Ursula von der Leyen y António Costa, durante la cumbre social tripartita de este miércoles, antesala del Consejo Europeo

Ursula von der Leyen y António Costa, durante la cumbre social tripartita de este miércoles, antesala del Consejo Europeo Unión Europea

Europa Consejo Europeo en Bruselas

Los líderes europeos buscan cómo reabrir el estrecho de Ormuz sin involucrarse en la guerra de Trump en Irán

Los dirigentes comunitarios asumen que Orbán no desbloqueará el crédito de 90.000 millones a Ucrania y se resignan a esperar el resultado de las elecciones húngaras del 12 de abril.

Más información: OTAN y UE dan portazo a la propuesta de Trump de intervenir militarmente en el Estrecho de Ormuz

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Las claves

Los líderes europeos rechazan implicarse militarmente en el estrecho de Ormuz y apuestan por una solución diplomática para reabrir esta ruta clave sin sumarse a la guerra de Trump contra Irán.

La guerra ha provocado una fuerte subida de los precios de la energía y los carburantes en Europa, llevando a los gobiernos a buscar medidas para aliviar el impacto económico.

Francia, Alemania, Italia y Reino Unido coordinan esfuerzos para garantizar la seguridad marítima y la libertad de navegación en Ormuz, evitando cualquier operación por la fuerza.

A pesar de la crisis en Oriente Próximo, los líderes europeos mantienen que la principal amenaza sigue siendo la agresión rusa en Ucrania y reiteran su apoyo a Kiev.

La guerra desatada por Donald Trump y Benjamin Netanyahu contra Irán y su extensión por todo Oriente Próximo se ha apoderado de la agenda de la cumbre de primavera de la UE que se celebra este jueves en Bruselas, que en teoría debía centrarse en cómo recuperar el músculo económico europeo para hacer frente a Estados Unidos y China.

Tras un inicio marcado por las divisiones internas -entre el ‘no a la guerra’ de Pedro Sánchez y el ‘no es momento de dar lecciones a nuestros aliados’ del alemán Friedrich Merz-, el caos y la falta de estrategia de la Casa Blanca han propiciado en los últimos días un acercamiento de posturas entre los líderes europeos.

Esa convergencia quedó patente en el Consejo de Exteriores del lunes, donde los Veintisiete rechazaron de plano la petición de Trump de intervenir militarmente en el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial. "Esta no es la guerra de Europa", zanjó la jefa de la diplomacia comunitaria, Kaja Kallas.

En este sentido, los líderes europeos pedirán este jueves "una desescalada y la máxima contención, la protección de la población civil y de las infraestructuras civiles, y el pleno respeto del derecho internacional por todas las partes", según figura en el borrador de conclusiones al que ha tenido acceso este periódico.

"La UE está dispuesta a contribuir a todos los esfuerzos diplomáticos para rebajar la tensión y lograr una solución duradera que ponga fin a las hostilidades, evite que Irán adquiera armas nucleares y frene sus actividades desestabilizadoras, incluido su programa de misiles balísticos".

Al mismo tiempo, los líderes europeos ya sufren el impacto económico de la guerra, con una fuerte subida de los precios de la energía y los carburantes, y buscan cómo reabrir cuanto antes el estrecho de Ormuz sin verse arrastrados a la guerra de Trump.

"El Consejo Europeo recuerda la necesidad de salvaguardar el espacio aéreo regional y garantizar la seguridad marítima y el respeto de la libertad de navegación, y condena cualquier acto que amenace la navegación o impida a los buques entrar y salir del estrecho de Ormuz", señala el borrador de conclusiones.

El liderazgo lo ha asumido el presidente francés, Emmanuel Macron, que sin embargo insiste en que "Francia nunca participará en operaciones de apertura o liberación del estrecho de Ormuz en el contexto actual".

"Sin embargo, estamos convencidos de que, una vez que la situación se calme, es decir, cuando cesen los ataques más intensos, estaremos preparados, junto con otras naciones, para asumir la responsabilidad de un sistema de escolta", explicó este martes el presidente francés.

