Carmen Lomana quiere ser alcaldesa de Madrid.

Carmen Lomana quiere ser alcaldesa de Madrid. Moeh Atitar

Política Elecciones 2019

Carmen Lomana se ofrece a Casado para alcaldesa de Madrid: "Más terrazas y menos manteros"

Carmen Lomana tiene un sueño. Quimérico y desenfrenado. Se imagina en lo alto de Cibeles, vara de mando en la mano, gobernando la ciudad. Quiere ser alcaldesa de Madrid... pero no tiene partido. Lejos queda su candidatura al Senado con el cartel de Vox. Ahora, si es posible, le gustaría enrolarse en una formación "más consolidada". Como por ejemplo el PP, su "organización natural". Si Casado le ofreciera el puesto -todavía vacante-, lo cogería: "Es mi amigo, aunque no creo que esté tan loco".

Lomana es tertuliana de café y pastas, nostálgica de salón francés. Aunque los cambios bruscos de temperatura maltratan esta tarde su garganta, acepta charlar acerca de su, ahora, confesable deseo. También desvela su programa, que arroja este titular: "Más terrazas y menos manteros".

La entrevistaron en la Cope y... se lió. "Me preguntaron qué haría en el hipotético caso y se desató todo esto". Los medios la llaman, le preguntan, quieren saber si hay alguien detrás. ¿Lomana ha confeccionado un plan o sólo es novelería?

-Más allá de la polémica, ¿usted quiere presentarse?

-Sería una manera tremenda de complicarme la vida, pero es una de esas cosas que merecen mucho la pena.

Ella ahora vive "tranquila". Si no fuera por el aire acondicionado... El otro día fue de compras a El Corte Inglés y se resfrió: "Aquello es una nevera". Si Lomana fuera alcaldesa, desliza, abogaría por un uso más razonable y razonado de las ventiscas artificiales.

Puestos a tener ideas, Lomana las tiene hasta para "la presidencia del Gobierno". Aunque lo que más le pone es Madrid: "Conmigo habría menos impuestos y menos multas. Y ni un sólo mantero. No se produciría el agravio comparativo que sufren los comerciantes". A Lomana también le agobia la circulación: "No cerraría más calles ni ensancharía las aceras. Nos están volviendo locos. No sabemos por dónde se entra, tampoco por dónde se sale".

Lejos de ser ingenua, trabajaría para limar los prejuicios de los ciudadanos: "Ya sé que dicen que soy pija, pero prefiero eso a la cutrez". En diciembre de 2015 su nombre figuró por primera vez en una papeleta electoral. Vox la incluyó como número tres al Senado. Ella, en Twitter, prometió intentar cerrarlo desde dentro: "Es un cementerio de elefantes".

Lomana viró un poco más a la derecha porque su relación con el PP se agrió. El Partido Popular de Casado le gusta: "Nos estamos reconciliando". Si de ella dependiera, enarbolaría el escudo del PP para integrar "a gente del PSOE". Lo define como "un centro-derecha progresista". "No quiero rancios", resume.

La salida de Rajoy y, por ende, del rajoyismo han motivado a Lomana. Confía en el nuevo presidente para lograr una renovación... que la integre a ella también. Si Pablo llama, le regalará un sí mayúsculo.

Admiradora de Manuel Valls

En mayo de 2017, habló así del PP en una entrevista con este diario: "Lo primero que hay que hacer es una limpia impresionante. Es un partido plagado de corrupción y me parece inmoral. Cuando ya pensábamos que lo habíamos visto todo, que en el PP ya había pasado todo, con el Bigotes, con el otro, de repente sigue. Y llega Ignacio González robando más, pero además como una familia de mafiosos, como los Pujol. Es asqueroso, esa es la palabra".

Aprovechó la ocasión para pedir echar a Rajoy "a escobazos" y, precisamente, apostó por Pablo Casado como líder. El hombre que, si quisiera, podría auparla para cumplir su sueño.

Como gran parte de la Jet madrileña, Manuel Valls ha fascinado a Carmen Lomana: "Me encanta, es un hombre muy culto". Emplea el anuncio de Barcelona para colocar la política francesa por encima de la española: "Allí no entra cualquiera".

Igual que el ex primer ministro del país vecino, si de ella dependiera, fraguaría una confluencia. Porque Ciudadanos, dice Lomana, "es igual que el PP". Con Villacís, candidata naranja, no tendría problema: "Begoña es estupenda".

La omnipresente tertuliana da un paso al frente porque Carmena y su equipo le han decepcionado: "Han convertido el centro de Madrid en un gueto". Ella se postula como la alcaldesa que hará posible "una ciudad moderna y abierta".