.
Según Britannica, de pequeño se sometió a varias operaciones para corregir una deformación de nacimiento que le impedía andar. También sufrió desórdenes del habla y recurrió al deporte como forma de reafirmar su identidad: practicó lucha libre, llegando a destacar en las ligas juveniles.
El joven Markwayne se hizo cargo del negocio familiar cuando la salud de su padre le impidió trabajar. Bajo su liderazgo, creció hasta convertirse en una empresa consolidada que daba trabajo a cientos de empleados.
Con casi 30 años retomó la práctica de la lucha libre y las artes marciales. Se hizo profesional y en 2006 y 2007 peleó en los cuadriláteros. Se hizo popular, además, por conducir un programa de radio en una emisora local.
Las botas 'vaqueras' del senador Mullin en su comparecencia ante el Comité de Seguridad Nacional. Reuters.
Mullin saltó oficialmente a la política en 2012, cuando fue elegido para representar el 2º distrito del Congreso de Oklahoma. Su paso por la cámara será recordado por su atuendo de vaquero y su desaforada lucha para suspender la financiación del 'Obamacare', el proyecto de atención sanitaria de Barack Obama.
En las primarias de 2016, apoyó inicialmente a Marco Rubio. Sin embargo, tras la victoria de Trump, se unió a su campaña presidencial para atraer el voto nativo a favor del candidato y se convirtió en uno de sus más leales seguidores.
El New York Times afirma que la relación con el presidente Trump se consolidó a nivel personal en 2020: un hijo adolescente de Mullin sufrió una grave lesión cerebral como consecuencia de un combate de lucha libre. El mandatario lo llamó para interesarse por el estado del chico y le ofreció su avión personal para trasladarlo a un centro.
Mullin respaldó las afirmaciones de fraude electoral en 2020. También se convirtió en un defensor a ultranza de su amigo Donald cuando los demócratas trataron de someterlo al impeachment.
What a fantastic day yesterday at the NCAA Wrestling Championship alongside my boys, and @realDonaldTrump!
— Markwayne Mullin (@MarkwayneMullin) March 19, 2023
It was an honor to have the President back in Tulsa to witness our best collegiate athletes make history. Thank you, Mr. President, for always showing up for Oklahoma. 🇺🇸 pic.twitter.com/aOAdI8VsiQ
Los expertos en los entresijos de la Casa Blanca aseguran que el criterio fundamental del presidente para elegir a las personas de su círculo es la lealtad. De ser así, Markwayne Mullin se ha significado como uno de los mayores merecedores de la confianza de Trump.
Los medios estadounidenses describen al senador de Oklahoma como un político leal al 'trumpismo', combativo y que hace gala de su identidad rural. Presume de haber crecido desde abajo y de sus raíces nativas.
En 2023 protagonizó un pintoresco enfrentamiento con el líder sindicalista Sean O'Brien. Durante una audiencia, Mullin se levantó de su asiento y retó a O'Brien: "Este es el lugar. Si quieres cerrar la boca, somos dos adultos que consienten, podemos resolverlo ahora mismo".
Con su gesto, invitaba a su rival a liarse a puñetazos en la cámara de la audiencia, mientras el presidente de la Comisión lo conminaba a volver a su asiento. En una entrevista posterior, Mullin aseguró que esa era la forma de arreglar los asuntos en Oklahoma y que la sociedad debería estar abierta a retarse a duelo para resolver las disputas.
El sustituto de @SecNoem el senadora, @SenMullin en @DHSgov invitó a pelear al presidente del sindicato más grande de Canadá, @Teamsters Sean Obrien, en medio de una vista pública en el Congreso en el 2023 y tuvo que ser detenido por @BernieSanders recordándole: “usted es un… pic.twitter.com/GKsDYyuGw6
— BonitaRadio (@Bonita_Radio) March 6, 2026
Está claro que el senador por Oklahoma es un tipo duro. Defiende las políticas migratorias radicales de su presidente: el muro, las deportaciones, la ampliación del poder del ICE o el recorte de fondos a las 'ciudades santuario'.
Cuando se produjeron los altercados en Minneapolis, el nuevo secretario del DHS declaró que los agentes del ICE son "patriotas de sangre roja" que realizan un trabajo duro para mantener seguro al país. Responsabilizó a los dirigentes demócratas por alentar las amenazas contra ellos.
Política migratoria
Para acceder a la aprobación del Senado, Mullin se sometió a un interrogatorio previo ante el Comité de Seguridad Nacional. En él, no planteó "suavizar" las actuaciones del ICE, sino contener la conflictividad apartando sus intervenciones del protagonismo mediático, pero sin rebajar la presión.
El mayor reto al que se enfrenta el secretario del DHS es, precisamente, la financiación de su departamento. Bajo su dirección no solo se encuentra el ICE, también agrupa a la mayoría de los grandes aparatos federales de control fronterizo, inmigración, emergencias y seguridad del transporte.
La financiación del DHS
Se estima que, en conjunto, el Departamento de Seguridad Nacional cuenta con más de 240.000 empleados entre personal civil y uniformado. El presupuesto solicitado para este año es de unos 100.000 millones de dólares, incluyendo los fondos para emergencias.
Los recursos regulares del Departamento se agotaron a mediados de febrero. Desde entonces, el Congreso y el Senado no han logrado aprobar el nuevo presupuesto. Las funciones esenciales siguen operando, pero miles de trabajadores lo hacen sin cobrar.
Mullin pretende desatascar las negociaciones modificando aspectos operativos, como la identificación visible de los agentes, el uso de cámaras corporales, excluir las intervenciones en escuelas, iglesias u hospitales o aumentar el control judicial de los registros. Es decir, plantea ajustes de forma y de supervisión, pero sin dar un giro de fondo en el enfoque represivo.
Se han barajado fórmulas de compromiso, como financiación temporal o separar las necesidades del control de inmigración del resto de partidas. Hasta ahora ninguna ha reunido los 60 votos necesarios en el Senado para superar el bloqueo.
Esta situación es responsable del caos que se vive en los aeropuertos estadounidenses: unos 50.000 empleados de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) han dejado de cobrar hace más de un mes. Se han disparado las bajas por enfermedad y las dimisiones y las colas para superar los controles pueden llegar a durar más de 6 horas.
Trump ha ordenado desplegar agentes del ICE para sustituir a los trabajadores ausentes y apoyar en las tareas de seguridad. La medida ha sido muy controvertida y puede aumentar tensiones con los viajeros y la Administración local.