Ensayo

La Alemania de Weimar. Presagio y tragedia

Eric D. Weitz

1 mayo, 2009 02:00

Trad. de Gregorio Cantero. Turner. Madrid, 2009. 409 páginas, 24 euros

Tras el armisticio en la I Guerra Mundial, Alemania se sumergió en una vorágine de conflictos y tensión creativa de dimensiones que no tuvieron parangón en el mundo occidental durante la etapa de irrupción de las masas en la vida pública. A partir del impacto de la modernidad y desde la óptica de las múltiples reacciones que se sucedieron, la obra de Eric D. Weitz (Nueva York, 1953) constituye una brillante introducción a la República de Weimar (1919-1933), cuya cultura aborda con agudeza. En cambio, la vida política es el punto flaco de este estupendo libro, porque sus interpretaciones no aportan novedades.

En la vertiente económica, Weimar no pudo contar con peores circunstancias. Constituyó una descomunal montaña rusa iniciada con una fase de inflación que, bajo la carga de las compensaciones de guerra, culminó en la hiperinflación de 1922-23, enajenando a las clases medias. Tras un periodo de estabilización, y el auge consumista de 1927-28, el país se despeñó en la Gran Depresión.

El libro alcanza su esplendor en la parte dedicada a la vida urbana, los efectos de la propagación e incidencia de las tecnologías de masas (cine, revistas ilustradas, discos, radio), con los consiguientes cambios de hábitos de los ciudadanos. De esta nueva realidad, fragmentada, vertiginosa, surge la perplejidad y los análisis de intelectuales de la talla de Thomas Mann, Heidegger, Roth... Mientras, corren, también intentando atrapar el sentido de aquel tiempo, las obras de artistas encabezados por Brecht, Weill, Hüch y Moholy-Nagy. No menos sobresaliente fue la polémica que suscitó la mayor controversia de la época, la de la mujer moderna, liberada, tendencia vinculada a la corriente de libertad sexual. A riesgo de incurrir en anacronismo, y siguiendo a Weitz, se podría decir que la cultura de Weimar, en lo referente a la ruptura de los comportamientos sociales e individuales y al experimentalismo, fue un antecedente de la contracultura de los años 60.