Varios personajes caninos latinoamericanos han destacado en el panorama de la literatura infantil. Junto al pícaro Caiperro del Hambre (de Graciela Montes) o la costumbrista Negrita (de Onelio Cardoso), aparece ahora la historia en clave realista de Carlos Perro. Pese a sus desigualdades estilísticas, tienen en común la exploración de temas como la pobreza, el abandono o el miedo; la condición humana y libre de sus personajes, el humor inteligente y, pe- se a su carácter crítico, su renuncia a transmitir mensajes edificadores o a sucumbir ante el reino de los "valores transversales". Carlos Perro es un cachorro que despierta sentimientos de cariño. Cercana a la estructura de una novela de iniciación, el lector participa del crecimiento psicológico y afectivo del protagonista y puede proyectar en él sus angustias e inseguridades. Relato fresco, ameno y muy bien narrado, tiene el mérito de no caer en estereotipos ni moralismos. Recomendado en especial para niños sensibles.