Cuando se habla de una posible subida del 10% en 2026, el origen no es técnico, sino fiscal y regulatorio, Alberto Martínez Ramos.

"Cuando se habla de una posible subida del 10% en 2026, el origen no es técnico, sino fiscal y regulatorio", Alberto Martínez Ramos. Istock

Historias

¿Subirá el precio de la luz? La factura podría incrementarse hasta un 10% pese al récord en renovables en España

El abaratamiento de la generación solar y eólica choca con el aumento de los costes regulados y los impuestos, que ya son más de la mitad del recibo.

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Mariana Goya
Publicada

La factura de la luz será previsiblemente más cara en 2026 para el consumidor medio, aunque producir electricidad en España sea cada vez más barato. Esa es la aparente contradicción que marca el debate energético actual.

Y es que mientras las energías renovables baten récords y reducen el coste de generación, los hogares podrían afrontar un encarecimiento de hasta el 10% debido al aumento de los costes regulados y al peso estructural de impuestos y cargos del sistema.

La cuestión es que en los últimos meses han coexistido previsiones divergentes. Por un lado, las estimaciones gubernamentales apuntan a posibles descensos de entre el 4,7% y el 10% en la factura media, apoyadas en el menor coste de la generación renovable.

Por otro, los análisis centrados en la estructura regulatoria alertan de que el recibo podría incrementarse por la revisión de peajes y cargos. Por eso, la clave está en distinguir entre el precio de producir electricidad y el precio final que paga el consumidor.

Contexto español

España atraviesa un momento histórico en el despliegue de energías limpias. A comienzos de 2026, más de la mitad del mix eléctrico procede de fuentes renovables, principalmente eólica, fotovoltaica e hidráulica.

Este avance ha reducido de forma estructural el coste de generación en el mercado mayorista. Sin embargo, ese abaratamiento no se traslada automáticamente al recibo doméstico.

Alberto Martínez Ramos, experto del Máster en Energías Renovables y Eficiencia Energética de MINT, sostiene que el origen del debate es en gran parte regulatorio. "Sin duda, se encarecerá. Independientemente de las fluctuaciones del precio de la energía en el mercado energético, se producirá una subida de tipo fiscal originada por las previsiones del Gobierno de subida de los denominados costes regulados", afirma.

Estos costes regulados —que incluyen peajes de transporte y distribución y cargos del sistema— pueden suponer entre el 40% y el 55% del total del recibo. Y, dentro de este bloque se integran conceptos como la financiación de las renovables, el bono social y el déficit de tarifa.

"Se ha producido una subida de la financiación del bono social del orden del 50%, pasando de unos 4,65 euros anuales en 2025 a prácticamente 7 euros en 2026", detalla Martínez Ramos.

La factura

Cuando se analiza la estructura de la factura, la energía consumida representa aproximadamente el 45% del total. El resto se reparte entre costes fijos asociados a infraestructuras y sistema (en torno al 30%) e impuestos (alrededor del 25%).

La recuperación del IVA al 21%, tras las rebajas aplicadas durante la crisis energética, ha elevado de nuevo la presión fiscal sobre el recibo.

¿Una contradicción?

"La gran paradoja del sistema eléctrico actual es que, aunque los costes de producción han descendido notablemente, el coste de disponer de la energía se ha vuelto más complejo y se ha encarecido", explica el experto.

Y es que la integración masiva de renovables intermitentes exige inversiones adicionales en redes, respaldo y mecanismos de estabilidad para evitar riesgos de suministro.

Además, el diseño marginalista del mercado mayorista sigue condicionando el precio final. Cuando no hay suficiente generación renovable entran en funcionamiento las centrales de ciclo combinado de gas, cuyo coste fija el precio para toda la energía producida en ese momento.

"Basta plantearse qué sucede una noche sin viento. Deben entrar las centrales de gas y disparan el precio", señala Martínez Ramos. La dependencia del gas importado mantiene la exposición a tensiones geopolíticas y volatilidad internacional.

En este contexto, puede producirse una situación contradictoria para el consumidor. Y eso, dice Martínez Ramos, "es lo que muchos consumidores están experimentando en este arranque de 2026. Es la 'trampa' de la factura eléctrica: el precio de la energía es solo una pieza del puzle", subraya. Es decir, el mercado mayorista puede bajar mientras el importe final sube por el peso de cargos e impuestos.

De cara a los próximos años, la tendencia estructural apunta a un abaratamiento progresivo de la generación gracias a la expansión renovable. Sin embargo, ese descenso tendrá un impacto limitado en la factura mientras los costes estructurales sigan representando más de la mitad del recibo.

En ese sentido, el desarrollo de tecnologías de almacenamiento que permitan gestionar el excedente renovable y reducir la dependencia del gas será determinante para estabilizar los precios. Hasta entonces, la evolución de la luz en 2026 dependerá tanto de la transición energética como de las decisiones regulatorias y fiscales que configuran la factura final.