Image: El bosque de mi abecedario
Sostuvo Miquel Desclot que "poesía infantil es aquella que también los niños pueden leer". Por su parte, Juan Kruz Igerabide prefirió darle una vuelta a la frase y afirmar que "poesía infantil es aquella que tam-bién pueden leer los adul-tos". Lo cierto es que la mayoría de la producción poética "para niños" limita su condición poética para así adecuarse a "lo infantil". En consecuencia, en estas obras abundan el estereotipo, el diminutivo y lo ñoño. Un problema similar lo encontramos en las ilustraciones "para niños". Aquí también es común que, por agradar, se olvide expresar o comunicar.
El bosque de mi abecedario es un libro fuera de serie por su valor poético, por su valor plástico y por la perfecta conjunción que logra entre uno y otro. Antes que poesía infantil, es poesía. Antes que una bonita imagen, es una propuesta estética. Tanto el trabajo de Villar como el de Calatayud responden a una búsqueda personal de la belleza y de allí la calidad del resultado.
El bosque de mi abecedario es un libro fuera de serie por su valor poético, por su valor plástico y por la perfecta conjunción que logra entre uno y otro. Antes que poesía infantil, es poesía. Antes que una bonita imagen, es una propuesta estética. Tanto el trabajo de Villar como el de Calatayud responden a una búsqueda personal de la belleza y de allí la calidad del resultado.