Santiago Roncagliolo.

Santiago Roncagliolo. Richard Hirano

Letras

Roncagliolo examina a León XIV: "Para atajar los abusos sexuales en la Iglesia hace falta algo más que bondad"

El escritor peruano bucea en la fascinante historia del nuevo papa, adalid de la lucha contra los turbios pecados del catolicismo.

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Lo mismo que nunca llueve a gusto de todos, tampoco hay un papa que ponga de acuerdo a la unanimidad de los católicos. Ni siquiera hay un consenso definitivo en el seno de la propia iglesia, que desde el principio de los tiempos libra sus propias luchas internas. El 8 de mayo de 2025 la fumata blanca dio paso al anuncio del nombre de Robert Prevost, primer estadounidense en convertirse en sumo pontífice, León XIV para los restos, y la noticia no cayó bien en todos lados. Desde luego, no en el entorno de Trump, alineado con la vertiente más conservadora y, por tanto, enfrentado a doctrinas como la teología de la liberación, que fue una influencia crucial para el desarrollo en el sacerdocio del nuevo papa.

Prevost, de la orden agustina, cree en el Dios que se mancha las manos para mejorar las vidas de los que resisten a la orilla de la sociedad. A ese fin entregó su desempeño como sacerdote desde los años 80 en Perú, donde fue asumiendo cargos de cada vez más alta responsabilidad. Se convirtió en uno de los grandes adalides de la lucha por el esclarecimiento de casos de abuso sexual y de corrupción económica en la Iglesia, lo que le valió la confianza del papa Francisco, que en los últimos años de su mandato se lo llevó al Vaticano.

La infancia del escritor peruano Santiago Roncagliolo (Lima, 1975) se refleja, por momentos, en la vida de Prevost, que cuenta con la nacionalidad andina desde hace mucho tiempo. Sus padres lo instruyeron en el catolicismo según la teología de la liberación, e incluso quiso ordenarse sacerdote, pero los seminaristas no lo aceptaron. Ahora ha decidido contar la historia del papa como un thriller, apoyado en una trama real de espionaje en la que se investigan los pecados capitales y los sospechosos son altos cargos eclesiásticos.

Pregunta. ¿Cómo se acerca a la historia de Prevost y cuándo se da cuenta de que tiene que escribir este libro?

Respuesta. En el momento de la fumata blanca estaban en el Vaticano los periodistas que investigaron el caso de abusos sexuales de los sodálites [miembros de una comunidad católica ultraconservadora fundada en Perú]. Paola Ugaz recibió amenazas de los entramados empresariales del Sodalicio y denuncias agotadoras y absurdas. Yo le había dicho muchas veces que abandonara, y de pronto supimos que si ella seguía era porque había un señor en la sombra pasándole sus informes al papa Francisco como un espía. Ese señor era el nuevo papa, León XIV.

»Entendí que ahí había una historia muy anómala porque este hombre tenía una trayectoria que los papas no suelen tener. Empecé a investigar y vi que esa trama tenía que ver también con delitos financieros, con sacerdotes que mandaban sicarios, era una historia más parecida a un thriller.

»Luego, investigarlo me condujo también a mi propia vida como católico. Provengo de algo que en España todo el mundo considera incomprensible: una familia católica de izquierdas, que viene de la teología de la liberación, en la que se formó el entonces Robert Prevost. Por tanto, se convirtió también en un viaje muy personal, un libro en el que me expongo como nunca lo he hecho. Por un lado, tengo que explicar a los lectores qué es esto de la fe, pero también me lo tengo que explicar a mí mismo. Me encontré con cosas en las que no había pensado en décadas y tienen que ver con quién soy yo hoy y qué me falta, se volvió un libro muy transformador.

P. El libro está dedicado a su madre, que le enseñó "a rezar y a cantar canciones revolucionarias". ¿Cómo ha conjugado esto en tu vida?

R. La idea de la teología de la liberación, que fue acusada de marxista por el Papa Juan Pablo II, se basa en que, en el cristianismo, Dios no se encarna en un rey o en un emperador, sino que baja aquí y se encarna en un muerto de hambre, en el hijo de un carpintero emigrante que luego es perseguido por un imperio, es torturado y nos lo muestran ensangrentado y asesinado. Eso cambia completamente el foco desde el Antiguo Testamento porque esta teología ve a Dios en los pobres, los emigrantes y los que sufren grandes problemas sociales.

"El cristianismo te pide creer en cosas evidentemente falsas, ahí la religión se toca mucho con la literatura"

»Por otro lado, hoy tenemos a líderes que supuestamente iban a ser los que traerían la paz y la prosperidad, y resulta que van por el mundo orgullosos de hacer guerras, de bombardear niños, de perseguir gente por el color de su piel y de invadir países. Creo que hay un mundo en el que se está perdiendo el sentido. Con este libro yo quería recuperar la idea de que hay un sentido, algo parecido a un refugio contra el dolor.

