Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, sale del hemiciclo del Congreso.

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, sale del hemiciclo del Congreso. Efe

Política

Sánchez quiere liderar en la UE el reconocimiento de Palestina aunque deteriore su relación con EEUU

España busca el momento para ayudar a impulsar los dos Estados. La ONU debate su admisión de pleno derecho, pero "EEUU no ayudará" e Israel avisa: "Si te lo va a agradecer Hamás, ese paso no deberías darlo".

11 abril, 2024 02:38

Si de algo puede presumir Moncloa es de que su posición respecto al conflicto israelo-palestino ha sido firme, y de que cada vez más países se acercan a los postulados de Pedro Sánchez. Sin embargo, su redoblada apuesta por liderar un reconocimiento del Estado palestino en el seno de la Unión Europea es más arriesgada.

El presidente inicia este jueves una tercera gira en pocas semanas en busca de ese objetivo, asumiendo el riesgo de deteriorar su relación con Estados Unidos, en la que tanto ha invertido.

Si de algo no puede presumir Sánchez es de haber sabido cuidar la posición española en Oriente Próximo.

Porque el hecho de que esté jugando un papel de broker entre algunos países de la región y los Estados miembros de la UE "más proclives a dar este paso" ha alejado definitivamente a España de ser una parte verdaderamente relevante de una eventual solución.

Israel ya no considera a nuestro país como un socio relevante, precisamente porque "ya no es fiable".

"Si te lo agradece Hamás..."

Un alto dirigente del Ejecutivo de Benjamin Netanyahu advierte, en conversación con este periódico, de que "si algo te lo va a agradecer Hamás, debes pensar que ese paso probablemente no debas darlo".

Sánchez ha tenido que gestionar tres crisis diplomáticas desde el salvaje ataque de los terroristas del Movimiento de Resistencia Islámica, el pasado 7 de octubre. Una de ellas, incluso, incluyó la retirada de la embajadora, que permaneció más de dos meses en Jerusalén.

[Haiat, portavoz israelí de Exteriores: "Ministros de España apoyaron a Hamás; hay mucho que hacer ahí"]

Y fuentes diplomáticas consultadas por EL ESPAÑOL lamentan que nuestro país haya pasado de ser el que le dio nombre a la cumbre que "en 1991 supuso el inicio de la solución de los dos Estados" a perder el horizonte geopolítico, al convertirse en el que más habla de una vía "que hoy no está sobre la mesa".

El pasado 2 de abril, la Autoridad Nacional Palestina presentó una solicitud formal para ser reconocido como Estado de pleno derecho en Naciones Unidas. Ése sería el verdadero reconocimiento de Palestina.

Por eso, según fuentes de Presidencia, Sánchez está redoblando los esfuerzos para reunir "una masa crítica" de países comunitarios dispuestos a dar el paso de manera conjunta. Se hará "en este semestre", según Moncloa. Muy probablemente, en estas semanas, quizás en los próximos días.

"EEUU no ayudará"

Pero fuentes de Naciones Unidas explican a este diario que "Estados Unidos no va a ayudar" en ese aspecto, dado que el Gobierno de Joe Biden está, a la vez, tratando de nadar y guardar la ropa. Washington no quiere líos, y Sánchez se los está buscando, dificultándole los equilibrios al movilizar países de la UE hacia una decisión que no casa con los tiempos que facilitan la relación entre EEUU e Israel. 

En un año de presidenciales, y con sus bases electorales cada vez más hostiles al tipo de guerra destructiva que está librando Israel en Gaza, Biden emite cada vez más señales de advertencia a Netanyahu. Pero al tiempo, Antony Blinken, su secretario de Estado, aclara que EEUU "nunca abandonará a su socio preferente" y le sigue vendiendo armamento pesado.

La actuación de España, un país "irrelevante" para Israel y socio secundario para Estados Unidos, se percibe como una injerencia. Y eso es así por mucho que las palabras "genocidio", "matanza indiscriminada" y "alto el fuego permanente" que Sánchez comenzó a pronunciar ya en noviembre, entonces sonaran transgresoras y hoy se repitan a coro, al menos en parte, hasta en Washington.

Sánchez, de gira

El presidente español viaja este jueves a Varsovia, donde ha sido invitado por el presidente del Consejo Europeo, para discutir la Agenda Estratégica de la UE para el próximo periodo legislativo, tras las elecciones del 9-J. Y sin duda, en la cena de trabajo saldrá el tema palestino.

A la mesa se sentarán el propio Charles Michel; el primer ministro polaco, Donald Tusk; la jefa del Gobierno de Estonia, Kaja Kallas; el griego, Kyriakos Mitsotakis; y el finlandés, Petteri Orpo. Al día siguiente, el viernes, viajará a Irlanda para entrevistarse con el taoiseach (primer ministro), Simon Harris.

