Marco Wanderwitz

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Europa

El conservador del Bundestag que quiere prohibir a la extrema derecha alemana

Marco Wanderwitz, diputado de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), tiene entre manos uno de los más controvertidos proyectos políticos para luchar contra el auge de la ultraderecha germana. A saber, prohibir el partido Alternativa para Alemania (AfD), la formación más escorada a la derecha que hay en Bundestag.

30 diciembre, 2023 02:23

Para Marco Wanderwitz, político de la conservadora Unión Demócrata Cristiana (CDU), Alemania ya está tardando en prohibir a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).

Este hombre de 48 años, diputado de la que es la formación más importante de la oposición en el Bundestag, ha estado trabajando estas últimas semanas en una controvertida iniciativa contra la ultraderecha. Se trata de llevar al Parlamento germano una propuesta para prohibir a AfD. El Bundestag (la Cámara Baja) y el Bundesrat (el Senado) pueden llevar al Tribunal Constitucional una petición de prohibición de un partido. Este mecanismo es el que quisiera ver Wanderwitz atacar a la autoproclamada "alternativa" al establishment.

A diferencia de lo que sugiriera recientemente ante  Manfred Webber, el presidente del Gobierno español Pedro Sánchez, quien planteó en la Eurocámara una eventual buena relación de entre la democracia cristiana germana y el partido más extremista de derechas que existe en el Parlamento de Alemania, gente como Wanderwitz mantienen una actitud combativa frente a AfD. "¡Ya es hora de un procedimiento de prohibición contra AfD!", ha dicho este mes Wanderwitz en declaraciones a la edición digital del diario generalista de Fráncfort (oeste germano), Frankfurter Rundschau. "Hace tiempo que opino que un proceso de ilegalización de AfD es urgente y tiene muchas posibilidades de éxito", ha señalado este hombre natural de la ciudad alemana Chemnitz, situada en el Land de Sajonia (este germano).

Esa urbe fue otra a la que, en tiempos de la extinta República Democrática de Alemania (RDA), la Alemania comunista, se llamó 'Karl-Marx-Stadt', o "ciudad de Karl Marx". Chemnitz es de esas grandes ciudades del este alemán que ahora asisten a un auge de la ultraderecha sin precedentes en la historia reciente del país. Es en Länder como Sajonia, Turingia o Brandeburgo, tres regiones de la ex-RDA, donde AfD se las promete muy felices para 2024. Esos tres Länder celebran elecciones el próximo mes de septiembre. Ya hay escenarios en los que, por ejemplo, en Turingia, AfD podría conseguir hasta un 40%, según las cuentas que hacen en la plataforma de análisis y consultoría política  election.de.

Este año AfD ha conquistado dos alcaldías. A saber la de la pequeña población de Raguhn-Jeßnitz, en Sajonia Anhalt, y, más recientemente, la de la ciudad sajona de Pirna. Pese a esas victorias, no en toda Alemania tiene AfD valores triunfales. Eso sí, el partido lleva meses por encima del 20% en los sondeos de intención de voto. Se ha erigido en esas encuestas como segunda fuerza del país. AfD sólo tiene por delante de la CDU en esos sondeos. Mientras, los partidos del Gobierno de Scholz, socialdemócratas del SPD, ecologistas de Los Verdes y liberales del FDP representan, grosso modo, un tercio de la intención de voto.

Un "optimista" en lucha contra "la amenaza" de la ultraderecha

Ver a AfD en ese 20%, para Wanderwitz, parece ser algo insoportable. De lo contrario no se habría lanzado el pasado verano en su tentativa de unir apoyos parlamentarios para sacar adelante un texto que prohiba a la "alternativa" teutona. Para Wanderwitz, AfD es una "amenaza" al sistema democrático porque lo quiere "cambiar desde dentro", según ha explicado el propio diputado en documentos internos de la CDU a los que ha tenido acceso el periódico Bild. Sus opiniones no son las de un cualquiera de la política. En los tiempos en los que Angela Merkel ocupaba la Cancillería Federal, Wanderwitz ocupaba el cargo de "comisario" de Gobierno en el este alemán.