P. Esos asideros también los perdió su padre, convertido en alcohólico y maltratador. Aunque el comportamiento sea injustificable, ¿quién cree que tuvo más culpa de su caída en desgracia, la religión o la política?

R. La política, sin duda, porque la política te puede frustrar, pero la religión no, porque nunca se comprueba y, por lo tanto, nunca se desmiente. El cristianismo te pide creer en cosas evidentemente falsas, ahí la religión se toca mucho con la literatura. Y sobrevive porque no es un programa político. La idea de leer algo con otra gente le da un sentido nuevo porque lo compartes y eso hace que nunca te puedas decepcionar. En cambio, la política se plantea un plan y triunfa o fracasa.

Cubierta de 'El pastor y los lobos'.

Cubierta de 'El pastor y los lobos'. Seix Barral

»Los misioneros que he ido conociendo en la investigación del libro viven tratando de solucionar situaciones humanas muy duras; no las van a solucionar, pero son las personas más felices que he visto en mi vida. Era asombroso porque su sentido está en estar ahí; no tienen la ambición de solucionar nada, sino solo servir. Eso me impactó mucho, pensé que quizás hace falta gente como ellos para resolver este mundo.

P. Dice que este libro cuenta el momento en que el problema de los abusos sexuales cambió. ¿Se refiere a cuando la gente perdió el miedo a denunciar o a cuando los sacerdotes dejaron de sentirse invulnerables?

R. Hoy la Iglesia al menos se propone denunciar. Es decir, se han hecho cosas, pero sobre todo la sociedad está mucho más alerta. Ahora bien, sigue siendo un gran reto y tampoco está claro que lo pueda solucionar León XIV.

»Cuando vino a España, la crítica vino de parte de las víctimas de abusos, y en el Perú también ha habido críticas en este sentido. Ya renunció un papa como Benedicto XVI porque no podía hacer nada, y Francisco tuvo que cambiar toda su política para intentar atajarlo. Vamos a ver qué hace ahora León, pero hace falta algo más que bondad; hace falta mucha determinación, muchas voluntades confluyentes y mucha política. Él es la persona que tiene el mejor currículum, pero quizás ni él pueda.

"Aunque uno no sea creyente, el mundo necesita a alguien que hable desde un punto de vista moral"

P. Quería hablarle de eso. ¿Se puede transformar una institución tan endogámica desde una posición tan privilegiada? Parece que el papado está más cerca de ese Dios del Antiguo Testamento, que valora la majestuosidad de los templos, la divinidad, etc. En principio, esto queda muy lejos de los desheredados.

R. Bueno, cuando León XIV vino a España visitó una catedral, pero también el Congreso de los Diputados, se reunió con jóvenes –todo muy religioso– y con migrantes en Canarias. Y en Barcelona visitó el santuario de Montserrat y también la cárcel. El mensaje que trata de defender es que una cosa es el reflejo de la otra y que no deberían ser contradictorias.

»Lo que sí podría ser contradictorio es una Iglesia vergonzosamente ostentosa. Todavía creo que él no ha tenido ningún escándalo en ese sentido, pero Benedicto los tuvo. León viene no solamente de la lucha contra los abusos sexuales, sino también contra los delitos financieros, que son muchos, por lo que debería estar más preparado para afrontarlo.

»Uno de los sacerdotes que entrevisté del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, que es el heredero de la Inquisición en el Vaticano, se negaba a responder a las preguntas que le hacía sobre los abusos sexuales. De repente, cuando ya lo tenía harto, me dijo: "Ustedes preguntan por los abusos sexuales porque eso da titulares, pero los latinoamericanos deberían preguntarse cuánto roban los sacerdotes, porque nunca he visto robar como roban ahí". Hay un problema de dinero negro, de beneficios tributarios combinados y de influencias. Ese también es uno de sus grandes retos.

"La Iglesia no es una democracia, es una monarquía. Ahí se hace lo que diga el rey, y ya se entenderá él con Dios"

P. ¿Y hasta qué punto el entorno de Trump podría poner palos en sus ruedas?

R. La realidad es que, en el único enfrentamiento que tuvieron, Trump dio marcha atrás. Mandó a Marco Rubio [secretario de Estado de los Estados Unidos] para que se entendiese con el papa y decir que aquí todos somos amigos. No volvió a hablar de él. La base de Trump es religiosa, y a mí me impactó mucho que un tipo acostumbrado a la brutalidad y a despreciar a la gente con tanta violencia diera marcha atrás e intentara hacer las paces con el papa.

»Líderes como Trump, Netanyahu, Putin y muchos otros en América y Europa están predicando la violencia, la brutalidad, la guerra, la invasión y el expolio con mucho orgullo, y sin embargo ocurre algo con este Papa: aunque uno no sea creyente, el mundo necesita a alguien que hable desde un punto de vista moral. De dignidad humana, por ejemplo, en medio de un discurso público donde nadie habla de eso; eso es algo que también necesitamos.

