Alfonso, de Hogar Social Granada, en el banco de alimentos de este grupo en la ciudad andaluza.

Alfonso, de Hogar Social Granada, en el banco de alimentos de este grupo en la ciudad andaluza. S. M. M.

Política

A la nueva ultraderecha le dan igual Franco y el Valle de los Caídos

En torno a Hogar Social surge en España un movimiento xenófobo y anticapitalista que no se identifica con el 'Cara al sol' y admira al Che.

Alfonso no viajó a Madrid desde Granada este mes para participar en el encuentro de miles de nostálgicos del franquismo para defender que los restos del dictador permanezcan en el Valle de los Caídos. A Alfonso, sin embargo, también se le puede poner la etiqueta de “ultraderechista”, la misma que llevan quienes el otro día hacían el saludo fascista con la bandera preconstitucional a las puertas de la Basílica del Valle de los Caídos.

A sus 21 años, Alfonso es el responsable de Hogar Social Granada, la delegación en esa ciudad andaluza de Hogar Social Madrid, una organización conocida por sus okupaciones, por ayudar con alimentos sólo a españoles y por arremeter con manifestaciones y performances contra la inmigración, los refugiados y la multiculturalidad.

Hogar Social Madrid tiene su centro de operaciones desde hace unos días en el antiguo Edificio Aguilar, en la calle Juan Bravo, después de haber sido desalojado de la que fue la sede del Banco Madrid, en pleno centro. Durante los días de ese último desalojo, Alfonso, estudiante de Matemáticas y Filosofía, viajó desde Granada a Madrid para llevar alimentos y ayudar a sus compañeros. Llevó consigo parte del banco de alimentos que tiene en el pequeño local que alquila Hogar Social Granada. Junto a unas estanterías de esa reserva de comida donada se deja fotografiar para EL ESPAÑOL.

"Renacimiento europeo"

Para él, prestar ayuda a los españoles sólo por ser españoles es una prioridad absoluta. También lo es hacer ver su oposición a la inmigración y a la globalización. Es más, Hogar Social, a su entender, es parte de “un renacimiento europeo que quiere conservar derechos sociales conquistados y que quiere conservar su identidad”.

En esta línea está también el Movimiento Identitario de Alemania o la Generación Identitaria de Francia. El pasado verano, estos identitarios pretendieron patrullar con un barco en aguas del mar Mediterráneo para luchar contra la inmigración ilegal. "Defend Europe" (Defender Europa) se llamaba el xenófobo proyecto lanzado por estos jóvenes activistas de ultraderecha.

En Hogar Social reconocen “puntos comunes básicos” con los identitarios. Dar que hablar con acciones espectaculares, a lo Greenpeace, es lo que interesa a gente como Alfonso. Él habla de “compromiso de performance” del que nazcan acciones que llamen la atención. Por ejemplo, manifestarse como hicieron Alfonso y compañía con botes de humo a las puertas de la Mezquita Mayor de Granada, en el corazón del multicultural barrio del Albaicín, tras los atentados de las Ramblas de Barcelona del año pasado.

"Socialismo antiglobalización"

Para Alfonso, manifestaciones como las de la última concentración de nostálgicos del franquismo en el Valle de los Caídos no merecen la pena. “Lo digo con respeto a todos. Pero a mí el tema del Valle de los Caídos me da igual”, dice a EL ESPAÑOL. Lo que él quiere es dar forma a lo que llama “un socialismo antiglobalización y patriótico”. “Lo que me importa es que las familias de este bloque en el que estamos tengan una vida digna. Qué menos que tener una vida digna”, asegura, señalando a su local, situado en los bajos de un bloque de viviendas del Camino de Ronda de Granada.

Sentado en uno de los dos sofás muy usados que amueblan el local junto a una improvisada barra y un par de sillas viejas, Alfonso se distancia de quienes el otro día levantaban el brazo al son del Cara al sol en el Valle de los Caídos. “Hay un casticismo facha que no tiene nada que ver ni con el patriotismo ni con el socialismo que son nuestra idea, cuanto antes nos desmarquemos de eso, mejor”, asegura.

