Atender al aumento de personas con adicciones, dar respuesta al 'sinhogarismo', que ha empezado a tener rostro joven y femenino, y ampliar el "ejército" de voluntarios que conforman la organización. Estos son algunos de los retos a los que se enfrenta la nueva presidenta de Cáritas Castilla-La Mancha, Mónica Moreno.

Pocos días después de aterrizar en el cargo, ha concedido una entrevista a Europa Press, en la que, además de detallar las actuaciones concretas que se ha marcado al tomar las riendas de la entidad diocesana, ha insistido en la voluntad de continuar "siendo voz y dando respuesta a las personas más vulnerables", esas a las que "el sistema ha descartado".

Pese a no contar aún con los datos regionalizados del informe Foessa ni los de la memoria del 2021 de Cáritas, su presidenta sí ha alertado del incremento del número de mujeres y de jóvenes que no tienen hogar y que acuden a esta organización en busca de ayuda.

"Antes, el perfil era mayoritariamente de hombres. Ahora son más las mujeres que acuden a Cáritas para normalizar su vida, entrando en el programa de media estancia, encontrando trabajo y viendo las posibilidades que tienen para salir adelante", ha explicado Moreno.

Pero además de esas mujeres, también está aumentando el número de jóvenes que, afectados por la precariedad laboral, pierden su hogar. "Cada persona arrastra una historia y una circunstancia. No hay un perfil generalizado de los usuarios de estos programas. Terminan en la calle por problemas familiares o por un empleo precario, situaciones que el COVID ha potenciado".

Incremento de las adicciones

En este camino que Mónica Moreno inicia al frente de Cáritas, la organización también aspira a enfrentar las llamadas "nuevas pobrezas" que van en aumento, como la soledad o las adicciones a "drogas, pornografía, redes sociales o juegos y apuestas" y que no solo afectan a las personas jóvenes.

Para ello, y en el caso de Toledo, la entidad diocesana va a poner en marcha este 2022 el proyecto 'Lázaro', con el que ofrecer a las personas usuarias una intervención social que reduzca los efectos nocivos que esa dependencia puede tener en su salud, su trabajo o su familia.

"Este tipo de pobreza, que precisa de una atención muy profesionalizada, no tiene un perfil definido. No solo son jóvenes", ha detallado Moreno, que ha asegurado que Cáritas Ciudad Real ya ofrece un programa similar de ayuda a superar las adicciones.

Aumentar el número de voluntarios

Otro de los hitos a los que se enfrenta la nueva presidenta regional de Cáritas es el de aumentar el número de voluntarios, toda vez que la pandemia ha hecho que la organización haya perdido cerca de un 30 % de las personas que integran su ejército de colaboradores.

"No tenemos cuantificado el número de voluntarios al que queremos llegar. La media de edad era de 65 a 70 años, pero el COVID les ha convertido en un colectivo de riesgo. La idea es consolidar y animar a la gente de a partir de los 40 años para que acompañen e intervengan con las miles de personas que llegan a nosotros".

Y es que Moreno ha defendido que uno de los puntos fuertes de Cáritas son las personas de forma "muy fiel" se comprometen con los más desfavorecidos. "Gracias a ellos llegamos a miles de personas porque estamos en muchos pueblos y parroquias de Castilla-la Mancha".

Respecto al informe Foessa que, aunque en la región se presentará a mitad de mes ya ha rebelado que a nivel nacional 2,7 millones de jóvenes están en exclusión social severa, la responsable castellano-manchega ha asegurado que Cáritas no se plantea articular un programa concreto para este sector poblacional, pues ya cuenta con actividades e iniciativas para llegar a este colectivo, que está en exclusión social porque, además de encadenar una crisis con otra, sufre precariedad laboral.

"Desde los programas de empleo de Cáritas se apuesta por la formación y la orientación de estas personas, que reciben un acompañamiento continuado para que encaucen su vida y encuentren trabajo", ha apuntado.

Integrar a los "descartados"

Otro de los puntales de acción de la nueva presidenta de Cáritas es seguir acompañando a las personas más vulnerables para que puedan acceder a las diferentes convocatorias de ayudas. En muchas ocasiones, ha denunciado, se quedan fuera por no reunir los criterios.

"Existe la brecha digital y muchos de los demandantes no tienen acceso a Internet. Además, la pandemia ha resaltado más esa brecha y, por ello, las administraciones tienen que tener en cuenta la situación de los descartados, de los que no tienen acceso a nada".

Por ello, la responsable regional de Cáritas ha reclamado aumentar el presupuesto para mantener ese llamado "escudo social" y articular nuevas medidas, a fin de ayudar a todas esas personas que, "una vez han salido del sistema, es difícil recuperarlas", toda vez que el Ingreso Mínimo Vital ha tenido "mucho impacto mediático" pero poco efecto real.

Prostitución

En conversación con Europa Press, la presidenta regional de Cáritas también ha hablado de otro de los colectivos que el COVID y el confinamiento ha hecho aún más vulnerable, el de las mujeres que ejercen la prostitución.

"En los meses más duros de la pandemia se notó un incremento del número de mujeres que acudió a Cáritas en busca de acompañamiento, porque los prostíbulos se cerraron y se vieron en calle. La colaboración de la Policía Nacional y de la Policía Local fue fundamental para poder llegar a estas personas, que por miedo o presión del proxeneta no podían salir".

En el caso de Cáritas Toledo, ha explicado Moreno, cuenta desde 2015 con el proyecto 'Santa Marta', que ofrece una oportunidad para el cambio y normalización de la vida personal y familiar a estas mujeres.

En 2020 la organización acompañó a un total de ocho, que han salido del contexto de la prostitución y desde que se inició el programa han sido un total de 23 las beneficiarias.

Además de ayudarlas a acceder a una vivienda normalizada y de ofrecerles ayudas que cubran y atiendan de forma temporal sus necesidades básicas, también se favorece su inserción laboral a través de la formación. Todo ello a través proceso totalmente individualizado según las habilidades, gustos y preferencias de cada una de ellas.

De igual modo, Cáritas ha tratado a dos mujeres víctimas de trata. Al no tener recursos para poder ayudarlas, una fue derivada del Proyecto Esperanza y otra a los servicios sociales de Atención Primaria de Toledo.