Image: La suerte cambia de vida
Es difícil encontrar nuevas voces en el panorama de la poesía para niños. Con independencia de las selecciones que rastrean en la obra de escritores consagrados una realidad poética de la cual el niño pueda ser interlocutor, alguna afortunada edición que a partir de un poema construye un libro-álbum y las escasas pero alentadoras incursiones de poetas de oficio en este ámbito, resulta extraño hallar una voz interior que se exprese por medio de un cuidado y trabajado leguaje. La suerte cambia de vida es un poemario excepcional que requiere una aproximación desprejuiciada, una disposición pausada y ávida de relecturas y una sensibilidad dispuesta a ser cautivada.
Leer poesía no es tarea fácil pero puede ser una experiencia altamente gratificante. Gratificante aunque no necesariamente placentera, el lector de poesía lo sabe. Y si así ocurre con las obras adultas por qué no ha de suceder lo mismo con las destinadas a los niños. No son tan distintas las unas de otras. Este poemario lo evidencia. Ser partícipe del miedo que otro siente, compartir la sensibilidad con la que plasma un acontecimiento cotidiano en el lenguaje y lo despoja de su nimiedad para reflejar cuán único y efímero fue o reparar en una mirada subjetiva cargada de afectos, anhelos y referencias que, sin quererlo, va tejiendo un mundo paralelo y ajeno al de tantas otras personas, son sensaciones y experiencias de las cuales nos apropiamos gracias a los poemas de Javier España y que se convierten en un nexo invisible y un legado simbólico común entre los lectores de obras como ésta, ávidos de obras divergentes.
Leer poesía no es tarea fácil pero puede ser una experiencia altamente gratificante. Gratificante aunque no necesariamente placentera, el lector de poesía lo sabe. Y si así ocurre con las obras adultas por qué no ha de suceder lo mismo con las destinadas a los niños. No son tan distintas las unas de otras. Este poemario lo evidencia. Ser partícipe del miedo que otro siente, compartir la sensibilidad con la que plasma un acontecimiento cotidiano en el lenguaje y lo despoja de su nimiedad para reflejar cuán único y efímero fue o reparar en una mirada subjetiva cargada de afectos, anhelos y referencias que, sin quererlo, va tejiendo un mundo paralelo y ajeno al de tantas otras personas, son sensaciones y experiencias de las cuales nos apropiamos gracias a los poemas de Javier España y que se convierten en un nexo invisible y un legado simbólico común entre los lectores de obras como ésta, ávidos de obras divergentes.