Sánchez será el primer gobernante que reciba en Dublín el mandatario recién nombrado, y la intención de Moncloa es confirmar que su Gobierno sigue la senda de Leo Varadkar.

Hace apenas tres semanas, tras el último Consejo, ambos firmaron junto a los líderes de Eslovenia y Malta un comunicado conjunto [consúltelo aquí en PDF]. En él expresaban que "la única manera de lograr una paz y estabilidad duraderas en la región" es mediante la aplicación de la solución de dos Estados, con Israel y Palestina "viviendo uno al lado del otro, en paz y seguridad"

Entonces, Sánchez selló la iniciativa con la frase "es el momento".

Ahora, las fuentes consultadas en Moncloa aseguran que de lo que se trata es de "buscar el momento adecuado" para ello. Y que éste llegará cuando el reconocimiento del Estado palestino "sirva de detonante" para iniciar las conversaciones políticas "de igual a igual" que lleven a esa solución, nacida en Madrid, en 1991, y confirmada en Oslo, dos años después.

Precisamente por eso, la gira de esta semana habrá comenzado, a primera hora del viernes, en la capital de Noruega, a pesar de que no pertenezca a la UE. Antes de ir a Irlanda, Sánchez acudirá a Oslo. Su peso simbólico, como país neutral que acogió las conversaciones secretas que llevaron a un principio de resolución del conflicto hace ya más de 30 años, es muy valorado por España.

[Joe Biden pide un "alto el fuego" a Israel en Gaza: "Netanyahu está cometiendo un error"]

Allí, Sánchez se reunirá con Jonas Gahr Støre, que como primer ministro ocupa la presidencia vitalicia del Ad Hoc Liaison Committee, de importancia capital todavía entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina en los ámbitos económico y financiero. El presidente español compartirá los resultados de su última gira árabe, en Jordania, Arabia Saudí y Qatar. Y evaluará con Støre el debate del reconocimiento palestino en la ONU.

Antes o después

Hay aliados que creen que el reconocimiento tiene que llegar como la culminación de unas negociaciones. Sánchez defiende que, al contrario, debe ser la espita que las impulse, para que el contacto sea "de igual a igual". Y por eso, la medida de los tiempos, con la ONU ya embarcada, es tan sensible.

La semana que viene, la gira continuará primero con Portugal, a cuyo nuevo primer ministro, Luís Montenegro, recibirá Sánchez en Moncloa. Después, el presidente viajará a Eslovenia y Bélgica, martes y miércoles. Dos mandatarios, Robert Golob y Alexander De Croo, también posicionados del lado que lidera España.

El empeño de Moncloa es que otros países europeos aprovechen el empeño de Sánchez como impulsor del estado palestino para dar un paso que, se considera en el entorno del presidente, muchos no se atreven a dar hasta que vean a los demás hacerlo... justo lo que argumentaba Alberto Núñez Feijóo, este miércoles, en el Congreso.

Hay dos razones principales por las que estos socios no invierten capital político en este asunto, apuntan las fuentes gubernamentales.

La primera es que el problema árabe-israelí no es percibido en muchos países con la emocionalidad con la que se vive la causa palestina en España. Y la segunda es, sin duda, la hostilidad con la que Israel recibirá el movimiento.

EEUU no lo ve ahora

"Es un regalo a los terroristas, en este momento. Una señal equivocada, un error absoluto", insisten las fuentes del Ejecutivo de Netanyahu. "Estamos librando una guerra no contra los palestinos, sino contra el mal. Europa ya ha sufrido los embates del terrorismo islamista, pero si no lo descabezamos aquí nosotros, después irán a por ustedes".

Por eso, en Naciones Unidas si algo se tiene claro es que EEUU no patrocinará un gesto tan agresivo contra el Gobierno de Israel.

La advertencia de Blinken la semana pasada -"o vemos los gestos que exigimos o revisaremos nuestra posición"- fue elocuente de hasta dónde llegan las consecuencias de la incomodidad de Washington. Y a las pocas horas, Netanyahu anunció la retirada de las tropas terrestres del sur de Gaza.

Es cierto que el repliegue es táctico, a la espera de lanzar la ofensiva final sobre Rafah. Pero a EEUU le sirvió: mientras, se gana tiempo, porque ahora no toca, y delegaciones de Israel y de Hamás negocian un alto el fuego en la capital egipcia de El Cairo.

De aquí a una semana, el Consejo de Seguridad abordará el debate, tras las consultas convocadas en el Comité de Admisiones. Este semestre, es Malta el miembro no permanente que preside el Consejo, un aliado de las posiciones de Sánchez. Y que haya impulsado tan rápido la solicitud palestina podría dar una señal favorable para esta causa.

La España de Pedro Sánchez no se hace ilusiones, pero quiere estar preparada para "ayudar" cuando "sea el momento". Aunque se arriesgue a perder parte de lo ganado estos años con Estados Unidos.