Image: La canción de Shao Li

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Infantil y juvenil

La canción de Shao Li

Marisol Ortiz de Zárate

Carmen Blázquez
Publicada
Actualizada

Bambú. Barcelona, 2009. 160 páginas, 11’90 euros. (A partir de 12 años)

Como los viejos cuentos que nos asustaban llevándonos al bosque donde moraban el peligro y el miedo, nos conmovían mostrándonos indefensos y nos reconfortaban al descubrirnos al pequeño héroe que no sabíamos que llevábamos dentro; con esos mismos hilos, tan valiosos, se teje esta historia de niños perdidos y asustados frente al mundo de los adultos, el bosque más oscuro. Son los adultos y sus vilezas para satisfacer ambiciones los que resultan desenmascarados, pero sin reducirlos a las simples etiquetas de buenos y malos. El bosque y el lobo de antaño son ahora la gran ciudad y la maquinaria del negocio mediático, que aparece estupendamente destripado: buena manera de fortalecer el espíritu crítico de los más vulnerables a los engendros televisivos camuflados bajo el brillo y la farándula. A pesar de todo, las fuerzas positivas, los sentimientos más nobles, ganan la batalla.
Conmueve el amor incondicional de la protagonista, que ha aprendido a desconfiar, hacia su hermano pequeño que todavía confía plenamente, un amor del que obtiene su fuerza. Los diálogos ruedan con naturalidad y la voz de la narradora, cálida y solidaria desde la inmediatez del presente, tiene un gran poder de evocación. Que el escenario de esta odisea sea un Londres gélido e inhóspito -en el que se desliza un homenaje a Charles Dickens y sus niños abandonados-, en un futuro doblemente inquietante por lo cercano, supone un aviso eficaz ante ese horizonte gris y deshumanizado que parecemos empeñados en fabricarnos. Pero incluso en el bosque más amenazador brilla la luz diminuta que guía al corazón valeroso.