El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, en su vídeo en redes sociales.
El vídeo de Albares en catalán, euskera y gallego que amenaza a la UE: "El Gobierno no parará hasta que sean oficiales"
"No pararemos hasta que la voz de toda nuestra ciudadanía resuene con plenos derechos en la Unión Europea", insiste el ministro de Exteriores.
Más información: La UE rechaza el "chantaje" de Sánchez de ligar la ampliación al reconocimiento del catalán: "Nuestra negativa no cambiará"
El Gobierno no se rinde y vuelve a la carga. José Manuel Albares se ha grabado en euskera, gallego, catalán y castellano para reivindicar que las tres lenguas sean reconocidas como oficiales en la Unión Europea y advertir de que el Ejecutivo "no parará" hasta conseguirlo.
"No pararemos hasta que la voz de toda nuestra ciudadanía resuene con plenos derechos en la Unión Europea", asegura el ministro en un vídeo difundido en X, TikTok e Instagram.
"Defender nuestras lenguas oficiales es defender nuestra identidad plural: el euskera, el gallego y el catalán serán oficiales en Europa".
El vídeo llega después de que el Ejecutivo de Pedro Sánchez volviera a plantear por octava vez en el Consejo de la Unión su petición de oficialidad para las tres lenguas cooficiales. Una reivindicación que necesita la unanimidad de los Veintisiete y que, por ahora, continúa bloqueada.
Pero esta vez Albares fue mucho más lejos —demasiado lejos, creen los socios europeos— al amenazar con vetar la entrada de nuevos países en la UE, empezando por Montenegro, que tiene 2028 como fecha indicativa, si antes no se resolvía la oficialidad del catalán.
Euskara Europan ofiziala izango da.
— José Manuel Albares (@jmalbares) September 26, 2026
O galego será oficial en Europa.
El català serà oficial a Europa.
¡Feliz Día Europeo de las Lenguas! pic.twitter.com/9KcD3lli1k
"Esto no ayuda al Gobierno español porque se ve como un chantaje: convertir la ampliación en rehén de esta cuestión tan doméstica e interna de España", señalaba a EL ESPAÑOL un diplomático europeo de uno de los países que se ha opuesto desde el principio al reconocimiento del catalán.
Moncloa insiste, aunque sabe dos cosas: que no cuenta ni de lejos con la unanimidad necesaria para sacar esa iniciativa y que lanza el pulso con un capital político en números rojos tras la crisis de Ceuta.
El Gobierno alega que no sería justo que se apruebe en la UE la oficialidad del montenegrino, un idioma que hablan alrededor de 225.000 personas, y no la del catalán, que cuenta con alrededor de 10 millones de hablantes.
Todas las decisiones sobre la ampliación se adoptan por unanimidad, lo que concede a España y a cualquier otro Estado miembro el poder de veto.
Un veto que ejerció por ejemplo el húngaro Víktor Orbán para bloquear cualquier avance en las negociaciones con Ucrania hasta que cayó en las elecciones de abril de este año.
Pago a Puigdemont
Se trata de la octava vez desde el inicio de la legislatura que el Gobierno de Sánchez plantea el reconocimiento del catalán a nivel ministerial en un Consejo de Asuntos Generales, después de más de un año en el cajón. Es el "pago adelantado" que le exigió Carles Puigdemont a cambio de la elección de Francina Armengol como presidenta del Congreso y de su propia investidura.
Cada vez que necesita amarrarse el apoyo de Junts -en este caso para los Presupuestos de 2027-, Sánchez vuelve a plantear el reconocimiento del catalán en la UE, pese a ser consciente de que un gran número de Estados miembros (entre ellos Alemania, Italia, Francia o Polonia) están en contra y de que se requiere el apoyo unánime de los 27.
Sin embargo, el resto de Estados miembros ya ni se creen el "chantaje" de Sánchez: mantienen su rechazo al catalán y le dan por amortizado.
"Todo el mundo sabe que Sánchez necesita volver sobre el catalán para mantener los apoyos a su Gobierno de coalición. No va a ser muy bien recibido que ligue la ampliación al reconocimiento del catalán", aseguró a EL ESPAÑOL un diplomático comunitario.
La decisión sobre Montenegro no llegará, como mínimo, hasta finales de 2027 y para entonces ya se habrán celebrado las elecciones en España, por lo que es probable que haya cambiado el Gobierno.
Puesto que Puigdemont le ignora, lo único que ha ganado Sánchez en el debate de este martes es seguir alienando a sus socios europeos.