Wanderwitz puede hacerse eco en su razonamiento de decisiones recientes de las autoridades, que tienen a AfD en su punto de mira por su carácter supuestamente anticonstitucional dado el radicalismo de derechas que cultiva la formación ultra. La Oficina Federa de Protección de la Constitución, nombre que reciben los servicios de inteligencia del Ministerio del Interior del Ejecutivo de Scholz, entienden que AfD es un caso "sospechoso" de ser anticonstitucional por su ideario.

Más lejos aún han ido los responsables de Interior de los Länder Sajonia, Turingia y Sajonia-Anhalt. Este último también es otro estado ex-RDA. Y esos tres Länder, las secciones de AfD ya no son "sospechosas" de ser anticonstitucionales por su extremismo de derechas. Allí ya se tiene claro que son extremistas de derecha y por eso se les ha de tener especialmente vigilados.

"Hemos recogido un gran número de declaraciones y demandas políticas, especialmente de altos cargos y representantes electos del partido y de las asociaciones de distrito, es decir, de personas con un alto nivel de representación. En su conjunto, demuestran, sin lugar a dudas, que la organización local de AfD persigue objetivos anticonstitucionales", ha dicho a cuenta del partido ultra en Sajonia, Dirk-Martin Christian, jefe de la Oficina para la Protección de la Constitución en ese estado federado.

Para que Wanderwitz tenga éxito con su idea de prohibir a AfD por la vía parlamentaria necesita no sólo argumentos como los que ha librado Christian o sus homólogos en Turingia o Sajonia-Anhalt. Sobre todo, precisa el apoyo de otros 36 diputados que defiendan su denuncia parlamentaria al Tribunal Constitucional para proscribir al partido de ultraderecha.

"Estoy manteniendo muchos contactos, estoy recibiendo mucho apoyo. Soy optimista", ha dicho Wanderwitz al diario berlinés Die Tageszeitung. Por lo visto, entre dirigentes del SPD y de Los Verdes, la idea de Wanderwitz suena bien. Saskia Esken, co-presidenta del SPD, y Ricarda Lang, presidenta de Los Verdes, son figuras de los que se han dicho estar abiertos a la prohibición de AfD.

Sólo dos partidos, uno nazi y otro comunista, fueron prohibidos antes

Ahora bien, también dos popes de la política como son el mismísimo canciller Olaf Scholz o su ministra del Interior, la también socialdemócrata Nancy Faeser, se han mostrado en contra de atacar así a AfD. "No soy amigo de la prohibición de AfD. Estoy convencido de que los ciudadanos se asegurarán de que la importancia de este partido disminuya de nuevo", ha explicado Scholz al semanario Der Spiegel. Incluso el propio jefe de Wanderwitz, Friedrich Merz, el líder de la CDU post-Angela Merkel, ha opinado que "la prohibición de partidos nunca han llevado a que un problema político se solucione".

Merz, que está llevando ideológicamente a la CDU por sus fueros conservadores de épocas pasadas y anteriores a Merkel, ha dejado dicho que quiere "dividir el electorado de AfD a la mitad". Esa intención la expresaba el líder conservador alemán cuando AfD estaba en el 10%. Seguramente el actual fracaso de Merz a la hora de conquistar votantes de AfD haya dado lugar a iniciativas como la de Wanderwitz, quien todavía no ha visto (ni parece que vaya a ver) prosperar su idea de prohibir a la ultraderecha.

En el pasado reciente, las autoridades alemanas sólo prohibieron a dos formaciones. Una, el Partido Comunista de Alemania (KPD), proscrito en 1956 aunque en 1968 le salió sustituto: el Partido Comunista Alemán (DKP). Y dos, en 1952, el Partido Socialista del Reich, formación de extrema derecha que se creía heredera del partido nazi. Ninguno de esos partidos prohibidos tuvieron la fuerza electoral que tiene hoy AfD.