Entrevista completa a Alvaro Simón de Blas dentro de la sección Málaga se mueve.

Economía Málaga se mueve

Alvaro Simón de Blas: "Málaga suena bien en el extranjero, pero la falta de movilidad nos puede estrangular"

El director general de la incubadora empresarial BIC Euronova destaca que en esta provincia "se puede desarrollar la mejor tecnología del mundo con una calidad de vida muy buena", aunque advierte de que ya se está frenando ese impulso por la escasez de infraestructuras.

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Las claves

Álvaro Simón de Blas dirige desde 1993 BIC Euronova, la primera incubadora de empresas de Málaga TechPark, ayudando a crear más de 1.000 empresas.

BIC Euronova ha sido nombrado mejor centro de emprendimiento de España por Financial Times, superando a referentes como Lanzadera.

Simón destaca el atractivo internacional de Málaga como hub tecnológico, pero advierte que la falta de infraestructuras de movilidad podría limitar su crecimiento futuro.

La incubadora acoge proyectos innovadores de todo el mundo y promueve la colaboración entre instituciones públicas y privadas, apoyando el desarrollo del ecosistema emprendedor local.

Álvaro Simón de Blas nació en Bilbao, pero es de esas muchas personas que llegaron a Málaga por motivos profesionales hace más de 30 años y se quedaron a vivir.

Fue una suerte para Málaga que un día decidiera dejar su despacho profesional en Sevilla, se liara la manta a la cabeza y viniera en 1993 a dirigir un proyecto incipiente que sonaba bien, pero que nadie sabía muy bien lo que era.

Una incubadora de empresas llamada BIC Euronova que estaba respaldada por la Unión Europea y la Junta de Andalucía, entre otros, y que fue uno de los primeros edificios en el Málaga TechPark, cuando aquello era un erial.

Treinta y tres años después, BIC Euronova no solo ha sido un proyecto de éxito por el que han pasado más de 5.000 proyectos y ha ayudado a la creación de más de 1.000 empresas, sino que acaba de ser nombrado por Financial Times el mejor centro de emprendimiento de España, por encima incluso de un gigante como Lanzadera en Valencia, propiedad de Juan Roig.

Simón de Blas, que parece haber hecho un pacto con el diablo porque físicamente está prácticamente igual pese al paso de los años, se licenció en Económicas en Deusto, es doctor en Economía por la UMA, auditor de cuentas, director general de BIC Euronova y ha sido también presidente de la red de centros de innovación de España y Europa.

Es nuestro protagonista en la sección Málaga se mueve, que realizamos en este diario en colaboración con OPPLUS.

¿Cómo se presenta Álvaro Simón de Blas: economista, gestor de innovación, emprendedor?

Como gestor de una incubadora de empresas innovadoras, que es lo que llevo desempeñando desde el inicio del arranque del Parque Tecnológico y de BIC Euronova en Málaga. Mi formación es económica, bastante financiera, pero me gusta más decir algo como que estamos en el fomento de la innovación empresarial, que es el foco que siempre he puesto, porque también estoy en el tema de formación en la Universidad de Málaga con una asignatura que se llama Creación de Empresas.

¿Cuál fue su primer contacto real con el mundo empresarial?​ ¿Qué le enganchó a esto?

Empecé mi carrera profesional nada más acabar mis estudios de licenciatura con una beca de internacionalización en Japón.Estuve un año en la Oficina Comercial de España en Japón, lo que me abrió el ámbito internacional. Fue importante para un recién licenciado como yo ir a un país tan diferente como el japonés y tan avanzado respecto a Europa y España en aquel entonces y ahora.

Volví a España y me incorporé al sector financiero. Como me atraía el tema internacional trabajé en Lloyds Bank, un banco inglés que tenía oficinas en España. Yo estaba en Sevilla. Posteriormente emprendí por mi cuenta un servicio de consultoría y de asesoramiento a empresas también en Sevilla.

¿Cómo llega al BIC Euronova en Málaga?

Me dijeron que iban a crear un parque tecnológico en Málaga y dentro de él una incubadora de empresas que estaba ligada además a la Comisión Europea porque era la que impulsaba los BIC (Business Innovation Centers).

Me llamó mucho la atención. Mi despacho profesional iba bastante bien, pero le dije a mi socio que creía que era una buena oportunidad, que iba a hacer el proceso de selección y si me cogían me trasladaría a Málaga. Durante un tiempo estuve compatibilizando mi despacho, que teníamos bastantes clientes importantes en Sevilla, con la incursión en Málaga.

