Melisa Domínguez, portavoz de Hogar Social, en el antiguo palacete de Defensa en Madrid.

Melisa Domínguez, portavoz de Hogar Social, en el antiguo palacete de Defensa en Madrid. G. Araluce

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El auge de Vox, los desalojos y las divisiones internas dejan moribundo a Hogar Social

La organización de extrema derecha, que el año pasado tenía previsto abrir nuevas delegaciones, queda muy mermada y reducida a Madrid.

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A veces, en política, los extremos no sólo se tocan. En ocasiones hacen política bajo el mismo techo. La organización de extrema derecha Hogar Social es un ejemplo. En esta organización han compartido causa extremistas de derechas, como pueden ser los clásicos nostálgicos del franquismo, con partidarios de una “izquierda nacional” que se autodefine como “patriótica”, “anticapitalista” y “anti-imperialista”. No se puede decir que hayan mezclado con mucho éxito.

El año pasado, Hogar Social, conocido en Madrid por okupar edificios y organizar repartos de alimentos “sólo para españoles” tenía proyectado seguir expandiéndose por el territorio español. Ya contaba con dos delegaciones oficiales muy activas en Granada y Toledo. Desde esas ciudades cooperaba con la sede central en Madrid. Así ocurrió cuando ésta fue desalojada del edificio del banco Banco Madrid, en pleno corazón de la capital, en julio de 2018. Desde las delegaciones se ofreció apoyo logístico para superar el trance. Reeditar este tipo de acción en red, a día de hoy, parece impensable.

“Ahora estamos en otra fase, donde hay que aprender de los errores”, reconoce a EL ESPAÑOL Melisa Domínguez, fundadora y líder de Hogar Social Madrid. “Como hace unos meses nos legalizamos como partido político a afectos jurídicos, estamos reestructurándolo todo”, añade.

En cualquier caso, la organización no parece ser actualmente lo que fue en los días en que sus acciones captaban la atención mediática, incluidas las que lanzaban sus delegaciones. La de Granada, por ejemplo, acaparó titulares en 2017 tras el atentado yihadista de Barcelona. Sus militantes salieron espontáneamente a manifestarse a la Mezquita Mayor, en el barrio del Albaicín. Llevaban una pancarta en la que se leía: “Quien financia esta mezquita, financia el terrorismo. ¿Por qué callan las autoridades?".

El 'ala izquierda'

Sin embargo, ese tipo de iniciativas ya no son posibles en la nueva fase de la que habla Domínguez. Es más, la delegación de Granada ha perdido fuelle. Bien lo sabe Alfonso, un ex miembro de Hogar Social que ha abandonado la organización: “En Hogar Social, no es que el número de militantes haya bajado, es que está al borde de la muerte. Sólo queda una delegación en Madrid, las otras sólo existen virtualmente. No hay nadie que realice en ellas ninguna actividad”.

Alfonso dejó Hogar Social a causa de las tensiones internas vividas después de que EL ESPAÑOL aireara la existencia de un “ala izquierda” que no gustó ni a la dirección de la organización ni a su sector de extrema derecha más clásico.

“Aquella entrevista que publicó el ESPAÑOL generó presiones internas en Hogar Social. Había un sector que era completamente de derechas y reaccionario, y otro, el nuestro, que es socialista, unitario, democrático y hasta con inspiraciones marxistas”, señala Alfonso, que considera “positiva” la labor de Hogar Social aunque dice identificarse ideológicamente con “la izquierda patriótica”.

Esa corriente ideológica se mueve “en favor de un socialismo democrático y español, y eso pasa por la defensa de la soberanía, concretamente en la defensa de los trabajadores frente a las multinacionales y el capitalismo globalizado”, explica este joven estudiante universitario. La corriente fue purgada al hacerse pública su existencia.

La irrupción de Vox

“Desde la dirección de Hogar Social, me dieron un toque de atención, y me lo dan por lo que digo en la entrevista, por hablar de las tesis democráticas y socialistas y, por otro lado, por hablar del tema del Valle de los Caídos, que parece que es tabú. En el verano de 2018, Alfonso afirmaba a EL ESPAÑOL a cuenta de la exhumación de Franco: “Lo digo con respeto a todos. Pero a mí el tema del Valle de los Caídos me da igual”.

Las tensiones internas no han sido, ni mucho menos, el único problema al que ha tenido que enfrentarse Hogar Social. Por ejemplo, a cada okupación que han venido realizando en Madrid ha seguido su desalojo. A ese desgaste se suma el que ha planteado la eclosión de Vox.

“Vox ha captado gente que simpatizaba con Hogar Social, eso es innegable”, asume Melisa Domínguez, líder de la organización. Para Alfonso, con Vox “ha habido una posibilidad de hacer un partido diferente a los otros, sobre todo en lo que toca la unidad de España,  y también en términos de corrección política; Vox ha roto todo con eso y Hogar Social también iba en esa línea".