Image: Hilderita y Maximiliano
A veces las historias simples pasan desapercibidas. Nos cuesta reparar en lo evidente y descubrir su belleza. Quizás haya alguna relación entre estas ideas y la fascinación infantil por las mariquitas. Al menos ésta es la sensación que uno experimenta al leer este libro-álbum.
"Es un libro en el que no pasa nada", podría reclamar el lector ávido de acciones. "¿Cómo que no pasa nada?" -le respondería-, "Hay una hermosa historia de amor". Y es cierto que es tan simple la historia que cuesta reparar en su profundidad. Krahn consigue transmitir la magia del encuentro de dos mariquitas en una ilustración; en otra, la felicidad que sienten juntas; en otra, el orgullo de un padre por sus hijos... Es una obra fresca e inteligente en la cual el texto y la ilustración se iluminan de forma recíproca. Hilderita y Maximiliano es un libro que tiene un principio, un nudo y carece de fin. Final abierto pero no porque sea necesario que el lector resuelva algo, sino simplemente porque mientras haya mariquitas habrá un niño que repare en ellas.
"Es un libro en el que no pasa nada", podría reclamar el lector ávido de acciones. "¿Cómo que no pasa nada?" -le respondería-, "Hay una hermosa historia de amor". Y es cierto que es tan simple la historia que cuesta reparar en su profundidad. Krahn consigue transmitir la magia del encuentro de dos mariquitas en una ilustración; en otra, la felicidad que sienten juntas; en otra, el orgullo de un padre por sus hijos... Es una obra fresca e inteligente en la cual el texto y la ilustración se iluminan de forma recíproca. Hilderita y Maximiliano es un libro que tiene un principio, un nudo y carece de fin. Final abierto pero no porque sea necesario que el lector resuelva algo, sino simplemente porque mientras haya mariquitas habrá un niño que repare en ellas.