Pedro Sánchez, que ayer concluyó su viaje oficial a China, con Xi Jinping.

Pedro Sánchez, que ayer concluyó su viaje oficial a China, con Xi Jinping.

Política

Sánchez desconcierta a sus socios con su acercamiento a China: "Está muy alejado de la posición mayoritaria de la UE"

Los dirigentes comunitarios no creen que la misión del presidente a Pekín vaya a traducirse en resultados concretos en beneficio de Europa.

Más información: La UE da un paso atrás: importa mucho más de China de lo que exporta y eleva su déficit a 359.800 millones de euros

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Las claves

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Pedro Sánchez ha sorprendido a sus socios europeos por su acercamiento a China, una postura muy distinta a la mayoría de la UE, que busca reducir su dependencia del gigante asiático.

La UE mantiene tensiones con China por el desequilibrio comercial, el apoyo de Pekín a Moscú en la guerra de Ucrania y las restricciones chinas a la exportación de materias primas estratégicas.

La Comisión Europea impulsa medidas para reducir la dependencia de sectores clave respecto a China, como baterías, paneles solares y chips, mientras persisten las diferencias internas sobre la relación con Pekín.

No existe una posición común de la UE respecto a China, con líderes como Macron, Merz y Orpo enviando mensajes contradictorios y sin nuevas cumbres bilaterales previstas.

La cuarta visita en cuatro años de Pedro Sánchez a Pekín, y su defensa allí de un mayor acercamiento entre la Unión Europea y China, ha causado "cierta sorpresa" y desconcierto entre sus socios comunitarios, que mayoritariamente defienden reducir dependencias respecto al gigante asiático, al que no se considera un socio fiable.

"La frecuencia con la que viaja a Pekín y el hecho de que lo que dice y hace esté tan alejado de la posición mayoritaria de la UE sí que ha suscitado recelos en Bruselas", explica a EL ESPAÑOL un diplomático de un Estado miembro mediano.

¿Está Sánchez aislado en la UE en su defensa de estrechar relaciones con China? "En gran medida. Hungría también ha mantenido una relación muy cercana con China, pero no está claro cómo evolucionará eso ahora tras la caída de Viktor Orbán", responde el diplomático.

En la versión difundida por Pekín sobre la visita de Sánchez se aprecia con claridad la voluntad del Gobierno chino de situar a España como un altavoz de sus posiciones dentro de la Unión Europea.

"España se opone a una 'nueva Guerra Fría' y al 'desacoplamiento', y apoya una mayor comunicación y entendimiento, así como el refuerzo de la cooperación entre Europa y China", recoge la declaración difundida por las autoridades chinas tras el encuentro entre el presidente del Gobierno y Xi Jinping.

En esta reunión, Sánchez reclamó a Xi corregir el "excesivo" desequilibrio comercial de España y Europa con China. Pero los dirigentes europeos consultados tampoco creen que su mediación vaya a traducirse en resultados positivos concretos para el bloque comunitario.

"Ha habido muchos intentos de acercamiento a China y, desde el punto de vista geoestratégico, en su mayoría han fracasado", asegura otro diplomático de un país grande.

En público, la Comisión de Ursula von der Leyen ha eludido valorar la nueva visita del presidente del Gobierno a China. "No tenemos comentarios", ha dicho a este periódico un portavoz del Ejecutivo comunitario.

Inmediatamente después del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y del inicio de su nueva guerra arancelaria, Von der Leyen defendió como alternativa la necesidad de recomponer las relaciones con China.

Ucrania y comercio

Sin embargo, esa posición se ha ido endureciendo de nuevo a medida que Bruselas constata el apoyo de Pekín a Moscú en la guerra de Ucrania y la persistencia de las tensiones comerciales.

La UE denuncia que, mientras su economía se desacelera, China sigue inundando los mercados globales con productos baratos subvencionados que su propio mercado no es capaz de procesar.

Pekín impuso además el año pasado una serie de restricciones a la exportación de tierras raras que llegaron a poner en serios aprietos a la industria europea.

"No podemos ni vamos a absorber el modelo de crecimiento basado en las exportaciones de China ni su exceso de capacidad industrial", ha dicho Von der Leyen durante su reciente visita a Australia para firmar un acuerdo de libre comercio, cuyo objetivo era precisamente reducir dependencias respecto a Pekín.

"El año pasado, todos y cada uno de los Estados miembros de la UE registraron un déficit comercial con China. Tanto la amenaza a la seguridad de nuestras cadenas de suministro como el impacto en nuestra base industrial requieren respuestas urgentes", avisa la presidenta de la Comisión.

De hecho, la Ley de Aceleración Industrial presentada hace unas semanas por el Ejecutivo comunitario tiene como objetivo prioritario reducir los riesgos que genera la dependencia excesiva de la UE respecto a China en sectores estratégicos como baterías, paneles solares, chips o materias primas refinadas.

Las profundas divergencias entre la Unión Europea y China abocaron al fracaso la última cumbre bilateral celebrada en julio del año pasado en Pekín, hasta el punto de que no hay programada ninguna cita similar para 2026.

En la capital china, la propia Von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, volvieron a pedir a Xi Jinping que presionara a Vladímir Putin para poner fin a la guerra de Ucrania y reiteraron sus quejas por los desequilibrios comerciales, sin obtener resultado alguno.

Pedro Sánchez no es el único dirigente de la UE que ha viajado recientemente a Pekín, aunque sí el que lo hace con mayor frecuencia.

En los últimos meses también han visitado el gigante asiático el presidente francés Emmanuel Macron, el canciller alemán Friedrich Merz o el primer ministro finlandés Petteri Orpo, con mensajes en ocasiones divergentes e incluso abiertamente contradictorios.

En un intento de encauzar una posición común de la UE hacia China ante los vaivenes de la Administración Trump, Von der Leyen había convocado una reunión extraordinaria de su colegio de comisarios para el pasado lunes 13 de abril, dedicada en exclusiva a esta cuestión.

Sin embargo, el debate ha quedado aplazado sin fecha ante la urgencia de articular una respuesta a la crisis en Irán. Mientras tanto, la Unión Europea seguirá sin lograr una voz única frente al gigante asiático.