El C-Star, fletado por Defend Europe, ha sido detenido por los autoridas de Chipre

El C-Star, fletado por Defend Europe, ha sido detenido por los autoridas de Chipre Reuters

Europa Inmigración

Los cachorros de la ultraderecha que ponen en jaque al Mediterráneo

El movimiento responsable del barco xenófobo sostiene que la "sociedad multicultural" ha fracasado. 

Robert Timm es un joven alemán que espera en la ciudad costera de Catania (Italia) la llegada al puerto del C-Star, el barco del proyecto xenófobo 'Defend Europe'. Timm es miembro del Movimiento Identitario germano (IB según sus siglas alemanas). Su idea, y la del resto de jóvenes europeos de ultraderecha que están detrás de esta iniciativa, es poner a esa embarcación a patrullar en el mar Mediterráneo para interceptar inmigrantes que viajen con destino a Europa desde las costas africanas. En esas aguas, según datos de la ONU, murieron 14 personas al día en 2016.

El IB forma parte del movimiento europeo de militantes de extrema derecha surgido a partir de la aparición en 2012 en suelo francés de la “Generación Identitaria”. Actualmente hay grupos organizados y autónomos de este movimiento en Italia, Alemania, Austria y la República Checa. Desde allí se está apoyando ahora a la consolidación de la actividad de militantes identitarios en Reino Unido y Polonia. Aseguran estar expandiéndose a otros países, como España.

'Defend Europe' es su proyecto transnacional más sonado. En él participan mayormente jóvenes franceses, austriacos a alemanes e italianos. La iniciativa ha sido capaz de atraer la atención de los medios de comunicación de todo el mundo. No siempre por las razones que a Timm y compañía desearían.

En su viaje desde Yibuti hasta Catania, el C-Star ha encontrado serias dificultades. El capitán de la embarcación y ocho miembros de la tripulación fueron detenidos el miércoles en la ciudad costera turco-chipriota de Famagusta. El jueves comparecían ante un tribunal de acusados por tenencia de documentación falsa y por entrada ilegal en el puerto de la isla, informa EFE.

Es más, si bien su misión era patrullar para supuestamente para “proteger” de la inmigración ilegal que llega a Europa, el C-Star ha servido para que, según los responsables de 'Defend Europe', cinco de sus veinte marineros esrilanqueses en prácticas terminaran pidiendo el jueves asilo político a su paso por la isla. Así figuraba en un mensaje publicado por el perfil de 'Defend Europe' en la red social twitter.

“Estos marineros se supone que tenían que desembarcar en Egipto, pero fue imposible. Aprovecharon la parada en Chipre para dejar el barco. Nos han dicho que en el aeropuerto, cuando estaban a punto de volver a su país de origen, varias ONG les propusieron quedarse en Europa y solicitar asilo”, se leía en ese tuit.

Las mentiras del capitán del C-Star

Desde Nicosia llegan noticias según las cuales la tripulación estaría acusando al capitán de haberles mentido, pues les habría ofrecido llegar hasta Italia a cambio de unos 10.000 dólares (unos 8.550 euros). Se especula con que el capitán haya incurrido en un tráfico de inmigrantes.

En 'Defend Europe' declinan hacer comentarios al ser preguntados al respecto por este periódico. En cualquier caso, parecería que el proyecto de 'Defend Europe' ha terminado contribuyendo a la venida de migrantes al suelo europeo. Pero desde el IB de Alemania lo niegan. “No hemos contribuido a la llegada ilegal de refugiados, esa gente que ha pedido el asilo nunca antes manifestó su deseo de ser refugiados”, dice a EL ESPAÑOL Daniel Fiß, copresidente del Movimiento Identitario de Alemania.

Fiß tiene a Robert Timm como representante alemán en 'Defend Europe'. Fiß tiene 24 años y estudia Ciencias Políticas y Filosofía en Rostock (noreste alemán). Está convencido de que el barco de 'Defend Europe' podrá navegar con los “activistas” – según su expresión – del movimiento identitario. Eso sí, en vista de las dificultades de esta semana, “hay que esperar”, reconoce.

Con esa iniciativa, los identitarios europeos han vuelto a dar que hablar en medio mundo, algo en lo que se han especializado de un tiempo a esta parte. El año pasado, Fiß y compañía se responsabilizaban de la performance que acabó con un mensaje contra la inmigración colgando de la Puerta de Brandeburgo, uno de los monumentos más populares de Berlín y del territorio alemán. “Fronteras seguras – futuro seguro”, se leía en una gran pancarta situada bajo la famosa cuadriga de la capital germana.

Pancarta del movimiento ultra en la Puerta de Brandenburgo en Berlín

Pancarta del movimiento ultra en la Puerta de Brandenburgo en Berlín E. E.

Activismo espectacular como el de Greenpeace

Fiß describe aquella acción, desarrollada cuando todavía Alemania se enfrentaba a una crisis de los refugiados que ha hecho llegar al país de Angela Merkel cerca de 1,5 millones de solicitantes de asilo en dos años, como la “fundación del mito de nuestro activismo”.

