Tomás Serrano

Política GOBIERNO DE ESPAÑA

La oferta fallida de Yolanda a Nacho Álvarez para ser ministro aviva la ruptura Podemos-Sumar

La única opción de que Izquierda Unida opte a una cartera depende de que Sánchez ceda cinco ministerios a Sumar.

18 noviembre, 2023 02:12

Granito a granito, como ocurre con las grandes demoliciones, el edificio de la izquierda empieza a tambalearse peligrosamente. La renuncia de Nacho Álvarez a todos sus cargos dentro de Podemos y de Sumar hace aflorar una realidad que en el Gobierno llevan tiempo evidenciando: que la coalición se desmorona y que la formación morada, como ya adelantó este periódico, actuará por su cuenta durante toda la legislatura. 

La líder de Sumar, Yolanda Díaz, ofreció el viernes por la tarde a Podemos un asiento en el Consejo de Ministros, como llevan semanas reclamando. La propuesta, no obstante, estaba envenenada desde el principio y ligaba la cartera a Nacho Álvarez, hasta ahora secretario de Estado de Derechos Sociales, que forma parte de la cúpula de Podemos. 

Ahí radicaba el veneno. A pesar de tener carnet morado, el economista hace tiempo que rompió amarras de facto con su partido. De hecho, Álvarez lleva mostrando su independencia desde antes de las elecciones del 23-J, para las que operó como uno de los portavoces de Sumar a espaldas de Podemos. Ahora, rechazado por ambos, ha decidido volver a su puesto como profesor de universidad.

Sobre Álvarez, Sumar dice que Podemos ni come ni deja comer. Por contra, Podemos acusa a Sumar de poner a su gente a los pies de los caballos. La realidad es que Álvarez, quien era uno de los perfiles mejor valorados dentro y fuera del Gobierno, fue utilizado por unos y, cuando quiso volver a casa, rechazado por los otros. 

"Es evidente que la dirección del partido ha perdido la confianza que depositó en mí cuando me nombró miembro de la Ejecutiva", escribe en una carta a la militancia difundida de Podemos. Fuentes de la formación morada recuerdan la "traición" de Álvarez al abandonarlos por Sumar e inciden en que "los ministros de Podemos los decide Podemos, no Yolanda Díaz". 

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Justo después de las elecciones, y como pago por sus servicios, Álvarez demandó un ministerio. En principio, la idea era darle Seguridad Social, pero el PSOE lo rechazó por controlar demasiado presupuesto. Acto seguido, Díaz le ofreció el Ministerio de Derechos Sociales y fue Álvarez quien lo rechazó por no ser una cartera económica ni técnica. Demandó Industria, el PSOE volvió a decir que no y se quedaron sin tiempo.

Dentro del Consejo de Ministros que se avecina, tanto PSOE como Sumar presagian una relación más estable tras cuatro años de confianza entre Sánchez y Díaz. Esto, dicen fuentes de la dirección de Sumar, supondría "menos ruido" dentro de la coalición, pero a costa de orillar a un Podemos cada vez más en estado de rebeldía.

Los morados reúnen cinco diputados de los 31 que hay en el grupo parlamentario del Sumar. Pocos para una cámara de 350 escaños, pero imprescindibles en un Congreso tan fragmentado y en el que, como ya se ha visto en las pocas votaciones que ha habido hasta ahora, un solo voto puede significar la diferencia entre sacar o no una ley o unos Presupuestos Generales del Estado. 

Es por ello por lo que un importante sector del PSOE mantiene que la Díaz debería ceder y mantener a un representante morado en el Gobierno para "atar a Podemos". De lo contrario, los cinco diputados morados podrían no plegarse a la disciplina del grupo parlamentario y negociar como un actor político independiente, como ocurre con ERC, Bildu, PNV, Junts y el BNG. Demasiadas bocas que alimentar.

Pedro Sánchez y Yolanda Díaz aplauden tras finalizar la segunda sesión de investidura.

Pedro Sánchez y Yolanda Díaz aplauden tras finalizar la segunda sesión de investidura. Europa Press

Cuatro vicepresidentas

Parte del relato en el que se basa el Gobierno de coalición 2.0 es que las relaciones entre PSOE y Sumar serán mucho menos ruidosas que en épocas pasadas, pero sus inicios están siendo todavía más agitados. Para empezar, porque Pedro Sánchez y Yolanda Díaz apuran los tiempos al máximo, y para seguir, porque la endiablada aritmética de esta legislatura les obligará a medir con lupa cada paso dentro y fuera de la Moncloa. 

Los dos líderes del Ejecutivo han pactado ya un Gobierno con cuatro vicepresidencias, una más que las actuales, pero menos ministerios. Los cuatro asientos que rodean al presidente serían, según ha podido confirmar EL ESPAÑOL de fuentes cercanas, para Nadia Calviño, Yolanda Díaz, María Jesús Montero y Teresa Ribera, que gana cada vez más puntos entre las filas del PSOE.

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La idea más extendida entre los socialistas es que Sánchez querrá iniciar su Gobierno dando muestra, precisamente, de que abre una nueva etapa, con nuevas caras y nueva estructura, más reducida. Se trataría de remarcar las nuevas condiciones de la legislatura (más dependiente de los nacionalismos periféricos), cambiar la agenda política tras el costoso pacto con Junts y reforzar los perfiles políticos para hacer frente al desierto legislativo.

La primera novedad ya se ha mencionado antes: Podemos no tendrá un asiento en el Consejo de Ministros. Yolanda Díaz ya tiene su excusa para no cubrir ninguna cuota morada entre la asignación de Sumar, que podrían variar de cuatro a cinco ministerios dependiendo del tamaño del Gobierno. 

La diferencia entre una y otra posibilidad es sustancial, dado que ese quinto ministerio (Familias, Infancia y Juventud) es el que le correspondería a la eurodiputada Sira Rego, de Izquierda Unida. Si Sumar se queda con cuatro, IU se queda fuera. 

El quinto ministerio

La salida de Nacho Álvarez de las quinielas ministeriales ha abierto la puerta a una cartera para Pablo Bustinduy, exdiputado de Podemos y afín a Yolanda Díaz, pero también despeja el camino para Izquierda Unida. Los cuatro ministerios que están garantizados son Trabajo (Díaz), Derechos Sociales (Bustinduy), Sanidad (Mónica García) y Cultura (que iría a los comunes, presumiblemente a Ernest Urtasun).

Yolanda Díaz apuró los últimos días pidiendo un quinto ministerio para la cuota Sumar, en parte para tener donde colocar a la maraña de partidos de la coalición y en parte para igualar el número de carteras que Unidas Podemos negoció en 2019. El PSOE en un primer momento aceptó, pero a cambio de que ese quinto fuera uno de poco peso y presupuesto, algo parecido a lo que sentó a Alberto Garzón en el Ministerio de Consumo.

La idea era crear un nuevo ministerio de Familias, Infancia y Juventud sustrayéndole competencias al Ministerio de Derechos Sociales, también de Sumar. Díaz, que temía verse envuelta en un departamento sin competencias, dijo entonces que no se conformaría "con ministerios que sean direcciones generales", en referencia a estos departamentos desgajados de órganos más grandes.

El Ministerio de Consumo de Alberto Garzón, por ejemplo, era una antigua secretaría de Estado de Sanidad con apenas 60 millones de euros de presupuesto. Este cóctel, en palabras de una fuente conocedora de las negociaciones, era todo lo que Sumar quería evitar. "Porque tienes las manos atadas y encima eres un blanco fácil", asegura.