Alvaro Simón de Blas en el plató donde realizamos esta entrevista en colaboración con Opplus.

Alvaro Simón de Blas en el plató donde realizamos esta entrevista en colaboración con Opplus. Angel Recio

¿Qué se encontró al llegar al parque tecnológico porque no había nada?

Cuando llegué, el parque era el equipo de Felipe Romera y la sede social.​ Estaba también Hughes Microelectrónica, con otro histórico del parque como Pepe Estrada, y Cetecom, que ahora mismo es Dekra, con el tristemente desaparecido Luis Fernando Martínez.

Pensaría dónde me he metido.

Aquí había un erial. No había nada. Estaban las calles preparadas y las instalaciones, pero solo había dos empresas funcionando y la sede social. Nosotros estábamos en un edificio vacío en el que el IFA de la Junta de Andalucía en aquel entonces, ahora Trade, había depositado las esperanzas de que eso fuera una cantera de empresas.

Era una idea que estaba respaldada por la Comisión Europea durante los tres primeros años.​ El IFA había contratado a dos personas y yo me incorporé como director a ese mini equipo.

¿Qué le encargaron?

El objetivo era hacer un trabajo de búsqueda de emprendedores y de empresarios que pudieran poner en marcha un proyecto, que fueran locales a ser posible, y que eso poco a poco fuera funcionando.

¿Cómo fue ese arranque porque a principios de los 90 no era como ahora que hay muchos emprendedores y entidades apoyando?

Era vender una idea a Málaga y al entorno de Málaga que nadie conocía como el de una incubadora de empresas.​ La gente pensaba en hospitales y bebés, pero no en incubadoras empresariales. Hicimos una campaña publicitaria hasta en vallas publicitarias para decir qué hacíamos y qué servicios podíamos prestar.

Había que convencer a la Confederación de Empresarios, a la Cámara de Comercio, a los empresarios en general, de que esto era un proyecto con futuro.​ Los primeros años, sobre todo, hicimos mucha colaboración con el parque para atraer empresas de fuera a Málaga porque tardábamos en encontrar emprendedores locales.

"La gente pensaba en hospitales y bebés, pero no en incubadoras empresariales. Hicimos una campaña publicitaria hasta en vallas publicitarias para decir qué hacíamos y qué servicios podíamos prestar"

También ha sido siempre importante, y lo sigue siendo, la Universidad de Málaga, porque era la única universidad que había y era pionera en carreras de tipo tecnológico e ingenierías. Estábamos siempre buscando egresados que pudieran montar una empresa.​ Los primeros conceptos del spin off salieron de ahí, conseguir que desde la universidad salieran emprendedores mixtos entre grupos de investigación, profesores y alumnos que montaran una empresa. El primero que nos llegó fue una empresa de informáticos que nos la pasó el decano de la Escuela de Informática.

Era un camino complicado en cualquier caso.

Sí porque al mismo tiempo en Sevilla se lanzó un parque tecnológico en Cartuja.Y ahí hubo un poco de conflicto por las ventajas que había en un sitio y en otro. Pero, poco a poco, ese camino se fue despejando, porque realmente aquí nos concentramos en lo que nos teníamos que concentrar, que era en hacer ese proyecto viable, sostenible y creíble.

En la Costa Azul de Francia habían hecho un parque tecnológico e hicimos varios viajes allí para ver cómo estaban trabajando y coger inspiración para nuestra incubadora. Si lo habían conseguido en una zona turística como la Costa Azul por qué no lo íbamos a conseguir en la Costa del Sol. Y nuestro clima además es mejor.

Todos los inicios son complicados pero, más de 30 años después, por allí han pasado más de 5.000 proyectos y se ha ayudado a la creación de 1.000 empresas. ¿Cuáles simbolizan para usted lo que es el BIC Euronova?

Pusimos una cosa que se llama Hall of Fame copiando los modelos americanos.​ Para nosotros simbolizan las empresas que han crecido en tamaño, en empleo, se han internacionalizado, o son empresas industriales.

Para el emprendedor que esté creando una empresa y esté leyendo o viendo esta entrevista. ¿Qué requisitos tiene que cumplir para poder entrar en BIC Euronova?

Nosotros no hacemos convocatorias anuales, sino que está abierto todo el año a aquel emprendedor o empresario que quiera poner en marcha un proyecto innovador, una startup, como se dice ahora, y lo único que tiene que hacer es dirigirse directamente a nosotros, a BIC Euronova, y mandar un correo, presentarse allí o llamarnos. Le pedimos un pequeño plan de negocio y conocer al equipo emprendedor.