Ideológicamente, este chico de brazos y piernas tatuadas, poco parece inspirarse en las ideas típicas de la extrema derecha. Resulta incluso afín a algunos postulados de la izquierda radical. “Me produce mucha admiración la Revolución Cubana. Por su carácter patriótico. Para mí, los revolucionarios cubanos supieron adaptarse a los tiempos”, señala. Es más, reconoce que “en Podemos hay gente muy inteligente que supo aprovechar el 15-M” y que una de sus fuentes de inspiración es el filósofo italiano Antonio Gramsci, que en su día fue secretario general del Partido Comunista de Italia.

Crisis y anticapitalismo

Con estas referencias, Alfonso y compañía rechazan que lo llamen ultraderechistas o neonazis. Así suele llamarse a los militantes de Hogar Social, ya sea en Madrid o Granada. “Si fuéramos de ultraderecha, lo diría. Pero no lo somos. Puede que tengamos algunos puntos comunes, pero también los tenemos con el Partido Comunista”, apunta.

Alfonso asume, en este sentido, que las okupaciones son algo que se inscribe en la tradición del militantismo de izquierdas. “Hogar Social no es que esté adoptando ideas de la izquierda, es que es lo que hay que hacer. Si hay familias españolas que no están siendo ayudadas, que están en la calle, pues hay que darles solución dentro de nuestras posibilidades, y eso significa, si es posible, okupar”, aclara.

Para él, Hogar Social se lo debe todo a la última crisis económica que ha sufrido España. “La crisis económica ha posibilitado la emergencia de Hogar Social. No es porque seamos populistas. Es porque somos anticapitalistas”, abunda. Pone el acento en lo económico, y sólo en este punto de su reflexión aparecerá una alusión en positivo a Franco. “Con Franco se evitaron los problemas de integración. Después vino la inmigración, mucho de Sudamérica, y esto no causó problemas culturales pero sí económicos”, sostiene.

Lucha obrera y patriótica

A diferencia de otros colectivos de jóvenes “activistas patriotas” europeos que es como se consideran organizaciones xenófobas como los identitarios alemanes o franceses Hogar Social enfatiza lo económico a la hora de explicar por qué se oponen con vehemencia a la llegada de inmigrantes y de demandantes de asilo.

“Nosotros estamos en contra de las regulaciones de la inmigración porque esos inmigrantes han sido regularizados para trabajar aquí como mano de obra barata y devaluar el trabajo”, dice Alfonso. “Estamos en contra de la inmigración, no porque valoremos nuestra identidad, que también lo hacemos, sino porque estamos en contra de que la gente tenga que salir de sus países para buscar un trabajo en condiciones precarias”, abunda.

Alfonso, que se define como “socialista y patriota”, dice estar inspirado, sobre todo, por libros como El manifiesto de la izquierda nacional de Laureano Luna. A este profesor jubilado de latín y filosofía se le presenta como “uno de los primeros proponentes en España de la idea del patriotismo social y democrático”. Para Alfonso, es “el referente” intelectual. El portavoz de Hogar Social Granada hace suyos los planteamientos de Luna, en los que el Estado-nación aparece como solución a los problemas socioeconómicos de la globalización. “Nuestro cuerpo ideológico se puede resumir ahí”, plantea el joven granadino, que también se define como “anticapitalista”.

Admiradores del Che Guevara

“El liberalismo es tráfico de capital sin fronteras, tráfico de personas sin fronteras y tráfico de mercancías sin fronteras. Eso quiere decir que si se hace más barato fabricar ropa en India, el patriota Amancio Ortega, se irá a India, cuando aquí podría tener la fábrica pagando trabajo con derechos laborales”, mantiene Alfonso.

Por joven, “patriota”, “socialista”, “anticapitalista” y performer, Alfonso se mueve al margen de la nostalgia del franquismo. Por eso, para Alfonso, la imagen que mejor resume las ideas de su militancia patriótica no es la gente que va al Valle de los Caídos, sino el militante del Frente Nacional francés que lleva un tatuaje del Che Guevara. “Ver la imagen de ese hombre en Francia me alegró muchísimo. Porque hay gente que está entendiendo que la lucha obrera y la lucha patriótica en un mundo globalizado es lo mismo”, concluye. En España, la vía de Hogar Social parece ser la vía de una nueva ultraderecha.