Eugeni Prigozhin y Vladímir Putin

Eugeni Prigozhin y Vladímir Putin Reuters

Europa

Putin sitúa al halcón del Kremlin al frente de su ejército para contener el ascenso del Grupo Wagner

La degradación de Surovikin, uno de los protegidos de Prigozhin, se antoja un intento por reafirmar la primacía del Ministerio de Defensa ruso en la lucha interna por el poder. 

13 enero, 2023 02:42

Ni tres meses ha durado el general Sergei Surovikin al mando de las Fuerzas Armadas de Rusia en Ucrania. Los sobrenombres de "el carnicero de Siria", "el general Armageddon" o "el perro sanguinario del Kremlin" no le han librado de la furia de Vladímir Putin, quien, sometido a las presiones mediáticas de los ultranacionalistas por los reveses de su ejército en el campo de batalla, ha decidido reorganizar (una vez más) el mando militar.

Este mismo miércoles, en una extraña muestra de transparencia, el Ministerio de Defensa ruso anunció que Surovikin sería sustituido por el general Valery Gerásimov, burócrata del Gobierno, jefe del Estado Mayor desde 2012 y arquitecto del plan fallido de invadir Kiev en los primeros días de la "operación militar especial". Un cambio en la estructura militar que augura también un cambio de estrategia.

En estos meses, bajo el mando de Surovikin, las tropas rusas, prácticamente desvencijadas tras numerosos fracasos militares, han adoptado una posición defensiva, lo que les ha permitido acumular derrotas a un ritmo más lento. En lugar de avanzar, las tropas del Kremlin se han dedicado a lanzar ataques con misiles contra las infraestructuras energéticas de Ucrania. Pero ni siquiera esta estrategia del terror, orientada a hostigar a la población civil, ha conseguido romper la resistencia de las fuerzas ucranianas en el este del país.

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Así, ahora que el invierno parece haber congelado el conflicto, el presidente ruso ha querido aprovechar para reestructurar sus fuerzas. El objetivo es que haya "un contacto más estrecho entre las diferentes ramas del ejército y mejorar la calidad de todos los tipos de apoyo y la eficacia del mando y control", según se recoge en un comunicado. Y si Putin quiere resucitar a su ejército, renovado con los 300.000 reservistas llamados a filas en septiembre, es, precisamente, para reanudar las operaciones ofensivas cuando las temperaturas comiencen a aumentar.

La escalada del conflicto es algo que ya contemplan las fuerzas ucranianas, que esperan un ataque enemigo a gran escala a inicios de primavera. "Podría ocurrir en febrero, en el mejor de los casos en marzo y en el peor, a finales de enero", señaló Valery Zaluzhny, comandante general de las fuerzas ucranianas, en una entrevista a The Economist.

El ejército ucraniano, de la 43.ª Brigada de Artillería Pesada espera en el bosque después de disparar un obús alemán Panzerhaubitze 2000, mientras continúa el ataque de Rusia a Ucrania, cerca de Soledar, Ucrania.

El ejército ucraniano, de la 43.ª Brigada de Artillería Pesada espera en el bosque después de disparar un obús alemán Panzerhaubitze 2000, mientras continúa el ataque de Rusia a Ucrania, cerca de Soledar, Ucrania. Reuters

No obstante, la incorporación de Gerásimov al frente del ejército no sólo está pensada para mejorar la perspectiva militar de Rusia, sino que también pretende solventar un problema político que tiene nombre y apellido: Eugeni Prigozhin, aliado de Putin y jefe del Grupo Wagner.

No es casualidad que el anuncio de la nueva jerarquía militar se produzca justo cuando la milicia rusa, independiente de las Fuerzas Armadas, asegura haber tomado "el control total" de Soledar, la localidad de la región de Donetsk que se ha convertido en el principal foco de combates.

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Motivación política

Desde hace meses Prigozhin lleva a cabo una activa campaña en las redes sociales orientada a demostrar la efectividad de su ejército como fuerza de combate contrapuesta a las Fuerzas Armadas. Este martes, publicó una fotografía de sus hombres en las famosas minas de sal de la ciudad y enfatizó que "sólo los combatientes de Wagner habían estado luchando allí en nombre de Rusia".

Pocas horas después el Ministerio de Defensa ruso contradijo esas afirmaciones y aseguró que los combates continuaban en Soledar y que la ciudad aún no había caído. También aclaró, en lo que puede interpretarse como una reprimenda a Prigozhin, que sus propias tropas, las del ejército de Rusia, estaban luchando allí.

En este sentido, los analistas del Institute for the Study of War (ISW) sostienen que es muy probable que el ascenso de Gerásimov y la degradación de Surovikin, uno de los protegidos de Prigozhin, es una decisión política para reafirmar la primacía de las Fuerzas Armadas y el Ministerio de Defensa ruso frente al Grupo Wagner en la lucha interna por el poder.

Y es que cabe recordar que Prigozhin, junto a su también aliado, el líder checheno, Ramzán Kadirov, han mostrado su descontento con el desarrollo de la guerra. En octubre, tras las duras derrotas de las fuerzas rusas en el noreste y el sur del país, pidió una y otra vez una intensificación de la guerra y culpó públicamente al responsable de Defensa, Serguéi Shoigu, de los fracasos en el frente.