P. Prevost, aunque con mucha habilidad, también ha resuelto problemas internos casi clandestinamente, sin apenas transparencia. Habrá quien piense que durante su mandato estas acciones serán aún más opacas.

R. Los enemigos y críticos del Papa dicen que este libro demuestra que encubrió a un abusador, pero sus defensores dicen: "Ya, pero ese sacerdote ya no está. ¿Qué más queremos?" [se refiere a Eleuterio Vászquez 'Lute', sacerdote de la diócesis de Chiclayo (Perú)]. Como no hubo una investigación, es posible que la víctima sea él, porque tampoco está claro que sea culpable. En todo caso, el cura fue acusado y ya no está. Mi sensación es que este es el caso moral que, después de ver todas las cosas buenas que ha hecho este hombre, genera conflicto.

"No confío en la transparencia de nadie en la Iglesia, ni siquiera en la de León XIV"

»Creo que él obró bien, pero el bien no es como en las películas de superhéroes, donde eres completamente bueno y solo haces cosas buenas contra unos señores que son completamente malos. Él considera que el asunto está siendo instrumentalizado por gente que ha hecho cosas horrendas y que este caso se debe acabar ahí. Además, la Iglesia no es una democracia, es una monarquía. Ahí se hace lo que diga el rey, y ya se entenderá él con Dios. Sí, es una institución hecha por humanos y, por lo tanto, es necesariamente imperfecta; también el bien es imperfecto.

P. Entonces, ¿usted confía en su transparencia, más allá de que las decisiones que tome sean positivas?

R. Yo no confío en la transparencia de nadie en la Iglesia, ni siquiera en la de León XIV. Confío en que él pueda hacer el bien, pero transparentes no van a ser nunca. El secreto forma parte esencial de esta institución. También es comprensible si se piensa que uno de sus sacramentos consiste, precisamente, en escuchar los pecados de los demás. A partir de ahí, la institución solo se puede construir sobre el secreto.

P. ¿León XIV es la versión mejorada de Francisco?

R. Creo que es una versión políticamente más hábil, pero eso también lo pretendía Francisco. El anterior papa lo quiere de sucesor sobre la base de una autocrítica, lo que no hacen nunca los políticos. Hubo un momento al final de su papado en el que empezó a decir barbaridades, como que los curas mariconean en los conventos y que las mujeres son muy chismosas. Él sentía que se le estaba dividiendo la Iglesia y quería acercarse a los conservadores.

»Entonces, cuando todo sale mal y tanto progresistas como conservadores están furiosos, él mismo entiende que hay cosas que ya no puede hacer. Se necesitaba a alguien que fuera más discreto, porque Francisco soltaba unos titularazos que, aunque luego no se correspondían con lo que hacía en realidad, creaban muchos problemas.

"No creo que Dios sea un viejito con barba que te dice con quién puedes follar"

»El cardenal Barreto hace una metáfora muy lúcida sobre la relación entre ambos: dice que Francisco es el buldócer que rompe todo conforme avanza y León es la motoniveladora que pone los límites y ve por dónde se puede ir y por dónde no. Siempre ha sido así, desde Juan XXIII y Pablo VI. También, Juan Pablo II es un buldócer y Benedicto XVI, una motoniveladora. Siempre viene un papa muy rompedor y luego uno que entiende cómo consolidar su legado y por dónde no hay que seguir.

P. Habla mucho durante el libro de su relación con la religión durante la infancia: Dios como parapeto contra los monstruos de la noche. ¿Qué relación mantiene actualmente?

R. Creo que la religión tiene mucho que ver con el arte. Intuimos cosas que están más allá de lo que entendemos y tratamos de explicarlas. Las propias ceremonias son performances colectivas con canciones, imágenes y arte para tratar de entender. Yo creo que hay una trascendencia, un misterio al que no llegamos... Y puedo llamarlo Dios, pero no creo que Dios sea un viejito con barba que te dice con quién puedes follar.

P. Incluye bastantes testimonios, pero ¿ha intentado hablar con él?

R. Él no da entrevistas, solo a su biógrafa, que es la que lo ayudó cuando llegó la acusación de encubrimiento. Yo también sentía que un papa no se iba a sentar a responder las cosas que yo quería preguntar. Pero me alegró que a su círculo le gustara el libro, porque les parece que no solo retrata a León, sino a toda la espiritualidad que viene de la teología de la liberación y a toda esta idea social del cristianismo. Y se lo han mandado, a ver qué pasa (risas).

»En realidad, también doy voz a sus enemigos, por más que le muestre mis simpatías. Quiero ser honesto y muy respetuoso con las fuentes, incluso con las que no piensan como yo. Los enemigos del papa creen que demostró frialdad para despachar a sus rivales. A partir de ahí, me interesa que el lector se pregunte por algo tan universal y esencial como la lucha entre el bien y el mal, y qué lugar tiene uno dentro de ella.