Tan cargado como estuvo el año 2022 de efemérides literarias, a muchos nos pasó inadvertido el centenario de la muerte de William H. Hudson (1841-1922), naturalista, ornitólogo y escritor de quien Joseph Conrad –con quien tantas veces se lo ha comparado– dijo: “Escribe como la hierba crece”. Reparé en ese olvido al enterarme, tarde y por casualidad, de que La Línea del Horizonte había publicado, con motivo del centenario, una edición de Aves y hombres (1901) traducida y profusamente anotada por el poeta e hispanista Niall Binns, autor además de un extenso y muy suculento estudio crítico añadido al final del volumen y titulado “Hudson, pionero del ecologismo”, de momento el ensayo más amplio, cabal y bien informado de cuantos circulan sobre Hudson por estos pagos.

Estirando del hilo, descubrí más cosas, para mi sorpresa. Descubrí que detrás de La Línea del Horizonte Ediciones están los mismos editores de Punto de Vista.

Y descubrí, abochornado por mi despiste, que el primero de estos sellos llevaba ya publicados, en su sólida colección “Solvitur ambulando”, de clásicos viajeros, dos preciosos títulos de Hudson: Días de ocio en la Patagonia y A pie por Inglaterra, los dos presentados por Pilar Rubio y Robert Macfarlane, respectivamente.

Tras leer 'Allá lejos y tiempo atrás', Virginia Woolf dijo que "más que recomendarlo, una quisiera saludar este libro como a una persona"

Así que la obra de William H. Hudson empieza a ser accesible para los lectores españoles más allá de sus tres títulos señeros, rescatados hace ya tiempo por la editorial Acantilado: Allá lejos y tiempo atrás (sus extraordinarias memorias de infancia, que transcurrió en la pampa argentina), y las novelas La tierra purpúrea y Mansiones verdes.

En su día, Andrés Barba dio noticia entusiasta, en estas mismas páginas, de una rareza: El viajero de las cercanías (Erasmus Ediciones), que se presentaba como “una selección de entrañables anécdotas ecológicas” del mismo Hudson.

[Reclamación]

Y si uno se pone a rebuscar, puede dar con más o menos viejas ediciones argentinas, como la que se hizo en la colección Austral de El ombú y otros cuentos rioplatenses (a ver cuándo demonios un editor se anima de una vez a recuperar este libro importante). O el codiciable tomo de la Biblioteca de Ayacucho que reúne Allá lejos y hace tiempo y La tierra purpúrea, con prólogo de Jean Franco y en traducción nada menos que de Idea Vilariño.

Hudson es –por lo menos en España: en Argentina es un autor ineludible– uno de esos “clásicos secretos” que editores, comentaristas y lectores “descubren” periódicamente con asombro, apresurándose a dar exultante y contagiosa noticia de su hallazgo. Esta viene adornada, casi siempre, por un relumbrante festón de citas incitantes, a cuenta de Ford Madox Ford, de Conrad, de Virginia Woolf, de Theodor Roosevelt, de Pound, y luego de Borges, de Aira, de Piglia…: toda una panoplia con la que abarrotar las fajas y las solapas de sus libros.

[Bertolt Brecht canta en español]

Tras la deliciosa y edificante lectura de Aves y hombres, el estudio de Niall Binns documenta con apasionado rigor la vida, la obra y la fortuna de Hudson en su doble faceta de escritor y de científico. “En nuestros tiempos de cataclismo ecológico, los ensayos de Hudson –pionero entre pioneros en su defensa de la biodiversidad del planeta– nos atañen más que nunca”, escribe Binns con razón.

Tras leer Allá lejos y tiempo atrás, Virginia Woolf dijo que “más que recomendarlo, una quisiera saludar este libro como a una persona […] la persona completa y entera que tan raras veces encontramos en la vida o en la literatura”.

Por su parte, Binns cuenta que, mientras traducía Aves y hombres, se preguntaba, “en ocasiones de manera casi obsesiva, si yo le habría caído bien”.

No se me ocurre mejor ni más cándida declaración de aprecio, respeto y veneración por un escritor.