Image: La fábrica de nubes
Desde sus orígenes el libro -álbum ha estado vinculado con las vanguardias artísticas. Muchas han sido las obras transgresoras y experimentales que han sido dirigidas al niño en aras de formar un nuevo tipo de sensibilidad estética. Artistas como Lisitski, Munari, Pacokvská, entre muchos otros, se han orientado en esta dirección con sólidas propuestas. Sin embargo, tras este espíritu original y creativo también se han cobijado libros, e incluso fondos editorales enteros, francamente deficientes que alardean del desorden y confunden libertad artística con mediocridad. La proliferación de esta tendencia ha llevado a que no reparemos en la calidad de algunos libros que se apartan de las publicaciones habituales. Tal es el caso de La fábrica de nubes. Entremezclando el collage y la ilustración construye una historia aguda que se aparta de los clichés y yuxtapone el humor y la ternura con cierta actitud crítica. El resultado es un producto armónico donde la experimentación plástica está justificada y enriquece al texto. Una propuesta inteligente y divertida.