Hacer que las palabras comuniquen, además de su significado, su musicalidad. Que junto a las imágenes poéticas nos emocione el sonido de los versos. Que en cada poema sobre un instrumento musical, podamos escucharlo si aguzamos el oído. Que la oralidad logre traspasar el carácter escrito para conectarnos con nuestra propia voz y con la voz de la tradición. éstas son cualidades que consigue Desclot en un libro de poesía fresco, divertido y lleno de ritmo, con el que obtuvo el irregular Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil. La cadencia rítmica y la sonoridad envolvente que alcanza el autor en sus poemas las podemos apreciar especialmente cuando leemos el original en catalán. Si no dominamos el idioma, entonces sentiremos cómo los sonidos de las palabras se imponen y transmiten un torrente de emociones e imágenes. Magnífico libro, con ilustraciones sugerentes, su mayor logro consiste en brindarle un puente al niño que comienza a alejarse del universo sonoro del lenguaje.