"Ya hemos iniciado intercambios con India, con varios socios europeos y con otros países de la región. Este trabajo implicará discusiones y coordinación con Irán, porque en ningún caso puede tratarse de una operación por la fuerza", avisa Macron.

En las últimas horas, el presidente francés ha reclamado a todas las partes que apliquen de inmediato "una moratoria sobre los ataques dirigidos contra la infraestructura civil, en particular las instalaciones de suministro de energía y agua"

Por su parte, el canciller alemán ha dicho este miércoles ante su Parlamento que está en contacto casi diario con Macron, pero también con la italiana Giorgia Meloni y el británico Keir Starmer, para discutir posibles soluciones.

"Si se dan las condiciones adecuadas, no rehuiremos un debate sobre la libertad de navegación, por ejemplo en el estrecho de Ormuz, una vez que la guerra haya terminado", ha dicho Merz.

También el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, asegura que los aliados están debatiendo de manera conjunta cómo garantizar la seguridad en el estrecho de Ormuz. "Todos coincidimos, por supuesto, en que el comercio debe reabrirse", subrayó.

Por ahora, el presidente del Gobierno ha descartado cualquier implicación de España en la reapertura de esta ruta marítima, vital para la economía mundial.

Subida de la energía

En cuanto al impacto económico de la guerra, los líderes europeos centrarán la discusión en cómo aliviar a corto plazo la factura energética de hogares y empresas, justo en la víspera de que Pedro Sánchez presente un primer paquete de ayudas para los sectores más afectados.

Desde el inicio del conflicto, Europa ya ha gastado 6.000 millones de euros adicionales en la importación de combustibles fósiles, "un recordatorio directo del precio que pagamos por nuestra dependencia energética", según ha destacado Ursula von der Leyen.

La presidenta de la Comisión recomienda a los Estados miembros "evitar la retirada prematura de activos, como las centrales nucleares existentes, que pueden seguir suministrando electricidad fiable, barata y con bajas emisiones". Una petición que el Gobierno de Sánchez ya ha descartado, manteniendo el calendario previsto para el apagón nuclear.

Aunque Von der Leyen ha sugerido también recortar los impuestos y tasas sobre la electricidad, a la vez insiste en que los paquetes de ayudas que diseñen los Gobiernos deben ser "temporales y selectivos y minimizar los costes fiscales".

Pero el tema que más divide a los líderes europeos es el futuro del mercado europeo de CO2, que representa el 11% del coste de la factura eléctrica. Meloni pide su suspensión temporal para abaratar los precios y ya ha logrado sumar el apoyo de Polonia, Austria, Croacia, Grecia, Hungría, Rumanía, Bulgaria, República Checa y Eslovaquia.

En el bando contrario, Sánchez ha firmado una carta conjunta con Dinamarca, Finlandia, Suecia, Portugal, Países Bajos y Eslovenia en la que defiende mantener intacto el sistema de comercio de emisiones de la UE. 

"Los intentos de debilitar, suspender o limitar el ETS socavarían la confianza de los inversores, penalizarían a quienes se han adelantado, distorsionarían la igualdad de condiciones y ralentizarían la transformación de nuestras economías", avisa el texto. 

Ucrania

Pese a la guerra en Irán, los líderes europeos insistirán en que la principal amenaza para la seguridad del continente sigue siendo la agresión de Rusia contra Ucrania, y reiterarán su compromiso de mantener la asistencia política, económica y militar a Kiev.

La excepción vuelve a ser la Hungría de Viktor Orbán, el mayor aliado de Vladímir Putin en Bruselas, que se mantiene firme en su veto al préstamo de 90.000 millones de la UE a Ucrania y al vigésimo paquete de sanciones contra Moscú.

A pesar de la última ronda de concesiones anunciada por Von der Leyen, los dirigentes comunitarios creen que Orbán mantendrá su bloqueo y se resignan a esperar los resultados de las elecciones húngaras del 12 de abril, donde todas las encuestas dan como ganador al líder de la oposición.