Esas son las bases para entrar en la incubadora física. También tenemos una incubadora virtual a raíz del Covid. Entre todos suman unas 60 o 70 empresas.

Por otra parte, con fondos que hemos conseguido en concurrencia competitiva, hemos estado haciendo desde hace ya tres años varios programas de aceleración de empresas. Son programas cortos donde hay mucha mentoría, talleres de formación y búsqueda de inversores para esos proyectos.​ En este camino hemos alcanzado a 200 startups en toda Andalucía. Hicimos un programa con la Escuela de Organización Industrial, acabó hace muy poco, y ahora estamos con INCIBE, Instituto de Ciberseguridad, que también tiene unos fondos para empresas innovadoras o startups.

¿Hay un tiempo máximo de incubación?

Los plazos están entre 3 y 4 años.A partir del cuarto año las renovaciones con nosotros van un poco más de mes en mes, con el objetivo de que el incubado se sienta en la necesidad de marcharse, que no todos lo hacen, porque algunos se quedan y los consideramos también empresas ancla. En la parte de aceleración son programas de 3 meses.

Están de enhorabuena porque Financial Times les ha situado como el mejor hub de emprendimiento de España, por delante de Lanzadera, y el 18 de Europa. ¿Qué significa este reconocimiento para usted en lo personal, para BIC Euronova y para Málaga?

Hemos recibido varios premios a lo largo de los 30 años, pero este para nosotros es muy importante porque es un refrendo internacional.​ El año pasado éramos los segundos de España y los vigésimos segundos de Europa en este ranking y nos llamaron desde Berkeley para ver quiénes éramos y qué estábamos haciendo. Esto tiene un impacto impresionante hasta fuera de Europa porque Financial Times es un medio muy reconocido internacionalmente en el ámbito económico.

Nosotros estamos súper contentos porque reconoce la labor del equipo de BIC, tan constante a lo largo del tiempo, pero, sobre todo, porque el ranking está elaborado con una metodología de trabajo de campo, es decir, que ellos no es que se fíen de lo que nosotros les digamos, es que consultan a las empresas que han pasado por el BIC o exalumnis o empresas que están allí.​ Es la validación de tu trabajo por parte de terceros.

Financial Times lo hace con una empresa que se llama Statista, que está muy consolidada en el ámbito internacional del análisis de datos, y lo hacen de manera rigurosa, porque esto empieza en noviembre y el ranking lo publican en febrero entre 180 incubadoras.

Ya erais segundos en España y ahora primeros. ¿Cómo cambia eso la relación con administraciones, empresas o inversores? ¿Os toman mucho más en serio?

Nos han felicitado casi todos. La gente sabe que en Málaga hay un hub de emprendimiento que hace las cosas bien y de donde han salido ya empresas en condiciones y consolidadas. El emprendedor es el que arriesga, nosotros lo que hacemos es acompañar. Hay emprendedores que se conforman con quedarse con una empresa en el tamaño X, que no quieren crecer, y hay otros que tienen ambición de crecer.

Nosotros les animamos, les acompañamos y les solucionamos los problemas iniciales siempre de arranque e intentamos canalizar inversión privada y pública.

Lleva más de 30 años como director del BIC Euronova. ¿Pensó alguna vez en dejarlo?

Ha habido alguna etapa del BIC complicada porque nosotros también hemos pasado las crisis obvias de las empresas.La primera fue la “punto com” en los años 2000.Nosotros estábamos muy focalizados en empresas de servicios de internet y teníamos también bastante presencia internacional y las internacionales que estaban aquí casi todas se marcharon.

Después fue la crisis financiera, que nos afectó mucho. La incubadora se nutre de lo que las startups, ocupando un espacio, nos pagan.​ Y esa crisis fue importante para nosotros. Había que pensarse si continuar o no continuar.

Es verdad que compatibilicé la dirección del BIC con la asociación nacional de BICS durante esta época de la crisis y eso también estaba en mi ADN de motivación.​ Y posteriormente con la presidencia europea de BICS y eso da otra perspectiva.

Por otra parte, el equipo ha sido muy fiel y muy comprometido con el proyecto en sí y con BIC Euronova. Hay un lema que tenemos, que es “Por BIC Euronova mato”, o sea, que todo el equipo está alineado.

Y luego llegó el Covid, pero rápidamente nos adaptamos al online, ya había herramientas y, como todo el mundo sabe, todo el mundo en España hizo un cambio de la noche a la mañana.

