El glaciar Thwaites ha sido uno de los más afectados.

El glaciar Thwaites ha sido uno de los más afectados. NASA/WikimediaCommons

Historias

La costa de la Antártida retrocede: ha perdido casi 13.000 kilómetros cuadrados en las últimas tres décadas

Los cambios más drásticos se han producido en la parte occidental, donde los glaciares retrocedieron entre 10 y 40 kilómetros.

Más información: El glaciar Hektoria colapsa en dos meses: el retroceso más rápido de la historia moderna, según 'Nature'

Publicada

La Antártida pierde terreno. El Continente helado ha retrocedido 12.800 kilómetros cuadrados en los últimos 33 años, una superficie que equivale a casi media Galicia, la mayoría en la parte occidental. Así lo muestra un análisis realizado entre 1992 y 2025 y que acaba de ver la luz.

Esa pérdida de hielo no se ha producido de manera uniforme. El 77% de la línea de costa del Polo Sur no ha sufrido cambios. Sí lo ha hecho el 23%, incluidas la península antártica, las tierras de Wilkes y George V, y la Antártida Occidental.

"Quizá, deberíamos sentirnos afortunados de que toda la Antártida no esté reaccionando ahora mismo, porque estaríamos en muchos más apuros", sostiene Eric Rignot, autor principal del trabajo. Aun así, advierte de que podría ser el siguiente paso.

Los cambios más drásticos se han producido en el mar de Amundsen y Getz (Antártida Occidental), donde los glaciares retrocedieron entre 10 y 40 kilómetros. También se ha visto afectado el glaciar Pine Island, que se ha replegado 33 kilómetros; Thwaites, que ha perdido 26 kilómetros, y Smith, con una disminución de 42 kilómetros.

En total, la capa de hielo se ha estado retirando de la línea de base (la franja donde el hielo pasa, gradualmente, de estar unido a tierra firme a flotar en el mar) a un ritmo promedio de 442 kilómetros cuadrados al año.

Esta es la primera vez que se cartografía la capa de hielo de la Antártida de una manera tan exhaustiva y durante un período tan largo, destaca Rignot. El trabajo se ha publicado este lunes en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Agua cálida

Parte del problema se explica por la introducción de agua cálida del océano al interior de la capa de hielo a través de fosas submarinas. "Es como el globo: no está perforado por todas partes, pero donde lo está , lo está profundamente", desarrolla.

Sin embargo, la migración significativa de la línea de base a lo largo del noreste de la Península Antártica sigue siendo un misterio. El equipo no tiene evidencia de que en esta zona haya agua cálida que lo provoque. "Algo más está actuando, pero aún es una incógnita", resalta el autor principal.

En esta región, varias plataformas de hielo se derrumbaron antes del período de estudio, y glaciares como Edgeworth (que perdió 16 kilómetros), Boydell, Sjögren, Bombardier y Dinsmoor se han desprendido significativamente, sostienen los autores.

Los glaciares Hektoria, Green y Evans se desprendieron 21, 16 y 9 kilómetros, respectivamente, más allá de sus puntos de apoyo en 1996.

Francisco Navarro, expresidente de la International Glaciological Society, expone que la importancia del estudio radica en que las plataformas de hielo, al estar unidas a los laterales de grandes bahías del continente antártico, tienden a retener el avance del hielo que viene del interior del continente.

Si retrocede esa línea de transición y disminuye el área de las plataformas, "se acelera la velocidad con la que el manto de hielo antártico expulsa su hielo al mar en forma de icebergs", advierte.

Aumento del nivel del mar

Los autores defienden que la cartografía que han hecho proporciona puntos de referencia cruciales para los modelos de capas de hielo de próxima generación encargados de proyectar el aumento futuro del nivel del mar.

En este contexto, la expulsión al océano de hielo continental contribuye a ese crecimiento, agrega Navarro. Las estimaciones más recientes estiman una adición de 4 milímetros al año. Sin embargo, "han ido en aumento desde hace prácticamente un siglo, y se espera que sigan haciéndolo en los decenios venideros", señala .

Así, las estimaciones El IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) del aumento del nivel del mar de aquí al fin del siglo XXI se sitúan entre 40 y 80 centímetros para escenarios de bajas emisiones de gases de efecto invernadero.

En un escenario de alta contaminación estas cifras varían entre 60 centímetros y 1 metro. Solo la mitad de este aumento se atribuye a la pérdida de masa de glaciares y mantos de hielo; la otra mitad se atribuye a la expansión térmica del océano (al calentarse el agua del océano, se expande), manifiesta Navarro.

A pesar de la disminución del hielo en la Antártida, en los últimos tres años se han registrado ganancias de masa debido a un aumento de la precipitación en forma de nieve. Aunque pueda parecer paradójico, no es incompatible con el cambio climático.

"Precisamente el calentamiento implica mayor evaporación en los océanos tropicales, lo que, a su vez, resulta en mayor precipitación en forma de nieve en las regiones polares", arguye Navarro.