En un país que se volcó mayoritariamente a finales de 2015 y buena parte de 2016 en dar la bienvenida a los demandantes de asilo, aquella pancarta no sentó bien. “La gente se escandalizó, claro, cuando la protesta viene del lado malo, se deslegitima. Pero cuando lo hace Greenpeace no pasa nada y es más legítima”, sostiene Fiß con ironía.

Sur activismo, paradójicamente, bebe del legado izquierdista del mayo del 68 francés y del militantismo creativo de organizaciones como Greenpeace. “Sí, uno mira lo que se ha hecho en el mayo del 68 o grupos de activistas de izquierda, al menos en el método, en el aspecto de la performance. Creo que estos métodos de protesta no pueden reclamarse únicamente de la izquierda”, reconoce Fiß.

La gente se escandalizó, claro, cuando la protesta viene del lado malo, se deslegitima. Pero cuando lo hace Greenpeace no pasa nada y es más legítima

Fiß no es un recién llegado a la política. Entre 2009 y 2013 fue miembro de las juventudes del Partido Nacionaldemocrático de Alemania (NPD), una formación neonazi. En otros puntos de Europa, los jóvenes del movimiento identitario también suelen estar de alguna forma en relación con la extrema derecha.

En Francia, por ejemplo, “el movimiento identitario fue una solución estratégica necesaria para seguir jugando un papel en la escena organizada de la extrema derecha y para no perder los recursos de la organización Unidad Radical”, según recoge el historiador Volker Weiß en su libro La revuelta autoritaria – La nueva derecha y el hundimiento de Occidente (Ed. Klett-Cotta, 2017). Unidad Radical fue un movimiento de extrema derecha francés creado en los años 90. Quedó disuelto en 2002, después de que Maxime Brunerie, uno de sus miembros, tratara de asesinar al entonces presidente Jacques Chirac.

Para Hajo Funke, politólogo de la Universidad Libre de Berlín, los identitarios no están haciendo más que tocar las “viejas melodías de la extrema derecha que existen desde hace 40 años”. “Se presentan como si no fueran militantes de extrema derecha pero tienen posiciones claramente muy parecidas”, señala Funke a EL ESPAÑOL. “Son xenófobos, radicales de extrema derecha que piensan que a través de la inmigración y los refugiados se va a destruir la identidad nacional”, añade.

Los valores del III Reich

Fiß, por su parte, dice que dejó la militancia en el NPD tras preguntarse “por qué valores como los de patria o tradición son vinculados automáticamente al III Reich”. “Es comprensible por nuestra historia en Alemania, pero en el IB “nosotros rompemos ese esquema”, asegura. “Esos valores son anteriores al III Reich, y sirven para generar cultura y sociedad, estados-nación, y esto es importante”, añade.

Con estas ideas en mente, los identitarios como él ven en la multiculturalidad un fracaso peligroso. “La sociedad multicultural ha fracasado, por eso tenemos la situación de que en ciudades como Hamburgo, Berlín, Londres, París o Estocolmo se han desarrollado sociedades paralelas”, plantea. “La integración o la multiculturalidad implica que hay una minoría integrada en una mayoría, pero ante esas situaciones de sociedades paralelas, en unos años, podría dejar de haber una sociedad europea. Esto podría ser un peligro para nuestra democracia”, abunda.

Sin embargo, quienes parecen resultar una potencial amenaza para la democracia son 500 integrantes del IB en Alemania. No en vano, desde mayo del año pasado están bajo la vigilancia de los servicios de inteligencia germanos, algo que Fiß considera “absurdo”, entre otras cosas porque su organización ni “trabaja con el NPD ni neonazis ni otros grupos de extrema derecha”.

A favor de AfD y Donald Trump

Lo que Fiß sí reconoce es que existen una buena relación con Alternativa para Alemania (AfD), el partido político xenófobo e islamófobo al que los sondeos atribuyen entre un 7% y un 9% de la intención voto de cara a las próximas elecciones generales, que se celebrarán el 24 de septiembre. En otros países, como Austria, a los identitarios se les ve más o menos cerca de la formación de ultraderecha Partido de la Libertad (FPÖ). Sobre el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Fiß podría realizar críticas.

Pero éstas se centrarían en lo que a la persona respecta y no en lo que concierne al “fenómeno político” que ha hecho posible que ahora ocupe la Casa Blanca. “Su mensaje 'América First', su política en las fronteras, su posicionamiento frente a la globalización subrayando la nación, ha implicado un apoyo masivo que le ha permitido ganar la presidencia”, estima Fiß.

Seguro que a Fiß y compañía les gustaría escuchar a dirigentes políticos europeos con un discurso comparable al de Donald Trump. Como no los hay en sus países, se atrevieron a lanzar el C-Star, el barco de 'Defend Europe'. Todavía esperan que les lleguen noticias de la embarcación, amarrada en Chipre.