Un máster de Zoom.

De Zoom, de Google Meet y de Teams. Las empresas que tenían espacios disponibles y que pagaban por esos espacios seguían pagándolos con la esperanza de que esto durara poco.Luego duró bastante, la verdad.

Dijeron solo 15 días al principio.

Sí, y luego fueron varios meses.

Ser primeros en el ranking de Financial Times es un espaldarazo también para la Málaga tecnológica. ¿Se habla mucho de Málaga en el extranjero como hub tecnológico o es algo que queremos creer pero que no es para tanto?

Málaga se ha consolidado ya como tecnológica desde que se creó la marca Málaga Valley que impulsó el Ayuntamiento de Málaga hace 15 años. Luego las cosas se han ido haciendo bien y Málaga está en el ámbito tecnológico a nivel nacional y a nivel internacional.

Un 20% de los proyectos de la incubadora ahora mismo son proyectos de personas que no son españolas; son europeas la mayoría. Han venido a Málaga porque piensan que es un hub y lo confirman cuando llegan.​ Aquí se puede desarrollar la tecnología mejor del mundo con una calidad de vida muy buena.

Alvaro Simón de Blas momentos antes de la entrevista con EL ESPAÑOL de Málaga.

Alvaro Simón de Blas momentos antes de la entrevista con EL ESPAÑOL de Málaga. Angel Recio

Málaga suena bien y suena a nivel internacional y el Parque Tecnológico ya es una referencia.​ Las universidades, el Polo de Contenidos Digitales...todo acompaña. Otra cosa importante es la coordinación. Hay mucha en Málaga.

Un ejemplo es que hemos promovido la Málaga Startup Network, que es una red de todas las entidades públicas y privadas que apoyamos o damos servicios al emprendimiento y sobre todo a las startups recién constituidas. Eso lo hemos hecho porque creemos en el producto y creemos que Málaga todavía es un territorio donde puede seguir creciendo la tecnología y este tipo de empresas.

O sea, que cree que la Málaga tecnológica no es una moda pasajera.

Yo creo sinceramente que hay recorrido. Se ha creado recientemente la Málaga Startup Network; está el Instituto Ricardo Valle que también está en sus primeros años y dará fruto; y luego está la gran apuesta de Málaga para los próximos 5 o 6 años en tecnología como es el desembarco del Instituto de Microelectrónica, el IMEC. Alrededor suya habrá tejido empresarial y, sobre todo, habrá generación de tecnología en chips.

Al final sí nos vamos a creer que podemos ser el Silicon Valley de Europa.

Vamos a desbancar ahí a otros “Silicon Valley” que se postulan y que están en el centro de Europa o en otros países que tienen más tradición. Málaga tiene muchas cartas en su mano para atraer nuevos proyectos y se ha creado una cultura ya local de emprender y de gestionar empresas locales que luego son globales.

Eso tiene su parte también negativa que ya estamos viendo de falta de vivienda o de infraestructuras. ¿Le preguntan los extranjeros que se plantean venir a Málaga si se está complicando la cosa?

Sí. La vivienda cada vez se está diseminando más, no solamente en Málaga capital, sino que hay mucha gente que vive en otros lugares.​ Pero la movilidad es un problema, y la movilidad metropolitana más, porque Málaga debería ser una metrópolis que abarcara, pues eso, 1.200.000, 1.300.000 personas, o sea, el doble de lo que es la Málaga capital, pero como las infraestructuras de movilidad no son tan potentes como en otras ciudades españolas y europeas ahí hay un cuello de botella que va a estrangular el futuro si no se actúa ya planificando nuevas vías de comunicación. Y eso ahora mismo hace que no se pueda crecer al ritmo de antes.

Si una persona está ahora dudando entre ser emprendedor o, por ejemplo, funcionario. ¿Qué le diría?

Doy clases en la universidad a chicos jóvenes que están en cuarto de grado y siempre les hago la misma pregunta: “¿Vosotros queréis trabajar por cuenta ajena, ser funcionarios o emprender?”​ Los que levantan la mano para emprender es el 10%.

Bueno, no está mal para lo que había.

Les digo que primero les conviene trabajar por cuenta ajena y ver cómo es el mundo laboral. Emprender es poner una solución a un problema existente para dar servicios a ese mercado, a esas empresas o a ese colectivo.

Para emprender hay muchos más servicios que antes a su disposición y hay que usarlos para crear su propio negocio.